El único y último debate en estas elecciones de Madrid.

La candidata de Más Madrid, Mónica García, consigue dominar el debate de TeleMadrid con datos y experiencias, especialmente en todo lo que se ha debatido en torno a la pandemia. Tras ella, y muy de cerca Pablo Iglesias, aunque por la experiencia en estos lares del de Unidas Podemos, probablemente se esperaba más. Cosas de las expectativas dicen los expertos.

El del PSOE ha perdido mucho tiempo en el debate confrontando con Edmundo Bal de Ciudadanos, y se ha olvidado en centrar el foco en Ayuso, aunque ha sabido dar un golpe a la presidenta, como también lo ha hecho Iglesias en ese sentido, al leer la orden que prohibía en la primera fase de la pandemia derivar a los mayores de las residencias a los hospitales.

Gabilondo, del que nadie esperaba gran cosa con respecto al debate, no consigue trasmitir seguridad, pasión ni ha conseguido protagonizar desde la izquierda su postura como líder de la oposición que es y como el candidato más votado en las pasadas elecciones.

El socialista ha dejado claro, por su parte, que pide el apoyo a Iglesias para que haya gobierno de la izquierda, aunque tan sólo le ha ofrecido un puesto en su ejecutivo a Mónica García.

Ayuso, por su parte, ha intentado rebatir sin éxito lo datos sobre la pandemia que han expuesto los tres candidatos de la izquierda. Tan sólo el de Unidas Podemos ha conseguido que la presidenta en funciones perdiera los nervios en algunos momentos del debate.

Iglesias

Pablo Iglesias tuvo un inicio fuerte y potente al recordar que aunque el 4M, tal y como ha pretendido Isabel Díaz Ayuso, no sea fiesta, todos los trabajadores de Madrid tienen derecho a cuatro horas para ir a votar. El líder de la coalición morada ha recordado que si algún jefe no cumple con este derecho, su opción política tiene un teléfono de contacto para intervenir en estos casos. Sin embargo, quizá porque es del que se tenían más expectativas, ha vivido un debate más plano que cuando se enfrenta a los líderes nacionales.

Isabel Díaz Ayuso (PP), Pablo Iglesias (Unidas Podemos), Ángel Gabilondo (PSOE), Mónica García (Más Madrid), Edmundo Bal (Ciudadanos) y Rocío Monasterio (Vox) no han conseguido, quizá por las dificultades de un debate a seis, un coloquio con tensión e intensidad.

A Ayuso se le ha congelado la sonrisa. Se la ha congelado Iglesias. La todavía presidenta en funciones, que está convencida como dicen las encuestas que ganará las elecciones y podrá gobernar con Vox, no ha tenido más remedio que tirar de consignas por la falta evidente de preparación y de datos. El debate hoy le ha restado a Ayuso y le ha sumado a Iglesias y a Mónica García.

El debate electoral comenzó a las 21.30 horas. Más de dos horas de duración estructuradas en diferentes bloques en los que los candidatos han abordado asuntos como la gestión de la pandemia del coronavirus, el plan de vacunación, la economía o la política de pactos tras conocer los resultados de la jornada electoral.

Edmundo Bal, de Ciudadanos, ha tratado de buscarse un hueco en el debate que probablemente no le den las urnas para formar parte de la Asamblea de Madrid. Quizá por ello, como le ha recordado Iglesias, no ha dejado su escaño en el Congreso de los Diputados. Justo lo contrario que lo que hizo el de Unidas Podemos.

La candidata de Vox, Rocío Monasterio, ha luchando desesperadamente por conseguir visibilidad en el debate, mientras Ayuso sin datos y sin saber ni siquiera cuántos muertos ha tenido Madrid en la pandemia, ha conseguido no perder la calma y mucho protagonismo, que le encanta, al ser El Centro de las críticas de los partidos de izquierdas.

Mucha más coordinación ha tenido en el debate la representación de los candidatos de la izquierda que los del centro, derecha y extrema derecha, donde han tenido también sus momentos de rifirrafe.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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