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El debate del 4M en TeleMadrid: Una derecha dividida frente a una izquierda coordinada al contraataque

La candidata de Más Madrid gana en propuestas, mientras Pablo Iglesias se convierte en El Centro de los ataques de Ayuso y Monasterio

María José Pintor
María José Pintor
Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco.
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análisis

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El primer debate a seis en TeleMadrid para conocer las propuestas de los candidatos a las elecciones del 4M ha mostrado la noche del miércoles a una derecha más dividida -con acusaciones de Monasterio de (Vox) contra el gobierno de Isabel Díaz Ayuso (PP)- frente a una izquierda a la que no acompañan las encuestas pero que se mostró coordinada al contraataque.

Así, en la primera media hora del diálogo, los electores vieron con estupor cómo la representante de la ultraderecha presumía de dar lecciones sobre Covid a la anestesista Mónica García, mientras Ayuso castiga a Gabilondo al asegurar que si de ella depende, no será Defensor del Pueblo. Así fue buena parte del nivel de la representación de la derecha y la extrema derecha que aspira a gobernar Madrid.

Los representes de la izquierda, con Gabilondo (PSOE), Mónica García (Más Madrid) y Pablo Iglesias (Unidas Podemos) tenían un andanada preparada con los pésimos datos de Madrid en pandemia, no sólo comparándose con el resto de comunidades de España, sino con las grandes capitales europeas.

Iglesias y Gabilondo coincidieron en insistir, e incluso leer textualmente, la peor decisión del Gobierno de Ayuso en la pandemia: Ambos leyeron las órdenes del ejecutivo de Madrid que prohibían trasladar a los mayores de las residencias a los hospitales en la primera ola de la pandemia.

Iglesias, cómodo en el debate

El representante de la coalición morada, acostumbrado a los debates y sabedor de su capacidad dialéctica, se mostraba cómodo y en varias ocasiones ha conseguido lo que buscaba, sacar de quicio a la presidenta en funciones de la comunidad de Madrid, que intervenía interrumpiendo y muy nerviosa a Iglesias, que en ningún momento perdió los nervios.

Pablo Iglesias, a quien la fortuna del sorteo le ha permitido empezar y acabar el debate con el minuto de oro, comenzó su intervención, recordando que «estas elecciones son muy importantes y quiero dirigirme a los trabajadores que van a seguir este debate». Les recuerda que tienen un permiso de hasta 4 horas para poder votar».

Mientras el de Unidas Podemos atacaba a Ayuso por sus mantenidos y subvenciones a los socios de la familia de la presidenta, la candidata del PP aseguraba que a Iglesias no le quieren ni en los barrios ni en MercaMadrid.

Los mayores ataques de Monasterio fueron para Iglesias, a quien responsabilizó como vicepresidente de Derechos Sociales de estar en plena pandemia en e»l chalet de Galapagar con películas de Netfilx a 30 muertos por capítulo».

Pero el mayor choque de la de Vox con el de Unidas Podemos ha tenido lugar cuando aspirante de Unidas Podemos se ha dirigido por primera vez en el debate a la candidata de Vox, Rocío Monasterio: “Lo que ustedes defienden no tiene cabida en la democracia, ustedes han amenazado con deportar a un ciudadano negro por ir en nuestra candidatura”, ha señalado Iglesias en referencia a un tuit de la cuenta oficial del partido contra Serigne Mbayé, español de origen senegalés que ocupa el número nueve en la lista de Iglesias. “Defienden que la dictadura franquista era mejor que el Gobierno de coalición”, ha añadido el candidato de UP. “¿Usted habla de libertad, usted que me interrumpió a pedradas en Vallecas?”, le ha contestado Monasterio aludiendo al mitin de Vox que acabó con cargas policiales. Unos altercados que crisparon la precampaña.

Monasterio saca pecho por los ataques a los menas, algo que criticaron los tres representantes de la izquierda.

Mónica García gana un debate en propuestas y especialmente en la parte del debate dedicada a la pandemia.

Gabilondo, que fue el más flojo en el debate, tuvo su momento de enfado al rechazar que se recurra a hablar del Gobierno nacional para criticarle: «Yo no soy Sánchez», insiste.

Por su pasrte, Edmundo Bal de Ciudadanos, trató de tener su espacio como representante El Centro y como la mejor alternativa para el gobierno con el PP, que da por hecho, frente al de Vox.

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