El sindicato Comisiones Obreras, CCOO, ha publicado un informe que sigue la línea del ya presentado en 2019 respecto a la coyuntura del empleo del sector financiero español. Antes de la llegada de la pandemia y de sus graves consecuencias, la banca tenía que convivir con tres desafíos: de pasado, al mantener aún un considerable volumen de activos –sobre todo inmobiliarios- que amenazaban sus balances; de presente, con unos márgenes estrechados por bajos tipos de interés; y de futuro, hacer frente y adaptarse a la Transformación Digital.

Estos desafíos, en cada espacio temporal, se encontraban muy modulados por las líneas de gestión enfocadas a los mismos: con balances que habían sido objeto de un fuerte saneamiento y activos con potencialidad de crecimiento de valor de mercado a futuro; con precios que aún presionando a los costes, favorecían la expansión del negocio de crédito –en no pocas ocasiones enfocado al consumo, a tipos superiores- y no estaban impactando sobre los altos niveles de eficiencia; y con enormes posibilidades de explotación y rentabilización de negocio en el entorno del Desafío digital, por la potencialidad de los operadores financieros de tratamiento Big Data, desarrollo de la inteligencia artificial y estrategias sinérgicas con las Fintech.

CCOO realizaba un análisis sobre la continua reestructuración del sistema financiero desde 2008, poniendo el foco en cómo el incremento de cuota de mercado y las reducciones de costes operadas por las entidades resultantes, les había implicado una alta rentabilidad derivada de una recuperación muy importante de los beneficios, así como una mejora sustancial de la eficiencia y la productividad –por la vía de reducción de plantillas y desarrollos tecnológicos.

Además de este contrapunto, en muchas ocasiones obviado por supervisores y gestores, el sindicato advertía cómo el proceso de reestructuración incrementaba cada vez más el riesgo de exclusión financiera: en términos territoriales, por desaparición de redes y en términos sociales, por exclusión de clientes no rentables, por criterios de renta o por falta de acceso a conectividad digital.

CCOO plantea la importancia vital de desarrollar y reforzar la función social del conjunto del sistema financiero, garantizando el acceso sostenible a los productos financieros como vector de integración social y de igualdad, además de abordando la función y oportunidad de instrumentos financieros públicos.

En torno a este análisis de coyuntura sectorial, el sindicato realiza una reivindicación explícita sobre el papel de las plantillas en el futuro del sector financiero, poniendo una vez más de manifiesto que su capacitación y profesionalidad las convierte en el principal activo de las entidades financieras, al tiempo que exigiendo la renovación explícita de un “Contrato social”, con flujos no solo de salidas sino también de entradas de plantilla en clave de pacto intergeneracional, incorporando garantías de Empleabilidad, Promoción y Desarrollo, sobre todo a través de la Recualificación Continua, así como estableciendo protocolos acordados con empresas y/o patronales, que permitan abordar una Transición Justa en los procesos de transformación que se desarrollaban en el sector.

La situación de excepción que ha generado la pandemia del Covid19, ante la que las y los profesionales del sector financiero han dado una respuesta excepcional, desde su condición de servicio esencial, reivindicando con hechos una vez más lo que ya debía saberse desde hace muchos años: que son imprescindibles.

Sin embargo, la banca española reduce costes a costa de destruir a su principal activo. España es el país de la Unión Europea que más intensamente ha reducido el tamaño del sector desde 2012.

Por el contrario, el nivel de bancarización de España es de 37 empleados/as por cada 10.000 habitantes, de los más bajos de la UE y muy lejos de la media de 54,2 empleados/as/10.000 hab.  Si se compara con países como Alemania, con 69,7 empleados/as por cada 10.000 habitantes se comprueba lo rentables que son las plantillas del sector financiero en España.

Después de 12 años de constantes ajustes y cambios estructurales, con expedientes de regulación de empleo, cierre de oficinas, destrucción de 100.000 puestos de trabajo, cambios radicales de normativas y modelo de trabajo,  quienes han sostenido el sector financiero en un entorno de crisis financiera y deterioro reputacional, quienes han vuelto a sostenerlo en una coyuntura sin precedentes, son justamente quienes le ponen rostro, quienes dan la cara, como bancarias y bancarios, que no banqueros.

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