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Irune Costumero: la amatxu coraje que lleva 1.186 días de calvario sin su hija

La ONU pone en su sitio a esta mujer que en tres años y tres meses no consiguió que institución alguna la recibiera, después de que la Diputación de Bizkaia le arrebata a su hija por el Supuesto Síndrome de Alienación Parental

María José Pintor
María José Pintor
Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco.
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análisis

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Un total de 1.186 días de calvario. Exactamente esto es lo que lleva Irune Costumero sin su hija, desde que la Diputación de Bizkaia le arrancó a su pequeña de cinco años de sus brazos bajo el falso Síndrome de Alienación Parental (SAP). La ONU ha dado esperanzas a esta amatxu tras dar un buen tirón de orejas a España por mantener separadas a esta madre de su niña.

La lucha de Irune en estos tres años y tres meses ha sido continua. Después de trabajar, su vida no tenía otro sentido que sentarse ante el ordenador para escribir a la ministra de Igualdad, a la Mesa del Congreso, a la relatora de Violencia contra la Mujer de la ONU y al Instituto de la Mujer, entre otros, para poder denunciar su caso. Hasta el viernes, todo fueron oídos sordos.

Como ella misma reconoce a Diario16, «escribí todos los días durante meses a la relatora de la ONU para que se hiciera justicia». Desde que el viernes la Organización de las Naciones Unidas diera un buen repaso a España por consentir esta situación, Irune está más cerca de recuperar a su pequeña que, como ella misma reconoce, «lleva la mitad de su vida alejada de mí por un supuesto Síndrome de Alienación Parental que no está reconocido por ninguna entidad científica».

Tras conocerse las noticias llegadas desde la ONU, la ministra de Igualdad, Irene Montero, se apresuró a poner un tuit en favor de Irune Costumero y con el compromiso de prohibir el SAP en la Ley de Infancia. Esta madre coraje espera ahora poder reunirse con la ministra, después de haberlo intentado sin éxito hasta ahora:

Irune ha dado ruedas de prensa en Bilbao, al que han acudido muy pocos medios, ha llamado y escrito a cuantos programas de radio y televisión consideraba adecuados para contar su historia -sin ningún éxito hasta ahora- y ha removido Roma con Santiago para recuperar a su pequeña.

Gracias a tanto esfuerzo, esta filóloga y profesora de euskera, consiguió imputar al Servicio de Protección al Menor de la Diputación de Bizkaia con su diputado en Acción Social a la cabeza, Sergio Murillo. Irune, este jueves tiene un nuevo juicio para las medidas cautelares urgentes gracias al cual espera poder estar más tiempo con su hija.

En estos tres terribles años y tres meses de calvario, Irune Costumero ha podido ver dos días a la semana a la pequeña, siempre y cuando el padre no pusiera alguna disculpa o tuviera que resignarse a no ver a la niña durante el confinamiento por la pandemia. Al principio, las dos horas durante dos días semanales estaba «custodiada» por un miembro del Servicio de Infancia de la Diputación Foral de Bizkaia. En los últimos meses, ya pueden verse sin carabina.

El colegio

La actitud del colegio al que acude la hija de Irune -tanto por parte de la tutora como de la directora del centro- ha sido la de no tener problemas. Sin ser capaces de hacer un sólo informe donde se contará la verdad: los daños psicológicos que esta situación estaba generando a la pequeña.

La cabeza de Irune memoriza las palabras de la delatora de la ONU: «profunda preocupación» por la señora Costumero y de su hija, y cuando llama la atención a España sobre la necesidad de aplicar los estándares y normas internacionales «que protegen los derechos que se les están vulnerando a las víctimas mencionadas».

«Nos preocupa que muchas decisiones administrativas y judiciales reflejan una interpretación discriminatoria de la legislación nacional por parte de los operadores de justicia, pero también por parte de trabajadores sociales, basadas en prejuicios y estereotipos de género», afirma el escrito de la relatora de la ONU que tiene grabado a fuego en el alma esta amatxu que confía en que, por fin, se haga justicia

Análisis

Irune Costumero ha tenido durante tres años y tres meses cerradas las puertas de todas las instituciones a cuya puerta ha llamado, con este Gobierno y con el anterior, con partidos conservadores o de izquierdas.

Y es que este país no está preparado aún, pese a los esfuerzos que se llevan a cabo desde el Gobierno y el Ministerio de Igualdad, para evitar esta violación de los derechos más elementales de una madre: convivir con su hija. Ni a escuchar a una mujer anónima, incluso a pesar de tratarse de un grito tan desgarrador.

Pero si es condenable política, y parece que legalmente también puesto que está imputado el personal del Servicio de Protección al Menor de la Diputación de Bizkaia y su diputado, Sergio Murillo, la decisión cruel de la institución foral vasca, no lo es menos cuantas instituciones cerraron la puerta a Irune Costumero en estos tres años de angustia.

El Síndrome de Alienación Parental ha sido el argumento de la sociedad patriarcal para saltarse los derechos de las mujeres y de sus hijos. Gracias a la lucha de Irune, y de otras muchas mujeres, hoy estamos más cerca de olvidarnos del SAP.

Para Diario16 ha sido un acto de justicia seguir a Irune en estos años, apoyar su causa y denunciar la situación. Porque no hay labor más importante en el Periodismo que dar voz a quien no lo tiene.

#JusticiaparaIruneCostumero

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