Al igual que hicieron en el pasado, los partidos de extrema derecha o de ideología ultra fascista están creciendo a costa de utilizar los instrumentos de la democracia que ellos mismos quieren eliminar. Ya ocurrió en Alemania, Italia o España en la década de los años 30 del siglo XX. 100 años después el sistema democrático español está obligado a no repetir la historia. Y tiene herramientas legales para ello.

Vox está aprovechando cualquier resquicio que deja la democracia para generar desafección en el pueblo a través de un discurso basado en el odio, en el nacionalismo radical y aprovechándose de las nuevas tecnologías para llevar su mensaje ultra a todos los hogares por medio de la utilización de las técnicas de propaganda de Joseph Goebbels, unos métodos que son una herramienta común en todos los regímenes totalitarios del mundo.

La situación actual es propicia para el ascenso de Vox, y no sólo por la pandemia del Covid19. Las consecuencias de la crisis económica, al igual que ocurrió en la década de los años 30 del siglo XX, ha sido el caldo de cultivo perfecto para que el autoritarismo y las ideas populistas de la extrema derecha hayan sido vistas por muchos ciudadanos y ciudadanas como la solución que la democracia no ha podido o no ha querido dar.

Desde que Vox llegó a las instituciones democráticas, con el afán evidente de destruirlas desde dentro, han sido muchas las instituciones, asociaciones y organismos que han reclamado la ilegalización del partido de extrema derecha, muchas, incluso, cercanas a la derecha teóricamente democrática.

La Ley de Partidos de Aznar

España tiene, desde el año 2002, una herramienta para hacerlo: la Ley de Partidos aprobada por el gobierno de José María Aznar para, en aquellos años, arrinconar política y socialmente a las formaciones abertzales. Si hacemos un análisis de esta ley se comprueba que hay razones suficientes para que Vox sea ilegalizado.

Ya en la exposición de motivos de la ley se indica que el objetivo del texto legal es garantizar el funcionamiento del sistema democrático y las libertades de los ciudadanos y se pretende impedir que un partido político pueda «atentar contra ese régimen democrático de libertades, justificar el racismo y la xenofobia o apoyar políticamente la violencia y las actividades de bandas terroristas». ¿Cuántas menciones racistas y xenófobas ha hecho Vox a través de sus portavoces? No hay más que recordar las afirmaciones de Rocío Monasterio, por ejemplo, respecto a los «menas».

Si avanzamos en el análisis, el artículo 9, se incide en que los partidos deberán respetar los derechos humanos y los principios democráticos, además de realizar su actividad aceptando el pluralismo ideológico. Vox no encaja en estas palabras, no en vano, han determinado por su propia voluntad que el actual gobierno no es legítimo sólo por el hecho de que a la extrema derecha no le gusta que el pueblo español decidiera que quería ser gobernado por una coalición progresista. Además, volviendo al tema del racismo y la xenofobia, ¿cómo se puede justificar la legalidad de Vox cuando pretenden expulsar a decenas de miles de personas sólo por el hecho de ser extranjeros?

La ley aprobada por José María Aznar afirma que cualquier formación política puede ser ilegalizada cuando su actividad vulnere «las libertades y derechos fundamentales, promoviendo, justificando o exculpando los atentados contra la vida o la integridad de las personas, o la exclusión o persecución de personas por razón de su ideología, religión o creencias, nacionalidad, raza, sexo u orientación sexual». Vox ha atacado a los musulmanes, a los inmigrantes, a las feministas, a los homosexuales y a todo aquel que no piense como ellos.

La reivindicación de la derogación de la ley contra la violencia de género choca, el negacionismo de que las mujeres tienen un problema con el terrorismo machista, son hechos que chocan con el espíritu de la Ley de Partidos y, por lo tanto, jurídicamente la ilegalización de Vox es posible.

Además, la ley expone claramente que ningún partido puede ir acompañado de simbología que incite a la violencia. En los actos del partido ultra se pueden ver banderas preconstitucionales, lo que supone una clara apología del fascismo y de una dictadura salvaje que se caracterizó, precisamente, por la violencia, la tortura, las ejecuciones y la persecución a quienes eran contrarios a los Principios Generales del Movimiento Nacional.

Las propias directivas y reglamentos de la Unión Europea justificarían la ilegalización de Vox. En el año 2018, el Parlamento Europeo instó a «luchar contra las organizaciones que propaguen discursos de odio y violencia en espacios públicos, en la línea de prohibir efectivamente los grupos neofascistas y neonazis y cualquier otra fundación o asociación que exalte y glorifique el nazismo y el fascismo dentro del respeto del ordenamiento jurídico y la jurisdicción nacional».

Sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos

Una sentencia dictada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) podría haber dado el golpe definitivo a Vox. En concreto, desde Estrasburgo se ha avalado la disolución de los grupos de extrema derecha no vulnera el Convenio Europeo de Derechos Humanos ya que estas asociaciones están en contra de los valores de «tolerancia, paz social y no discriminación». Esto incluye también a partidos políticos.

Esta disolución, que también conlleva la ilegalización, es acorde al derecho y al respeto de los derechos humanos cuando estos grupos usen la «libertad de asociación con el objetivo de destruir los ideales y valores de la sociedad democrática». Para el TEDH la actividad de estas asociaciones es incompatible «con los fundamentos de la democracia».

El fallo se refiere en concreto a diversos grupos de la extrema derecha francesa que hacían, por ejemplo, llamamientos xenófobos a una revolución nacional para deshacerse de las personas migrantes, de raza no caucásica, o de las generaciones subsiguientes de esas migraciones. Estos grupos calificaban a estos grupos de población como «parásitos que destruyen la soberanía de Francia». También hacían referencias a que esa destrucción también venía causada por el «judaísmo político». Estos llamamientos no hacen más que recordar a las proclamas antimigración de Vox o a su lucha contra los MENA.

La sentencia no se queda solo en el territorio francés, sino que es extensiva a todo el territorio de la UE.

Para el TEDH, la disolución de los grupos de extrema derecha responde a la «protección de la seguridad pública, la defensa del orden y la protección de los derechos de los demás», además de añadir que se trata de la respuesta de la «democracia que es capaz de defenderse».

La sentencia del TEDH avala la posibilidad de que, en base a la argumentación del fallo, el Gobierno pueda aplicar la Ley de Partidos española que, por cierto, contiene muchos de los puntos recogidos en la sentencia.

En consecuencia, argumentos jurídicos hay de sobra. Ahora sólo queda la intención política de dignificar a nuestra democracia.

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8 Comentarios

  1. Ni Vox es un partido nazi, aunque pueda haber algunos entre sus militantes, ni Podemos es un partido comunista estalinista, aunque algunos de sus dirigentes lo sean.

    Algunos países de Europa que sufrieron el nazismo ha prohibido a los partidos nazis, otros que sufrieron el comunismo; Chequia, Polonia, Ucrania, Lituania, Georgia, Letonia y Eslovaquia han prohibido a los partidos comunistas. En Portugal están prohibidos los partidos nacionalistas.

    ¿También hay que prohibir el islam?; una ideología político-religiosa totalitaria que aspira a someter el poder político al religioso y que allí donde triunfa impone regímenes que lapidan a las mujeres y cuelgan a los homosexuales.?

    Y los partidos neofascista que formaron en tiempos recientes el entramado de ETA y hoy hacen homenajes a los asesinos cuando salen de la cárcel y los reciben con héroes: ¿También los prohibimos?

  2. Creo que autor debió mirar a la izquierda para redactar este artículo y luego de equivocó de partido. Los comunistas han causado más de 100.000.000 de víctimas y ha dejado sin libertad y la más absoluta miseria al resto de supervivientes.

  3. Calla progre de mierda, va encontra de los derechos humanos “ilegalizarlos “ como tu dices payasooooo a llorar a la esquina VIVA VOX🇪🇸🇪🇸🇪🇸🥰🥰

  4. No sé tío, algo así sería adelantar un conflicto civil, son varios millones los que votan a VOX y en aumento.

    Si queréis ilegalizarnos por no querer ser islamizados ni amariconados tendréis que ir por otro camino.

  5. Uno puede estar de acuerdo con algunas cosas que dice el artículo, pero lo sorprendente, aunque ya no tanto por estar acostumbrándonos, es la enorme hipocresía de esta izquierda populista que tenemos ahora gobernando España, que en su día consideró la Ley de Partidos como un intento de prohibir ideas y que ahora pretende aplicarla a todo lo que se menea a la derecha de la extrema izquierda. Claro que también ciertos partidos que empiezan por Unidas y acaban por Podemos criticaban la reforma laboral mientras la aplicaban a sus trabajadores, se quejaban de la precariedad laboral cuando sus dirigentes eran los primeros en contratar a trabajadores sociales en B, decían que los ricos pagaban pocos impuestos mientras ellos blanquean capitales a través de sus asesores, o pregonaban que debíamos desconfiar de los políticos que vivían en casoplones y lo primero que hicieron cuando tocaron poder fue ir a pedir un préstamo a los del IBEX35 para comprarse uno.

    Pero lo mejor de todo es que, siguiendo los criterios del autor, esa ley bien podría aplicarse al gobierno y a sus socios preferentes. Veamos por qué:

    – La izquierda populista que nos gobierna actualmente es profundamente iliberal (entendiendo liberal como los partidarios de la libertad y derechos individuales, la separación de poderes, y la defensa de la propiedad privada), como se puede comprobar a tenor de esa obsesión por limitar la libertad de expresión, por controlar el poder judicial, y sobre todo la junta electoral; por eliminar el derecho de los castellanohablantes a recibir educación en su lengua materna en algunas CC.AA., como aconseja la Unesco, provocando que sea la lengua el sujeto de derecho en vez del individuo; o por el hecho de legislar para grupos de individuos en vez de hacerlo para el conjunto, rompiendo así el principio de igualdad ante la ley en favor de colectivos, etc. Es decir, el populismo iliberal que representan también llega al poder democráticamente, solo que después cambia las leyes para perpetuarse en él, como hicieron Maduro, Erdogan, Putin o Orbán (no todos de izquierdas, pero sí todos populistas). O lo que es lo mismo, usan los instrumentos democráticos igual que lo hacían los fascistas para acabar con la democracia, por lo que también constituyen un grave peligro a evitar, o a prohibir directamente como sugiere el autor.

    – Lo de que el pueblo español ha decidido ser gobernado por una coalición de izquierdas provoca vergüenza ajena porque, a no ser que el frente populista haya cambiado la ley en los últimos cinco minutos, en España se votan partidos y no coaliciones de partidos. De hecho, si atendemos a los resultados, parece más bien que el pueblo español quería ser gobernado por la llamada gran coalición entre PSOE y PP, que por algo son los dos partidos más votados que suman mayoría absoluta.

    – El autor también asegura que hay que ilegalizar a Vox porque quiere expulsar a miles de personas por el mero hecho de ser extranjeros. Bien, que un partido no te guste no significa que estés legitimado a decir mentiras sobre él (¿eso podría considerarse delito del odio?), pues lo que pide Vox es la regularización de la inmigración y la expulsión de los ilegales, no la expulsión de los extranjeros por el hecho de ser extranjeros. Es como aquello de que los políticos del procés están en prisión por sus ideas. Se piensan que por repetir una mentira 1000 veces la convierte en realidad, como aconsejaba Goebbels. Pero si no les gusta la ley de extranjería, lo mismo lo que deberían hacer es ‘ilegalizar’ esa ley y no a un partido que pide que se cumpla, porque, guste o no, mientras la ley esté vigente lo ilegal es no cumplirla. Y que no caigan en la demagogia barata, porque la política sobre inmigración debe estar consensuada con el resto de los países de la UE, ya que legalizar a un inmigrante en España supone legalizarlo para todo el espacio Schengen. Así que si quieren dar lecciones a alguien, que vayan al Parlamento Europeo y pidan que cualquier persona que quiera instalarse en Europa sea automáticamente considerada como legal, y luego nos echamos unas risas. Oye, que lo digo por eso que tanto gusta al autor de aplicar lo que dice Europa.

    – Respecto a lo de que la Ley de Partidos dice que se puede ilegalizar cualquier partido que vulnere «las libertades y derechos fundamentales, promoviendo, justificando o exculpando los atentados contra la vida o la integridad de las personas, o la exclusión o persecución de personas por razón de su ideología, religión o creencias, nacionalidad, raza, sexo u orientación sexual», desde luego se podría aplicar al socio preferente del gobierno populista, EH Bildu, que cada fin de semana homenajea a etarras, o contra los partidos independentistas catalanes que recomiendan irse ‘a su país’ (como si no fueran catalanes) a los que hablen español, o a los partidos de izquierda que atacan constantemente los sentimientos religiosos cristianos, o tal vez a las feministas que expulsan con violencia a las participantes de otros partidos de las manifestaciones feministas por el mero hecho de ser de otros partidos, por poner algunos ejemplos. Claro, que en un artículo tan intencionadamente sesgado ideológicamente no queda bien decirlo.

    – Respecto a lo de la violencia de género, es obvio que se necesitan medidas para evitar la violencia en el ámbito familiar, y que eso no es lo mismo que aprobar una ley de violencia de género. Y es que por mucho que a algunos les pique, no todos los hombres maltratan físicamente o emocionalmente a las mujeres, ni siquiera lo hacen todos los machistas, y aún sorprende que la ley excluya de esa violencia a los maltratadores si la pareja es del mismo género, es decir, el maltrato entre parejas homosexuales, o la violencia de hijos a padres, o de padres a hijos. Queda claro, entonces, que conceptualmente es una ley específicamente diseñada para que se pueda considerar terrorista a cualquier hombre heterosexual, lo cual puede ser considerado perfectamente una discriminación por género y preferencia sexual. ¿No hubiera sido mejor hacer una ley contra todos los maltratos en el ámbito familiar? ¿No hemos quedado que hay que ilegalizar a todos los partidos que discriminan por cuestión de género o de preferencia sexual?

    – Respecto a lo de las banderas preconstitucionales en los actos de Vox, estoy de acuerdo en que se deben eliminar si las hay. Pero ojo, no olvidemos que la bandera republicana también es preconstitucional (si entendemos preconstitucional como anterior a la actual Constitución, y aunque lo entendamos como que no está recogida en ella), y que los republicanos, por mucho que intenten blanquearse a sí mismo, no eran precisamente pacifistas y durante toda la II República se dedicaron a asesinar a muchísima gente por motivos religiosos, políticos, y otros. De hecho, eran tan asesinos que acabaron asesinándose entre ellos. Incluso hoy en día, como se ve que no tienen otra cosa mejor que hacer, se dedican a fomentar el odio contra los monárquicos, o simulan decapitaciones o quemas del rey que les encantaría que se llevaran a cabo en la realidad. Y no es ningún secreto que la bandera republicana tricolorines representa a este colectivo violento. A esto hay que sumar el hecho de que sus socios preferentes de gobierno también utilizan banderas no recogidas en la Constitución y que fomentan la división social, como la estelada, o queman banderas constitucionales, etc., lo cual, según el criterio del autor, ya debería ser motivo suficiente para ilegalizarlos.

    – Respecto a lo del Parlamento Europeo, la resolución no obliga a prohibir ningún partido político, aunque insta a hacerlo con grupos y asociaciones nazis o fascistas. Entendemos que el autor considera a Vox como un partido nazi o fascista por ser de extrema derecha, cosa que suele pasarles a los de la hegemonía incultural de extrema izquierda, pero que la extrema derecha comparta algunas características con el fascismo no la convierte en fascista. Si se quiere, cualquier opción política puede compartir características con el fascismo. Por ejemplo, el populismo de extrema izquierda es antiliberal como los nazis y los fascistas, y no por ello se les considera nazis o fascistas. Pero bueno, si a eso vamos, también existe una resolución del Parlamento Europeo que equipara al comunismo con el nazismo, aunque cierto que no es vinculante.

    – Respecto al TEDH, parece que el autor vuelve a confundir el concepto asociación o grupos con el de partidos políticos. De hecho, al menos que me conste, todavía no ha sido ilegalizado ninguno de los partidos importantes en el continente de los llamados de extrema derecha, y eso que los hay mucho más potentes que Vox, como el mismo Frente Nacional que está próximo a gobernar Francia.

    En fin, creo que queda claro que los mismos criterios que sugiere el autor para aplicar la Ley de Partidos e ilegalizar a Vox podrían ser aplicables a los partidos del gobierno actual y sus socios preferentes, a los que además les encanta eso de que la ley es igual para todos.
    Argumentos jurídicos hay de sobra. Ahora sólo queda la intención política de la extrema izquierda populista e iliberal por autoilegalizarse y dignificar a nuestra democracia.

    • Es poco probable que sus acertadas reflexiones hagan mella en el sectarismo y fanatismo del sr José Antonio Gómez. Pero para los lectores resulta muy ilustrativo.

  6. Joder, el sr José Antonio Gómez tiene que estar viviendo un infierno al no poder asesinarnos a los 3,6 millones de votntes de vox. En el fondo es un problema de carencia democrática de nuestra izquierda. Ellos solo defienden la libertad de expresión o la democracia siempre y cuando solo digamos lo que quieren que digas o defendamos sus posiciones. Son progres, no hay más, están endiosados y creen que poseen la verdad absoluta. Y por sus cojones tenemos que aceptar la invasión migratoria y la destrucción de la presunción de inocencia de los hombres. Todo lo que no sea eso debe ser exterminado. En realidad este panfleto es muy bueno y refleja a la perfección el pensamiento tiránico de los progres.

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