Decenas de camiones alineados esperan para entrar en el vertedero de Nerva, este miércoles por la mañana. Foto: Nerva, Salud y Dignidad.

Pocos, muy pocos o prácticamente nadie a nivel institucional, pueden explicar a día de hoy cómo unas instalaciones que se crearon hace ya más de dos décadas con la intención inicial de recoger y almacenar residuos tóxicos procedentes exclusivamente de determinados puntos de Andalucía son en la actualidad el basurero de referencia a nivel europeo de desechos muy peligrosos procedentes no solo del resto del país sino también de otros países de la UE como Portugal, Francia o Italia, entre otros, y también de otros estados europeos más allá de la UE, como es el caso de las al menos 40.000 toneladas procedentes de un astillero de Montenegro que se enterraron en el vertedero de Nerva, en la cuenca minera de Riotinto (Huelva), en 2019 sin los preceptivos permisos del Gobierno central y con el visto bueno del actual ejecutivo autonómico de Juan Manuel Moreno Bonilla.

Unas imágenes de este miércoles grabadas por la asociación Nerva, Salud y Dignidad muestran el continuo ir y venir de camiones repletos de residuos tóxicos con destino al recinto gestionado por la empresa Ditecsa. Estes trasiego de vehículos muy pesados evidencia el día a día en este saturado recinto, protagonista de incontables incidentes medioambientales a lo largo de sus más de dos décadas de existencia.

En ellas se aprecia una interminable cola de camiones de gran tonelaje repletos de residuos tóxicos procedentes de diferentes puntos sin concretar esperando su turno para entrar en el vertedero y posteriormente volcar la basura en estas colmatadas instalaciones desde hace años, que dan empleo a apenas unas 40 personas y que en el momento de su creación a finales de los años 90 del pasado siglo se prometió por parte de las autoridades locales y autonómicas que lograría aliviar notablemente los elevados índices de paro de una comarca que sufrió los efectos del desempleo tras el cese de la actividad minera en el yacimiento de Riotinto.

Vista aérea del saturado vertedero de Nerva. Foto: Ecologistas en Acción.

Las paradojas políticas de un conflicto enquistado

Mientras el propio PP local muestra públicamente a diario su oposición al mantenimiento de este vertedero al tiempo que el Gobierno autonómico de Moreno Bonilla tramita su ampliación, el Ayuntamiento de Nerva, gobernado por el PSOE, lleva meses sin convocar la mesa de seguimiento para la ampliación desde el pasado julio de 2020, aunque su regidor, José Antonio Ayala, se ha sumado hace solo unos días al resto de alcaldes de la cuenca minera de Riotinto, también todos ellos socialistas, para mostrar su abierta oposición a la futura instalación de una planta de tecnosoles en el municipio colindante de Minas de Riotinto.

A este respecto, cabe recordar que el propio proyecto de ampliación del vertedero de Nerva también contempla la puesta en marcha de una planta de estas características en sus futuras instalaciones ampliadas si no se consigue cerrar para siempre, como reclaman los distintos partidos de la oposición municipal y el propio consistorio nervense, así como diferentes asociaciones conservacionistas y vecinales como Nerva, Salud y Dignidad.

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