Unión futbolista Cordobesa SAD es una sociedad que nació de la nada y que, de un día para otro y sin estar inscrita en el Registro Mercantil, ya había hecho un ingreso de más de 3 millones de euros en una cuenta del Juzgado Mercantil de Córdoba. El Juez que lo admitió es el mismo que luego fue recusado. La sociedad utilizó para la consignación de ese dinero los autos de un concurso aún inexistente.

Unión futbolista Cordobesa SAD, primero era de titularidad única de GMCP Servicios Jurídicos y Financieros S.L.P. (que deberá demostrar de dónde sacó los más de 3 millones de euros de la noche a la mañana y sin ningún bahreiní de por medio) y ahora pertenece desde hace muy poco a otra sociedad, Infinity Sports Venture SL, una empresa que ni aparece en el Registro Mercantil si se introduce su NIF como criterio de búsqueda.

Unión futbolista Cordobesa SAD compró la Unidad Productiva del Córdoba CF, un club de fútbol histórico a precio de saldo y con la connivencia de unos administradores que, en vez de salvar a la sociedad que debían administrar, la remataron.

Por otro lado, la RFEF ha permitido a Unión Futbolística Cordobesa SAD suplantar al Córdoba CF, sin mérito deportivo alguno y jugar en una categoría que están a punto de perder por manifiesta incompetencia y porque las trampas se pagan.

Dicen que Unión Futbolística Cordobesa pertenece a familia real de Bahréin y nadie ha pedido los datos, de qué manera, ni la trazabilidad del dinero supuestamente llegado desde Bahréin a la cuenta de consignación del juzgado.

Además de todo lo anterior, Unión futbolista Cordobesa SAD acaba también de saltarse la legislación urbanística y a la Gerencia Municipal de Urbanismo de Córdoba. Sorprendentemente, nadie se inmuta.

Lo ha hecho primero plantando en la fachada del estadio unas lonas inmensas anunciando una marca de whisky, un estadio que es de titularidad municipal (inacabado, eso es verdad), sin encomendarse a nadie, sin licencia de ningún tipo y porque le ha dado la gana a un señor, el otro González, pero este de apellido Calvo, que se proclama más cordobesista que el Gran Capitán y al que ya se le está viendo el plumero de los intereses que hay detrás de una operación mucho más que opaca, oscura: recalificaciones urbanísticas del estadio, cesión de uso por 50 años, usos hoteleros, cesión de terrenos municipales etc.

¿Se prestará ahora la corporación municipal a firmar un cheque en blanco a quien no ha demostrado nada? ¿Se prestará el señor alcalde de Córdoba a firmar esas cesiones obviando el procedimiento para ello y, además, haciéndolo también de un día para otro y gratis total? ¿Será verdad que va a haber cesión del Nuevo Arcángel, que es de todos los cordobeses y cordobesas, a la familia real de Bahréin? ¿Qué ocurriría si prosperase alguno de los recursos e impugnaciones que se han planteado por las partes en ese oscuro concurso del auténtico Córdoba Club de Fútbol SAD? ¿Qué ocurriría si ese Córdoba CF, el que tiene la historia, las copas, los campeonatos y los presidentes históricos volviera a jugar? ¿En qué campo lo haría, señor alcalde?

¿Tanta es la necesidad de que haya fútbol en Córdoba que da igual de dónde venga el putrefacto dinero? ¿Da igual si la empresa se ha constituido dos días antes que hasta quieren regalar a los bahreiníes el estadio y su fachada?

Hay un club, el Granada CF, que ha pasado por etapas peores, que ha sido comprado, pero entero, de verdad y por capital extranjero, pero nunca fue desmembrado, troceado ni utilizado como pedazos de carne picada para las aves carroñeras. Hoy hasta juega a pocos kilómetros de Córdoba la Europa League, en cuartos de final, pendiente del partido de vuelta, nada menos que contra el Manchester United.

Hasta la referencia de Wikipedia es de chiste. También se han apoderado de ella a su gusto. Si un lector buscara en la enciclopedia virtual Córdoba CF aparece la historia, las gestas deportivas, el listado de los presidentes desde aquel primero, don Rafael Campanero hasta, ahora, un tal Abdulla Al-Zain que, en realidad, debe ser un fantasma porque ya me dirán ustedes este bahreiní qué tiene que ver con la historia que se cuenta de un equipo, del Córdoba Club de Fútbol SAD que, por cierto, aún no está muerto.

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