El Córdoba Club de Fútbol es un equipo histórico, no sólo en Andalucía, sino también para el fútbol español, no en vano ostenta uno de los récords más longevos y que parece muy difícil de que pueda ser batido próximamente: equipo con menos goles encajados como local en una temporada. El club blanquiverde ha permanecido 10 temporadas en primera división, la última en la 2014/2015.

Sin embargo, la situación económica del Córdoba provocó que cayera en manos de un grupo empresarial, Infinity Capital, perteneciente a la familia real de Bahréin. Según publicó Diario16 en el mes de marzo de 2020, antes de la declaración del estado de alarma, la Americans for Democracy & Human Rights in Bahrain (ADHBR) denunció a través de un comunicado que, en realidad, la compra del club cordobesista escondía, en realidad, una operación de blanqueamiento de un régimen caracterizado por la vulneración sistemática de los derechos humanos.  

Desde el año 2011 el régimen bahreiní ha reprimido con dureza a los opositores prodemocráticos. Miles de activistas y defensores de los derechos humanos han sido detenidos de manera arbitraria por ejercer el derecho a la libertad de expresión, produciéndose, según denunciaba ADHBR, torturas, abusos y condenas desproporcionadas.

El régimen de los nuevos propietarios del Córdoba CF es el país con más presos políticos per cápita del mundo. Amnistía Internacional denunció durante la Primavera Árabe que a los activistas detenidos se les negó la atención médica o el contacto con sus familias. Estas violaciones de los derechos humanos se producen de manera impune y las oenegés señalan directamente a la familia real bahreiní como los máximos responsables de las torturas contra los opositores al régimen.

En declaraciones a nuestra compañera Carmen Marchena, ADHBR afirmó no habían tenido ninguna respuesta por parte del club blanquiverde a sus denuncias sobre las violaciones de derechos humanos. «La compra del Córdoba CF es una táctica de la Casa Real para mostrar una idea de occidentalización y encubrir las violaciones de derechos humanos en su país», afirmó Husáin Abdull, director de ADHBR. Esta táctica de blanqueamiento también la está aplicando la familia real de Bahréin en otros deportes como, por ejemplo, el Gran Premio de Fórmula 1.

Por otro lado, y teniendo en cuenta la falta de libertad de las mujeres en Bahréin, ¿los nuevos propietarios que se sentarán hoy en el palco mantendrán al equipo femenino, de reciente creación y compitiendo en la 2ª División de la Liga Iberdrola? La realidad es que, viendo el perfil de la familia real bahreiní, esta sección podría estar en serio peligro de desaparición. ¿Esto es lo que deseaban la Federación Andaluza de Fútbol y los expresidentes del Córdoba que hoy ocupan altos cargos en la Federación Española?

¿Qué interés puede tener la familia real de Bahréin para invertir millones de euros en un equipo de fútbol que se encuentra en 2ª División B? Desde luego, no se trata de un equipo con el que vayan a tener una proyección internacional como, por ejemplo, hicieron los jeques saudíes cuando compraron el PSG o el Manchester City. ¿Qué rentabilidad pueden alcanzar de su inversión con un club que compite en una categoría que suele ser deficitaria para los equipos que pretenden obtener resultados y ascender al fútbol profesional? Sólo puede haber un interés: el mostrar una cara amable de un régimen dictatorial que vulnera los derechos humanos.

La compra del Córdoba CF

En la prensa cordobesa corrieron ríos de tinta sobre todo el proceso de compra del club blanquiverde, sobre todo tras la detención el 7 de noviembre de 2017 del anterior presidente, Jesús León, por la presunta comisión administración desleal, apropiación indebida, corrupción y blanqueo de capitales. Dos días después, el juez instructor nombró a Fernando Estepa, quien también fue responsable de la administración judicial del Real Betis Balompié, y Francisco Javier Bernabéu. El Córdoba CF llevaba en convenio de acreedores desde el año 2012 y entró nuevamente en concurso y el magistrado, Antonio Fuentes Bujalance, autorizó la subasta de la unidad productiva del club: jugadores, empleados y derechos federativos.

Ese fue el momento en el que el fondo Infinity Capital, bajo la representación legal de Crowe Spain, depositó los 3 millones de euros para comprar esa unidad productiva, pero con unas condiciones que iban en contra de lo afirmado por la Federación Española de Fútbol (RFEF), ya que los bahreiníes pretendían –y se les permitió– era la creación de una nueva sociedad anónima deportiva y no hacerse con las acciones de Córdoba Club de Fútbol SAD.

De ese modo evitaban hacerse cargo de los pasivos del equipo blanquiverde y, además, dejaban a los accionistas minoritarios sin representación. En un primer momento, la RFEF de Luis Rubiales recusó al juez Fuentes Bujalance pero, tras un acercamiento de posturas con Infinity, presentó un escrito desistiendo de la recusación y aceptando las condiciones del fondo de la familia real de Bahréin. El hecho se consumó el día 16 de septiembre de 2020 cuando el Córdoba CF fue inscrito por parte de la RFEF y la Federación Andaluza bajo la gestión de una nueva sociedad anónima deportiva controlada por Crowe: Unión Futbolística Cordobesa SAD, que está presidida por Francisco Javier González Calvo, un hombre que, además de su relación con Crowe, también tiene cargos en fondos buitre como Fidere, la filial española de BlackStone.

¿Qué intereses pudo tener la RFEF para desistir de su acción judicial y evitar que el Córdoba CF pasara a manos de un régimen condenado por violar los derechos humanos? ¿Infinity le abrió la puerta a Rubiales para alcanzar acuerdos con otros países árabes, como Arabia Saudí, para el cierre de acuerdos para la celebración de la Supercopa de España? Hay que recordar que esta semana el régimen saudí ha sido expulsado del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

El hecho de que los exdirigentes del Córdoba, un club modesto del fútbol profesional, controlen directa e indirectamente la Federación Andaluza de Fútbol, la RFEF, su mutua e, inclusive, la Secretaría de Estado para el Deporte…, ¿tanto poder tiene un club modesto del fútbol profesional? Tal vez llevaran al Córdoba CF a esa división para bajarle el precio a la familia real machista de Bahréin a cambio de maltratar la identidad histórica, incluso andalusí, de los cordobeses y cordobesas y, de paso, de los andaluces y andaluzas.

En consecuencia, hoy se sentarán en el palco del Nuevo Arcángel los representantes de la familia real de Bahréin. Córdoba es una ciudad que merece que la camiseta blanquiverde, de la que tan orgullosos están los cordobeses y cordobesas, no quede manchada por las violaciones de los derechos humanos

También es una cuestión de Estado, del fútbol y de los dirigentes políticos y sociales, al igual que también lo es investigar sobre los intereses  de los exdirigentes CDC. Sin duda alguna también es motivo suficiente para que pueda, desde la responsabilidad de transparencia democrática y constitucional, una investigación de la Fiscalía Anticorrupción y, en consecuencia, de la Fiscalía General del Estado. Por supuesto, podría ser un motivo democrático para una revolución de conciencia pacifica de los socios y socias de los aficionados y aficionadas del histórico Racing Fútbol de Córdoba, posteriormente Club Deportivo Córdoba. ¡Cuestión de conciencia y de ética! Veremos qué pasa…, tal vez sea motivo de dar de nueva voz y luz al Diario16 de Andalucía.

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