Terminaron las elecciones catalanas y, aunque se pueda pensar que todo seguirá igual, por más que el PSC haya ganado en votos, abre una serie de escenarios muy preocupantes o muy esperanzadores. No hay punto medio y, utilizando lenguaje taurino, España y Cataluña se enfrentan a una situación de «Puerta Grande o Enfermería».

No se puede negar que el independentismo catalán se ha reforzado en escaños, puesto que la suma de ERC y JxCAT, sumado al más que posible apoyo de la CUP en la sesión de investidura, les dará una mayoría absoluta mucho más amplia de la que ya tenían.

El PSC, aunque haya ganado en votos, tendrá una representatividad mayor pero una influencia igual de ineficiente que durante la última legislatura. Salvador Illa dejó el Ministerio de Economía como el hombre que podría romper la hegemonía independentista. No lo ha logrado y, por más que Miquel Iceta haya afirmado que «volvemos a ser el primer partido de Cataluña», la realidad es que los socialistas tendrán en el nuevo Parlament el mismo peso que ha tenido Ciudadanos en la anterior legislatura. Es decir, una presencia nula. Iceta también afirmó que Salvador Illa es el hombre que va a traer «el cambio a Cataluña». ¿Qué cambio, señor Iceta, qué cambio? El PSC no suma de ninguna de las maneras realistas y con una mayoría tan potente como la obtenida por los partidos independentistas tampoco tendrá ningún tipo de poder.

Sin embargo, los resultados tendrán una influencia directa en la política nacional, tanto en el poder Ejecutivo como en el Legislativo.

En primer lugar, los resultados de En Comú Podem, que ni suben ni bajan, sumados a los fracasos de Podemos en Galicia y Euskadi, provocarán que Pablo Iglesias Turrión aumentará su presión en el Gobierno para intentar imponerse y ganar visibilidad porque el líder de Podemos sabe perfectamente que el hecho de ser socio minoritario de un Ejecutivo de coalición le resta la visibilidad activista que tendría si estuviera en la oposición.

Esta situación hará que los choques aumenten entre el PSOE y Podemos y colocará a Pedro Sánchez en más de una situación límite que puede provocar la ruptura de la coalición antes de que finalice 2021.

Por otro lado, está el tema del conflicto político, la situación de los presos políticos y de los líderes que se encuentran en el extranjero. La gran mayoría independentista conseguida en estos comicios hará que la cuerda se tense aún más en Madrid y que las presiones se endurezcan, lo que podría dar como resultado que ERC retirara el apoyo al Gobierno de coalición.

No obstante, el mismo discurso de Pere Aragonés abre un espacio para la esperanza de que el conflicto se arregle a través del diálogo y no de la imposición violenta, ya sea por un lado o por el otro. «Es la hora de sentarse y ver cómo resolvemos esto votando en un referéndum, sin represión, libremente, democráticamente», ha dicho el candidato de ERC, es decir, que ha hecho una llamada al Gobierno para sentarse a dialogar. Otra cosa hubiera sucedido si JxCAT hubiese sido la fuerza predominante.

Sin entrar en detalles que ya he publicado en estas páginas, yo puedo afirmar, porque lo viví en primera persona, que el conflicto vasco sólo se arregló cuando se trabajó desde el diálogo y no desde la imposición, la represión o el sectarismo, tanto de un lado como del otro. Si no se hubiese hecho así, en la actualidad Euskadi y España estarían todavía enfrentadas. Por eso, la mejor solución, el modo más efectivo para terminar con la división y el enfrentamiento es el diálogo y los resultados de las elecciones de Cataluña abren una puerta a la esperanza.

Hay peligros, evidentemente. Hay que ser valientes y no desdeñar el diálogo en favor del falso patriotismo de la Plaza Colón o de la añagaza catalanista que representan quienes pretenden ocultar sus fracasos políticos y humanos debajo de una estelada.

Por otro lado, la democracia española está en un serio peligro por la irrupción de Vox. Poco a poco, los ultras van creciendo, como ya ocurrió en diferentes países europeos en la década de los 30 del siglo XX. Se van alimentando de la democracia para lograr el poder. El Partido Popular, Ciudadanos, Podemos y el PSOE están obligados a crear un frente común para, de un modo democrático, expulsar de las instituciones a la extrema derecha. Y el único modo democrático de hacerlo es, precisamente, mirando hacia el pueblo, cubriendo las necesidades reales de la ciudadanía, legislando para que, por ejemplo, los bancos y las grandes empresas no controlen los tribunales ni impongan las estrategias de los gobiernos.

El pueblo español lleva desde el año 1982 esperando a que se den los siguientes pasos que quedaron sin darse tras la Transición. La democracia necesita reformas muy profundas. Acometerlas no es traicionar el pacto constitucional del 78, sino potenciar lo que entonces se consiguió. Sólo así, quienes ahora, por desesperación o cabreo votan a Vox volverán a ilusionarse por quienes, mejor o peor, representan y respetan las reglas de la democracia.

Otra cosa que estas elecciones catalanas han mostrado es que los jóvenes no creen en los actuales partidos. Los milenials tienen una serie de inquietudes que no se están afrontando. El mayor problema es que esos jóvenes están decepcionados por la falta de oportunidades y, por desesperación, se lanzan a la extrema derecha o, directamente, pasan y se van a la abstención. Esto es muy peligroso.

En consecuencia, desde el actual Gobierno deben estar alerta a las amenazas que se le plantean, pero, sobre todo, está obligado a afrontar los retos y las oportunidades que, desde el espíritu democrático y no desde el egoísmo o las ideas de los camarlengos, se abren.

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4 Comentarios

  1. Hemos votado por la independència. Digan al Sr illa que 33 escaños es igual a 33 escaños. Parece que se le empañaron las gafas con la mascarilla al ver el número de diputados que sacó el y ERC

  2. https://www.elplural.com/autonomias/dimite-ideologo-hospital-isabel-zendal-gobierno-isabel-diaz-ayuso_259696102
    Dimite el ‘ideólogo’ del Hospital Isabel Zendal del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso
    La dimisión de Luis Mosquera evidencia las fuertes divisiones existentes en el Ejecutivo de Madrid ante el ‘derroche’ del polémico centro
    LA POLITICA DEL PP ES DERROCHAR DINERO PUBLICO Y ESTAFAR AL PUEBLO.
    MAS DE 1,2 MILLONES DE ESPAÑOLES ESTAFADOS POR EL SAQUEO DEL BANCO POPULAR…

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