Escuchar a los candidatos y candidatas a la presidencia de la Generalitat da buena muestra de lo complicado que va a estar el panorama político a partir de ahora.

La candidata de los Comunes, Jessica Albiach, ha sido la primera en comparecer públicamente. En su intervención ha puesto de manifiesto que estos resultados electorales muestran que la mayoría de la sociedad catalana es de izquierdas. Y que, por ello, mañana mismo intentará reunirse con Salvador Illa y con Pere Aragonés, porque se ha mostrado convencida de que no hay que tirar la toalla de cara a pensar en la formación de un gobierno de izquierdas. A pesar del cordón sanitario que se ha pactado desde el independentismo hacia el PSC. Y en estas palabras se encierra la clave que podrá tener su respuesta en los próximos meses.

Las siguientes intervenciones han ido mostrando las tan distintas imágenes en las formaciones políticas: la estrepitosa caída del Partido Popular, que ha continuado perdiendo desde la sangría de las últimas elecciones, se ha entendido por la formación como resultado de que el electorado constitucionalista y liberal ha decidido «quedarse en casa». Como en Ciudadanos, que ha pasado de ser la fuerza más votada, con 36 escaños, a quedarse en 6, al atribuir a la falta de participación buena culpa de su batacazo.

Salvador Illa, ganador en votos, en un discurso emocionado por el considerable aumento del PSC, es sabedor de la mayoría independentista en escaños. Pero ha querido hacer hincapié en el significado de una victoria socialista en estos momentos, algo que también ha subrayado Ábalos desde Madrid, que ha dado un discurso poniendo en valor la confianza depositada en su formación para solventar la situación en Cataluña. Se presenta así el PSC como la formación que se siente más legitimada para establecer los cauces de diálogo y los puentes oportunos para marcar el compás de resolución del conflicto.

Sin embargo, los socialistas han sido la formación más votada, pero el independentismo obtiene la mayoría de escaños, superando el 50% de escaños en el parlamento. Y así lo han subrayado los líderes de ERC y JxCAT. Carles Puigdemont ha puesto en valor que sólo el independentismo podrá formar gobierno, a pesar de haber perdido miles de votos por presentarse divididos. Un toque de atención directo al PdeCat, que al haberse presentado por su cuenta, no ha conseguido obtener escaño y ha supuesto «tirar miles de votos». El independentismo «ha ganado a las fuerzas del 155», ha subrayado Puigdemont.

Aragonés ha señalado que ahora, el independentismo tiene una «fuerza inmensa» para conseguir la amnistía y la autodeterminación, el referéndum y la república catalana. Ha lanzado un mensaje a Pedro Sánchez y al Estado español: «es la hora de resolver el conflicto, de sentarse y ver cómo resolvemos esto votando en un referendum». Un «Sit and Talk» que ha subrayado en inglés, dirigido también para el público europeo.

La irrupción de Vox es también otro de los hechos que no se habían dado en el parlamento catalán: la extrema derecha entra y lo hace con fuerza, al tiempo que el independentismo gana la mayoría de escaños y que, también, una mayoría de votos ha ido a parar a formaciones de izquierda. Porque leer los resultados de estos comicios no puede hacerse solamente en una clave. Hay muchos parámetros que conjugar y tener en cuenta. Por eso todo pende de un hilo: la mayoría independentista en la medida en que el eje pudiera girar en cualquier momento hacia un criterio «de izquierdas». Y en ello el papel de Vox y lo que queda de Cs y PP será importante: aquí estará la clave.

Si desde el frente de la derecha y desde el frente PSC-Comunes se aprieta al govern que se conformará casi con toda seguridad entre ERC-JxCAT y puede que la CUP (sería muy importante que esta vez sí entrasen en el gobierno), se ejerce una presión de desgaste, puede llegarse al punto de hacer saltar el plan independentista y reconfigurar el govern en base a otros parámetros.

Habrá que ver de qué manera se materializa ese «sit and talk» de ERC al PSOE, esa puesta sobre la mesa de amnistía y referendum, que ya se sabe que «quien quiere lo más, quiere lo menos» y para comenzar a negociar siempre se ha de poner toda la carne en el asador. Y no sería descabellado pensar que una amnistía sirviera para colocar a largo plazo un referendum inalcanzable mientras se gana tiempo para ir desmontando al independentismo. Por el momento es una suposición, pero sin duda, al escuchar los discursos de esta noche, más de uno y de una parecían tener algún tipo de hoja de ruta en la manga.

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1 Comentario

  1. ¿En donde quedo aquel Psoe-Psc federalista?Pues ahora ajo y agua.
    Por ahora se acabaron las mayorias absolutas,asi que el partido ganador no significa que sea el partido gobernante.

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