Aunque la mayoría de la población no lo crea, la vía que sigue casi monopolizando el transporte de mercancías sigue siendo la marítima. Los barcos que llevan los contenedores a los principales puertos del mundo se han ido modernizando y, sobre todo, han aumentado su tamaño hasta convertirse en megabuques con capacidad para transportar más de 20.000 contenedores, lo que a las compañías y a las dictaduras del capital les produce un ahorro de costes que luego no se traslada al precio final que pagan los consumidores, sino a los beneficios y los dividendos de sus máximos accionistas.

En la última semana el mundo ha quedado paralizado tras el encallamiento del barco Ever Given en el Canal de Suez que ha provocado un monumental atasco que se ha traducido en la paralización de mercancías por valor de 57.000 millones de dólares.

El problema de estos megabuques está en que permiten a las dictaduras del capital cuadruplicar las ganancias del transporte marítimo, tal y como afirmaron diferentes expertos en el programa de televisión Horizonte. Sin embargo, las consecuencias para el planeta son tan negativas que el capitalismo ha vuelto a hacerlo y ha transformado una herramienta esencial para el desarrollo de la humanidad, como es el transporte marítimo, en una verdadera arma de destrucción masiva.

Los megabuques provocan casi un tercio de las emisiones de gases contaminantes

El Ever Given es un barco con 400 metros de eslora y capacidad para transportar hasta 20.000 contenedores. Sin embargo, estos barcos necesitan de muchos recursos energéticos para poder moverse. Esto no impide que las dictaduras del capital sigan apostando por ello porque, aunque al tener un mayor tamaño que otros barcos de transporte naveguen a menor velocidad, los beneficios suplen con creces a este inconveniente.

Además, este tipo de mega embarcaciones no es apta para todas las mercancías puesto que los productos perecederos, por más que puedan ser transportados en estado de congelación, no soportarían ese mayor tiempo de entrega en puerto. Sin embargo, que nadie dude que, si hay beneficio, se transportará mercancía perecedera por más que se pueda poner en riesgo la vida o la salud de las personas. Lo importante para esta gente es el beneficio, nada más.

Por otro lado, los costes medioambientales son muy elevados. Ahora que todo el mundo está empezando a concienciarse del cambio climático, las dictaduras del capital no dudan en utilizar estas embarcaciones porque los beneficios son muy altos. La National Oceanic Atmospheric Administration publicó un estudio en el que se demostraba cómo los megabuques representaban casi un tercio de las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera. Sólo las 15 embarcaciones de transporte marítimo más grandes del mundo contaminan el equivalente a 760 millones de coches.

En el año 2015 la OCDE, una organización poco sospechosa de ser anticapitalista, publicó un informe en el que analizaba si los beneficios de estas mega estructuras marítimas superaban los costes en toda la cadena de transporte.

Las conclusiones de este informe ya eran bastante negativas. Por un lado, se señalaba que, ya en 2015 los ahorros de costes estaban disminuyendo y podrían llegar a desaparecer. La OCDE indicaba también cómo el incremento del tamaño de los megabuques podrían, precisamente, aumentar los costes, además de poner en riesgo toda la cadena de suministro de mercancías.

Sólo las 15 embarcaciones de transporte marítimo más grandes del mundo contaminan el equivalente a 760 millones de coches

Han pasado 6 años desde la publicación de ese informe y nada ha cambiado, más bien al contrario, se ha incrementado la actividad y la construcción de estos megabuques sin tener en cuenta, por ejemplo, las enfermedades y las muertes que provocan por su elevado número de emisiones contaminantes, o los costes que provocan a los sistemas de salud pública para poder atender a las personas afectadas por esa contaminación que suponen cada año cientos de millones de euros.

La existencia y construcción de estos buques, cada año más grandes, se ha convertido en una de las mayores agresiones de las dictaduras del capital a la humanidad.

Este tema está oculto para la ciudadanía mundial. Sin embargo, la humanidad debe oponerse a la construcción de estos buques, del mismo modo en que se oponen contra el cambio climático.

Este desconocimiento, evidentemente, también tiene como responsables a los medios de comunicación que no salido a la luz pública hasta que no se ha producido el encallamiento del Ever Given. Sin embargo, en vez de haber aprovechado para realizar un análisis humanista y de las consecuencias de estos megabuques para la humanidad, han activado el plan de “entetanimiento”, el plan de marketing publicitario que utilizan las dictaduras privadas para desviar la atención de la ciudadanía en general. Para ello se analizaron elementos secundarios como si el encallamiento fue provocado por un error humano o por la falta de rigor de la tripulación al ir embriagada a partir de la tarde noche. Es decir, hacer noticia de lo secundario para ocultar la realidad que verdaderamente importa a la ciudadanía, para tapar que los intereses económicos del gran capital deshumanizado cada día hacen más difícil la existencia de la humanidad y la naturaleza. Sin embargo, la independencia y la libertad de Diario16, con su método de nuevo periodismo Indochar, que conjuga la actualidad, la información, la reflexión y el análisis, sí que permite la publicación, sin ninguna presión externa, de la verdadera realidad que rodea a estos megabuques.

Sin duda, todavía existen gobiernos responsables de cualquier ideología que, desde la razón sin miedo, frenen esta escalada del capitalismo hacia límites insospechables de inhumanidad que ya superan con creces a lo que ocurrió en Centroeuropa entre 1939 y 1945. Entonces fue la locura, el fascismo y el sectarismo. Ahora lo es la codicia que, por desgracia, no tiene límite.

4 Comentarios

  1. Puede que los grandes barcos tengan externalidades negativas que contrarresten el ahorro de costes que suponen. De ahí el análisis de la OCDE, y las potenciales sanciones y regulaciones- ver IMO 2020.

    Sin embargo, un artículo politizado como este, sin ninguna noción de como funciona la economía no aclara las cosas demasiado.

    El capitalismo y la competencia entre empresas hace que la afirmación «ahorro de costes que luego no se traslada al precio final que pagan los consumidores» sea absolutamente falsa.

  2. El autor no sabe de lo que escribe. Las externalidades negativas de los buques son conocidas por todos, de ahi las regulaciones como la IMO 20 para reducir sus emisiones.

    Dice: «ahorro de costes que luego no se traslada al precio final que pagan los consumidores», indicando que no tiene nociones básicas de lo que es el capitalismo, ni la libre competencia.

    Por lo demás, el artículo es divertido, siempre gusta que todo vuelva a a lo que ocurrió en Centroeuropa entre 1939 y 1945. Putos fascistas.

  3. la maxima de cada empresa es la obtencion del maximo beneficio con el minimo costo.
    Este es el axioma de toda empresa. El pretender que una empresa renuncie a la obtencion de una parte del beneficio que puede obtener porque ha reducido sus costes, es simplemente no entender la logica del sistema capitalista.
    Los daños medioambientales no son nigun coste para las empresas, en si mismos. Por eso las empresas no pretenden como axioma el producir creando cuanto menos daño ambiental mejor, sino que simplemente les da lo mismo; lo que buscan es el maximo beneficio.
    Todo lo demas es pura literatura barata justificativa de la explotacion del hombre por el hombre que es al fin y al cabo el sistema capitalista.
    Mientras no se ace con el sistema capitalista y se abandone la ley de la oferta y la demanda y se cree uno nuevo basado en las necesidades de la ghente, el comunismo, el pretender que las empresas por si mismas renuncien a una parte d elos beneficios a cambio de la protecion medioambiental es simplemente un mal chiste.

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