Los CDR quieren volver a tomar la calle para hacerse oír y presionar a los actores del procés. Foto: Olivia Ferrer.

Los defensores del movimiento independentista lo definen como transversal; los críticos lo definen como un movimiento orquestado por las élites y la burguesía catalana; pero lo que es indudable es que cualquier movimiento que quiere cambiar el statu quo se caracteriza por empujar de abajo arriba. Y de eso, en Cataluña, se encargan los Comités de Defensa de la República (CDR). Estos comités funcionan como un movimiento asambleario que se caracteriza por no tener cabezas visibles que puedan personalizar o jerarquizar el movimiento. Hablar con ellos supone adentrarse en el anonimato de una organización que se ha visto perseguida, tildada de practicar terrorismo callejero y con algunos de sus miembros detenidos y acusados de terrorismo. Pero ellos tienen claro que sus acciones se basan en la desobediencia civil no violenta. Diario 16 ha hablado con uno de estos activistas, pero utilizaremos el plural porque sus ideas son compartidas por más miembros de los Comités.

Punto de partida

Esta diada del 11 de septiembre ha servido a los CDR para concentrarse y marcar un nuevo punto de partida con el destino de siempre: “Meter presión a los políticos para que dejen de una vez la vía autonomista y apliquen el mandato del 1-0”. La diada les ha servido como una prueba para ver qué músculo tiene  el independentismo. “Si solo hubiesen venido 50 personas hubiésemos  entendido que la estrategia que nosotros queremos llevar a cabo no se sostiene”. Pero en lugar de 50 personas fueron varios cientos los que acudieron al llamamiento. Esta acción multitudinaria ha sido criticada desde el punto de vista sanitario. “Las movilizaciones las haremos respetando las medidas higiénico-sanitarias”, explican.

 Aunque por mucho cuidado que se tenga, a veces, uno puede morir víctima de su propio éxito. “En la diada se superó el volumen de gente que esperábamos y esto generó algunos momentos en los que no se pudieron respetar las medidas”, cuentan. Pero ellos insisten en velar por la seguridad sanitaria: “Sacamos de la manifestación a dos personas que no llevaban mascarilla

Un paso hacia delante

La gente ya está cansada de salir a poner flores”, así de claro ven los CDR que la estrategia de manifestaciones festivas no les está sirviendo de mucho: “Llevamos tres años de conflicto en los que no hemos llegado a nada. Entendemos que la única forma de visualizar nuestras acciones es ir un paso más allá de lo que hemos hecho hasta ahora”. Desde los CDR prefieren pensar en el ambiente que se creó en Cataluña después de que el magistrado Manuel Marchena dictara sentencia contra los políticos y activistas catalanes. Cuando las calles se llenaron de activistas que pusieron en jaque a la ciudad de Barcelona y a las principales redes de comunicaciones de Cataluña. Aunque para lograr que sus acciones y manifestaciones sean masivas quieren contar con los que no tienen tan clara la vía de confrontación: “Queremos hacer movilizaciones en las que la gente se sienta a gusto. Tanto los más pacíficos como los más radicales”, explican. Aunque son estos últimos los que más se van a identificar con la estrategia de presionar un poco más: “la potencia de la calle no está en flores y paz, sino en el hecho de que con presión podemos alcanzar nuestro objetivo”.

Hacerlo solos

Después del enfriamiento de la resaca de la sentencia del procés, y la llegada de la crisis sanitaria, las calles han vuelto a vaciarse. “Ni la ANC ni Ómnium son ahora agentes con poder de convocatoria. El independentismo está falto de un agente movilizador. Y ese es el papel que pretendemos jugar nosotros”, aseguran, pero conscientes de que para llegar lejos sería bueno contar con más apoyos: “Entendemos que no lo podemos hacer solos. Lo que queremos es que estas entidades se sumen a nosotros”.

La inhabilitación

Desde los CDR tiene claro que la inhabilitación a Torra supone un claro ataque al soberanismo: “Nosotros no vemos una inhabilitación a Torra, vemos una injerencia del Estado español hacia el presidente de la Generalitat. Vamos a determinar y a hacer diferentes acciones de protesta”. Desde los comités hacen una defensa a ultranza de las instituciones, pero no así de los políticos y partidos independentistas: “Que los partidos independentistas no se sientan a salvo con nosotros porque vamos a presionarlos”. Para que esta presión fuese más efectiva les gustaría contar con más espacio en los medios de comunicación: “Los medios catalanes tienen que presionar, pero muchos medios de comunicación están amparados por partidos políticos y no hay espacio para nosotros”, afirman.

Darse cuenta

Desde los CDR aseguran que “todo lo que realiza el Estado español es contrario a las necesidades del pueblo. La gente que no es independentista tendría que empezarse a dar cuenta”, y manifiestan que otro modelo de Estado es posible: “Nuestro objetivo es la independencia y tener una república donde los servicios sociales sean muchos mejores de los que nos presta el Estado español”

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