El consejero de Salud de Andalucía, Jesús Aguirre, del PP, tras un consejo de gobierno.

Si el término “chupetón” sí lo utilizó en su día correcta aunque chabacanamente, según la Real Academia Española de la lengua, “acción y efecto de chupar con fuerza”, no ha pasado lo mismo cuando ha echado mano de la expresión “culillo”, ya que para ello la RAE tiene expresamente el término coloquial “culín”, “escasa porción de líquido que se sirve en un vaso o queda en el fondo de un recipiente”, porque “culillo”, según la que ‘limpia, fija y da esplendor’ es una expresión coloquial de países hispanohablantes para expresar miedo, inquietud o preocupación. Pero Jesús Aguirre es así, hace y deshace a su antojo sin miramientos y es carne de redes sociales y El intermedio de El Gran Wyoming con una asiduidad que en ningún momento pretenden ni él ni su jefe, el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, para sonrojo de los ciudadanos andaluces.

En poco más de dos años al frente de la sanidad pública andaluza, la llamada “joya de la Corona” en tiempos de los gobiernos de Susana Díaz, el elegido por Moreno Bonilla para gestionar uno de cada cuatro euros de los Presupuestos de toda Andalucía, el consejero de Salud, un negacionista nato del sistema público de salud desde sus tiempos de senador por Córdoba del Partido Popular, acumula una larga lista de desatinos lingüísticos y también de decisiones políticas que ponen en solfa la mayoría de las veces la gestión de todo un gobierno, el bipartito de Moreno Bonilla bajo los auspicios indirectos de la ultraderecha de Vox.

El ejecutivo andaluz pasa sin rubor en un plis plan de sacar pecho por “adelantarse” –así tal cual– a los terribles efectos de la pandemia, a declarar el SOS sin remisión con la llegada de un “tsunami” de contagios mientras su consejero de Salud suplica desde la tribuna del Parlamento autonómico para que los andaluces no pisen la calle más allá de las ocho de la noche, cuando hace apenas unos días se vanagloriaba de la escasa incidencia del virus en la comunidad y mantenía unas medidas laxas como pocas autonomías en plenas fiestas navideñas. De aquellos polvos…

En junio de 2019 dijo que “lo fácil es llegar y el chupetón”, en alusión al método empleado para la interrupción del embarazo

El caso de los “culillos” de las dosis desperdiciadas de las vacunas contra la covid no es más que la última salida de tono de un consejero de Salud que se mueve con suma facilidad en el despropósito público con el consentimiento de sus compañeros de ejecutivo y, sobre todo, del propio presidente andaluz. Pero Moreno Bonilla sabe que debe atar en corto las derivas de Aguirre y, de hecho, no se fía en absoluto de él puesto que designó a su número dos y consejero de la Presidencia, Elías Bendodo, para estar al frente personalmente del equipo que debía controlar la gestión de la pandemia cuando el Gobierno de Pedro Sánchez puso fin al estado de alarma el pasado junio y dio paso a la “nueva normalidad”.

La “utopía” de la sanidad universal

El rosario de expresiones y momentos de hilaridad y vergüenza ajena con Aguirre como protagonista se acumulan. Antes de asumir el cargo de titular andaluz de Salud, Aguirre dijo esto como senador por el PP en abril de 2012, en plena crisis económica: “Es muy bonito hablar de que queremos más, pero si no hay, no hay, lo que hay que ver es qué cesto hacemos con el mimbre que tenemos, ser realistas, porque no estamos en tiempos de utopía, sino de abrocharnos el cinturón”. Este médico de atención primaria de profesión fue inmediatamente desautorizado por el propio Gobierno de Mariano Rajoy cuando calificó de “utopía” los principios de solidaridad, universalidad y gratuidad de la sanidad pública.

Ya como consejero andaluz de Salud, debió enfrentarse a su primer gran reto: la crisis de la listeriosis en el verano de 2019, que un primer momento minimizó pese a la gravedad del caso. A finales de agosto, con varios fallecidos y numerosos infectados, intervino telefónicamente en el programa televisivo Espejo Público de Antena 3 cuando estaba siendo entrevistado un matrimonio que acababa de perder al bebé que esperaba tras ingerir la carne contaminada con la bacteria de la listeriosis. Aguirre le espetó a la madre afectada: “Tú sabes que estamos a tu completa disposición desde el punto de vista sanitario, para lo que tú quieras. Para el siguiente embarazo, que sin duda se llevará a término, hacemos una foto juntos con tus niños una vez nazcan”. Ni más ni menos.

Un poco antes de este episodio televisivo, Aguirre plasmó muy gráficamente su posición sobre la interrupción voluntaria del embarazo en la sanidad pública. En junio de 2019 dijo que “lo fácil es llegar y el chupetón”, en alusión al método empleado para la interrupción del embarazo. El titular andaluz de Salud defiende en primer lugar “informar a la paciente”, “darle su tiempo” y también ofrecerle “información positiva”, “poniéndole el Sonicaid”, el dispositivo que facilita al médico y a la embarazada escuchar los latidos del feto. Y añadió al respecto: “¿Permitimos 140.000 abortos? Mientras siga en vigor la actual ley del aborto, la mujer que quiera lo va a hacer y yo como consejero no soy nadie para oponerme, pues el derecho lo tiene la madre, pero también hay un derecho del no nacido y habrá que ver cómo se conjugan”.

“Yo no puedo dejar a una persona con una catarata bilateral pegando trompazos contra la pared”, dijo para justificar la derivación de operaciones a la sanidad privada

Tras el revuelo despertado públicamente y en las redes sociales por sus declaraciones, Aguirre se disculpó: “Soy una persona a la que le gusta hablar de forma clara y directa y, por ese motivo, a veces uso algún término coloquial o inapropiado. Pido disculpas si alguien se ha molestado”. A nadie escapa que el PP andaluz ha necesitado como agua de mayo los votos de los diputados andaluces de la formación ultraderechista Vox para sacar adelante sus tres presupuestos autonómicos.

Otra declaración de este médico cordobés que causó tanta perplejidad como revuelo fue cuando intentó justificar la derivación de intervenciones quirúrgicas de la sanidad pública a la privada. “Yo no puedo dejar a una persona con una catarata bilateral pegando trompazos contra la pared porque no puedo concertar la operación con alguien de fuera”.

Pero probablemente el momento más marxista, de los hermanos Marx, que ha protagonizado Aguirre fue tras un consejo de gobierno a finales del pasado septiembre para explicar las nuevas medidas del ejecutivo de Moreno Bonilla contra la covid-19 respecto a las reuniones familiares. Si se transcriben literalmente sus palabras no se entendería nada de nada. Si se traducen, tampoco. Por ello, saquen sus propias conclusiones y vean el video.

Este es, a grandes rasgos, la persona que gestiona uno de cada cuatro euros de los Presupuestos andaluces.

Apúntate a nuestra newsletter

3 Comentarios

  1. Estoy muy lejos de las concepciones políticas y sociales de Jesús Aguirre, seguramente a distancias siderales; ahora bien, reírse de su lenguaje y expresiones andaluzas es simplemente fascismo manifestado por un supremacista lingüista castellano o asimilado.

  2. No es asunto de reirse o no del acentto andaluz.Acento andaluz tenia Picasso,tenia Garcia Lorca(encima con la malafolla granaina),tenia y tiene Antonio Gala,tiene Antonio Banderas,tiene Pasion Vega,tiene Muñoz Molina,tenia y tiene Felipe Gonzalez y Alfonso Guerra y se les entiende perfectamente a todos ellos,mucho mas que a un gallego de campo o catalan de campo hablando en español.
    Este señor es lo que en Andalucia se llama un cazurro por muy medico que sea,alguien le llama «comegambas»,por algo sera..,no tiene dialectica,ni andaluza ni española…y encima es de derechas.

  3. Estando prácticamente de acuerdo con lo expuesto y lo dicho sobre el «personaje», he de añadir que, como cordobés que soy, el uso de la palabra «culillo» tal y como la usa este señor es totalmente adecuada en el ámbito coloquial de nuestra tierra, diga lo que diga la RAE, que a veces se queda corta o se pasa.

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre