El ‘número dos’ del ejecutivo andaluz, Elías Bendodo, y el consejero de Salud, Jesús Aguirre, a la derecha.

Este próximo domingo 21 de junio a las 00.00 horas finaliza la sexta y última prórroga del estado de alarma decretada el pasado 14 de marzo por el Gobierno de España para hacer frente a la pandemia del coronavirus.  En Andalucía, el Gobierno bipartito de Juan Manuel Moreno Bonilla asume la gestión de la “nueva normalidad” y no será, como cabría esperarse, su consejero de Sanidad, Jesus Aguirre, del PP, el mando único y la persona en la que se delegue la responsabilidad máxima de la gestión del ejecutivo autonómico en esta última fase de la desescalada ya asumida plenamente por las autonomías. Moreno Bonilla sabe que la experiencia de la polémica gestión del consejero en la crisis del brote de listeriosis en el verano de 2019 es el principal escollo para que finalmente haya optado por su número dos en el ejecutivo y portavoz, el también malagueño como él Elías Bendodo, para que asuma los galones para comandar la “nueva normalidad” en Andalucía.

Tras asumir en la fase 3 la gestión de la desescalada, el tono belicoso de Moreno Bonilla por las decisiones de Pedro Sánchez viró hacia la prudencia de la noche a la mañana

A diferencia del papel estelar del ministro de Sanidad, Salvador Illa, en la gestión sanitaria del estado de alarma a nivel nacional, en Andalucía no será su titular, Jesús Aguirre, el que lleve la voz cantante, aunque sí formará parte evidentemente del equipo directivo que gestione la supervisión sanitaria en la comunidad andaluza a partir de este próximo lunes.

Andalucía ha registrado unos índices de incidencia de la pandemia muy alejados de los picos registrados en otras comunidades como Madrid o Cataluña, por ejemplo, aunque sí ha encabezado, con gran diferencia respecto al resto, el porcentaje de sanitarios contagiados por el virus, pese a la insistencia de los profesionales desde el primer momento para que se les equipara con material sanitario adecuado para su protección desde que la Covid-19 comenzó a hacer estragos en muchos centros hospitalarios de la comunidad entre sus sanitarios. Hasta media docena de máximos responsables hospitalarios en Andalucía han dimitido o han sido cesados por distintos motivos durante los más de tres meses que se ha prolongado el estado de alarma.

Juan Marín también pasa a segundo plano

Ahora, el verdadero hombre fuerte del ejecutivo de Moreno Bonilla, su portavoz en el Gobierno andaluz, Elías Bendodo, desplaza incluso al vicepresidente, Juan Marín, como cabeza visible en la gestión de la crisis de la pandemia. Si hasta ahora Marín había sido el azote de Pedro Sánchez desde Andalucía criticando con mayor o menor intensidad sus decisiones, desde que en la fase 3 de la desescalada las comunidades asumieron la gestión final, el tono del propio líder andaluz de Ciudadanos e incluso del presidente y también de Bendodo se volvió de la noche a la mañana más prudente y en absoluto belicoso como había venido siéndolo hasta ahora.

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