Los líderes conservadores y neoliberales de Europa están dando una verdadera lección de lo que es gobernar con responsabilidad y priorizando la vida y la salud de la ciudadanía frente a los intereses económicos. Este hecho contrasta de manera muy significativa con la irresponsabilidad de Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso. Mientras Emmanuel Macron y Mario Draghi han decretado confinamientos en Francia e Italia, en España, el Partido Popular se jacta de una versión de libertad que sólo ha tenido como consecuencia el incremento de los contagios y el turismo de borrachera promovido por Isabel Díaz Ayuso que ha convertido a Madrid en el nuevo Magaluf.

Macron, en una comparecencia televisada para toda Francia, pidió un esfuerzo más a los franceses en un mes de abril que será, según el presidente francés, difícil. Lo que pretende con esta llamada a la responsabilidad es evitar la saturación de las unidades de cuidados intensivos de los hospitales de todo el país, que en algunos departamentos se han visto desbordados.

El presidente francés, de ideología neoliberal, algo que no deben olvidar todos aquellos a los que ahora se les llena la boca con la palabra «libertad» ha afirmado con rotundidad que «la situación es más peligrosa que en otoño, porque el virus es más contagioso y más mortífero», en referencia a la variante británica.

Por su parte, el Gobierno de Mario Draghi ha aprobado un nuevo decreto con el que mantiene hasta el 30 de abril a todo el país en zona «roja», la de mayores restricciones, o «naranja», nivel intermedio, y en las que entre otras cosas se prohíben los desplazamientos entre regiones y los bares y restaurantes solo pueden ofrecer comida para llevar a domicilio.

Actualmente, diez regiones italianas se encuentran en «zona roja», mientras que el resto del país está en zona «naranja». Sin embargo, desde el sábado y hasta el 5 de abril, los tres días festivos nacionales de Semana Santa, todo el país estará confinado.

Ambos líderes neoliberales son conscientes de las pérdidas económicas que estas medidas van a tener, sobre todo en una época en la que el turismo se incrementa. Sin embargo, no han dudado en ningún momento en aplicar estas duras medidas anteponiendo la salud y la vida de la ciudadanía frente a las pérdidas de la economía.

Il Corriere della Sera estimaba en su edición de ayer que las pérdidas en Italia por el cierre en Semana Santa se situarán por encima de los 2.000 millones de euros. A pesar de esto, en el Gobierno italiano, repetimos, de derechas y neoliberal, no en vano el primer ministro fue el presidente del Banco Central Europeo, no ha habido ninguna duda en aplicar los confinamientos. Sólo Salvini, el líder de la ultraderecha, ha protestado, pero con la boca pequeña.

En consecuencia, tanto Isabel Díaz Ayuso como Pablo Casado han recibido una lección de cómo hay que gestionar un país o un territorio por parte de quienes están en su misma órbita ideológica. Tal vez esta sea la confirmación de que Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso han llevado al Partido Popular al lugar donde ni siquiera José María Aznar se atrevió a llevarlo: al populismo de extrema derecha.

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