Foto: Agustín Millán

Isabel Díaz Ayuso, la candidata del Partido Popular a presidir la Comunidad de Madrid, ha tomado el relevo de Donald Trump. Su visión de la política se basa en la propaganda populista que sólo tiene cabida durante los procesos electorales pero que son absolutamente irrisorios cuando lo que se quiere es gestionar una Administración Pública.

La presidenta en funciones de la Comunidad de Madrid está dando un ejemplo de cómo gestionar la pandemia desde los postulados más duros del trumpismo y ha logrado convertir a la capital de España en el nuevo Magaluf donde miles de turistas, sobre todo franceses, disfrutan de los museos que son las terrazas y los bares madrileños. Al Prado no van, pero la cultura hostelera la están conociendo muy bien degustando los productos nacionales y las versiones cañí de clásicos internacionales como el Gin Tonic o el Tequila Sunrise.

Para justificar tamaña barbaridad, el Gobierno de Díaz Ayuso, y ella misma, intentan sacar pecho con los más que presuntos datos de su gestión de la pandemia, unas cifras que, según los científicos, están absolutamente manipuladas. Todo con un objetivo: saltarse todas las reglas de prevención de contagios para mantener abierta la actividad económica que en todo el mundo, salvo en Madrid, está plagada de restricciones.

No tuvieron bastante con las ruedas de prensa, sino que llegaron a publicar un artículo en la revista científica The Lancet firmado, entre otros, por cinco asesores de la Consejería de Salud y por la directora de Coordinación Social y Sanitaria de la Comunidad de Madrid, donde exponían las consecuencias positivas de la gestión de Isabel Díaz Ayuso.

Sin embargo, el trumpismo, al igual que el terraplanismo, choca contra la ciencia. Eso es lo que le ha pasado a Isabel Díaz Ayuso, cuando importantes científicos han rebatido con argumentos sólidos el triunfalismo de la Comunidad de Madrid.

Por un lado, las conclusiones del artículo y, en consecuencia, del argumentario del gobierno del PP, no están basadas en pruebas reales porque, entre otras cosas, se dan unas cifras en las que la Comunidad de Madrid estuvo durante 10 de 16 semanas en la situación de riesgo más alto, es decir, una incidencia acumulada superior a 250 por cada 100.000 habitantes, tal y como está en la actualidad gracias al «turismo cultural» de estas últimas semanas.

Además, Madrid acumula la mayor tasa de mortalidad de España con un 43%. Estos dos factores, es decir, el número de contagios y fallecimientos lo que demuestra es el verdadero fracaso de Isabel Díaz Ayuso. Sin embargo, esto se está vendiendo como un éxito del mismo modo que los terraplanistas siguen afirmando que la tierra es plana.

Por otro lado, los científicos afirman en diferentes réplicas publicadas al artículo de los asesores de la Comunidad de Madrid que las medidas adoptadas por Díaz Ayuso tienen una eficacia muy cuestionable y reafirman la falta de políticas de rastreo porque uno de los puntos básicos para vigilar una pandemia está en el trabajo de los trazadores de contactos.

Además, estos científicos recuerdan cómo la Comunidad de Madrid, en plena subida de los contagios tras el verano, suspendió las pruebas PCR a los contactos con positivos, lo que, evidentemente, tuvo como consecuencia una bajada de los contagios y una falsa sensación de control de la pandemia. Incluso con este hecho, Madrid nunca bajó de los 190 casos de incidencia acumulada, lo que provocó que la segunda y la tercera ola se encadenaran. Los terraplanitas afirman que la tierra no puede ser redonda porque no se ve la curva. En el Madrid de Díaz Ayuso, los contagios bajaban porque no se hacían pruebas.

A todo esto, hay que añadir que en la propaganda epidemiológica no utilizó variables empíricas que son clave para realizar un buen análisis científico de una situación como la que se está viviendo. Es un hecho que la Comunidad de Madrid ha tenido los peores datos de toda España, y de gran parte de Europa, en lo relacionado con la ocupación hospitalaria y de las UCI. Todo ello, además, sin aplicar medidas de refuerzo del personal sanitario a pesar de que la Comunidad de Madrid es la que peor tasa de médicos y enfermeras de atención primaria de España.

Isabel Díaz Ayuso, en su lucha inclemente y populista contra el Gobierno de Pedro Sánchez, se propuso priorizar el salvamento de la economía frente al de su propia ciudadanía. Sin embargo, la medida estrella de la presidenta en funciones de la Comunidad de Madrid no ha dejado evidencia alguna de que haya tenido éxito por encima de las Comunidades Autónomas que sí actuaron en contra del populismo neoliberal trumpista de Ayuso y priorizaron la salud. Los datos oficiales, como el de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), destacaron que la Comunidad de Madrid se quedó en el décimo lugar respecto a otras regiones en la aceleración de la recuperación económica. Por cierto, esto nada tiene que ver con el Gobierno de Pedro Sánchez y sí de la gestión nefasta de Ayuso.

Por tanto, la presidenta en funciones de la Comunidad de Madrid vive en el mundo del populismo, del trumpismo y defiende aspectos más propios del terraplanismo que el que se espera de una dirigente política, sobre todo si está al frente de una región que es España, tal y como afirmó Díaz Ayuso a Madrid.

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1 Comentario

  1. Afirmo que los «medias progres» le están haciendo la campaña gratuita a esta borde-line. Toda su conducta es para provocar y salir en las webs y diarios, y con esto endulza el paladar de los neo-fascistas, que es el objetivo. Pregunta: ¿cuál es el bagaje político de esta sujeta? Pasear y llevarle una página web del perro de una imputada, presuntuosa, pedante, y fatua como la Aguirre.

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