Como todos los partidos de derechas, el PP piensa que la ciudadanía es idiota. Ahora, en la campaña electoral de la Comunidad de Madrid, se van a hinchar a pronunciar la palabra «libertad» que, en boca de dirigentes conservadores, no es otra cosa que prostituir el verdadero sentido de esa palabra.

En la presentación de la candidatura de Isabel Díaz Ayuso han hecho un verdadero alarde de ello, y lo hacen sin tapujos pero con toda la manipulación del lenguaje posible para intentar captar el descontento por la situación económica generada por la pandemia del Covid19.

Y lo están haciendo con la utilización de los mismos sistemas de propaganda populista que llevaron a Hitler, Mussolini, Franco o Stalin al poder. En primer lugar, utilizan la idea única, es decir, el principio de la simplificación y del enemigo único de Goebbels. En este caso es la transposición del concepto de libertad contra la izquierda.

Sin embargo, la libertad que preconiza el PP no beneficiará a las clases trabajadoras sino a las privilegiadas. Pablo Casado, en el acto de presentación de la «versión chulapa de Donald Trump», ha afirmado lo siguiente: «Los que intentan intervenir la política fiscal, la educación, la sanidad y la hostelería son otros. Quieren derruir un sistema de vida basado en unos valores que triunfan allí donde gobierna el PP: libertad, humanismo y respeto a la nación».

En primer lugar, es difícil encontrar algo que sea cierto en dicha aseveración. En segundo término, plantean que la libertad que preconizan no es otra cosa que el no pagar impuestos. Esa es la gran mentira del neoliberalismo: hacer creer a la ciudadanía que esos impuestos que dejan de pagar, unos pocos euros, les van a arreglar la vida cuando, en realidad, quienes se benefician de esas bajadas fiscales son las grandes fortunas y las multinacionales, es decir, las clases privilegiadas.

Las bajadas de impuestos del PP se aplican por igual a los ricos que a los pobres y, en consecuencia, mientras un trabajador podría dejar de pagar 50 euros, un Florentino Pérez, un Amancio Ortega o una Ana Patricia Botín dejarán de contribuir al Estado con decenas de millones de euros.

En tercer lugar, Casado habla de libertad cuando se refiere a la sanidad y la educación. No hay mayor mordaza que el recorte de partidas fundamentales para el sostenimiento de dos elementos que son claves en el estado del bienestar como son la sanidad y la educación. Lo que realmente coarta la libertad de la ciudadanía es la manía patológica del PP de privatizarlo todo para que sus aliados, los que en muchos casos llenaron su Caja B de millones de euros, vayan cogiendo pedazos de la porción de tarta que supone el nicho de negocio de lo público.

Por otro lado, Casado ha hecho un alarde negacionista del Covid19. Cuando se ha referido a la intervención de la hostelería, ¿es que no se da cuenta de que la pandemia aún no está controlada y de que los lugares de máximo riesgo de contagio son, precisamente, los sitios donde hay una mayor interacción social? A todo el mundo le gusta irse de bares, cenar en un restaurante o estar de copas hasta las tantas de la madrugada, pero ahora mismo decenas de miles de personas están hospitalizadas o han muerto por el coronavirus. Sin embargo, la principal característica del neoliberalismo que defienden Casado y Ayuso es, precisamente, la anteposición de la economía a cualquier otro aspecto, la vida humana incluida.

Por su parte, Isabel Díaz Ayuso, la misma que dijo que «cuando te llaman fascista es que estás en el lado bueno», ha afirmado que «los madrileños, vivan donde vivan, en el barrio más pudiente o en el barrio con menores recursos, quieren ser libres, quieren dirigir sus vidas, sus comercios, sus bares o restaurantes, quieren sentirse orgullosos porque su trabajo es reconocido, quieren sacar adelante a sus familias sin depender de nadie. No quieren que nadie les trate como ganado».

Cualquiera que lea o escuche estas declaraciones y no se le diga que han sido pronunciadas por una dirigente del PP pensarían que su autor o autora es un o una independentista. A pesar de esto, no sorprende que su discurso se centre en la libertad económica.

En realidad, esa libertad que preconizan tanto Casado como Ayuso no es otra cosa que el remedo de la libertad de las Islas Caimán, de Bahamas o de las islas anglonormandas. Es decir, la libertad que sólo afecta a los ricos y las grandes empresas y no a la ciudadanía. La libertad que el PP ofrece a los madrileños y madrileñas no es otra cosa que una imagen fútil del sometimiento absoluto a los preceptos neoliberales que sólo han traído pobreza y desigualdad a España. Las políticas del PP ya se conocen, el Gobierno de Mariano Rajoy ya dio un ejemplo de ello cuando, en vez de rescatar a la ciudadanía, no dudó en salvar a los bancos con un dinero que no han devuelto y que ha pagado el pueblo.

Por eso, cuando en el PP hablen de libertad sólo hay que pensar que para ellos es una palabra más porque su única misión es salvar a los ricos, caiga quien caiga.

Apúntate a nuestra newsletter

2 Comentarios

  1. Diario 16. Me parece que uds, están más cerca de la ultraizquierda de Maduro, que seguramente será quien les pague en dinero negro.
    Que es eso de poner en su periódico a parir a Ayuso por decir la palabra Libertad.
    Y sin embargo defienden todo lo que quien de la izquierda bolivariana de Sánchez e Iglesias.
    Váyanse uds al carajo.

  2. Vaya,vaya que miedo le tienen a la palabra libertad,creo que es mejor esta palabra que todas las mentiras de los comunistas de psoe y podemitas y amigos de terroristas.,gentuza que solo piensa en destruir el pais.no creen que es mejor que te roben algo pero que cren trabajo y empresas,y no que te roben a impuestos y destruyan todo como hacen los comunistas del gobierno.

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre