El juez Grande-Marlaska no tiene más delito que forma parte de un gobierno de coalición PSOE- Unidas Podemos.

Mientras el país se despista con debates miserables sobre a quien destituye o no el juez Grande-Marlaska en un cargo de confianza nombrado a dedo -pan y circo funciona desde los romanos como bien sabe el PP- los populares tratan de condenar ante la opinión pública y publicada al ministro del Interior por cesar a un coronel de la Guardia Civil que ocupaba un cargo de confianza. Jamás este país debatió este asunto con ningún gobierno ni ministro alguno, pero hoy lo que realmente se juzga, el delito, es que Marlaska forme parte de un gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos. Y eso lo va a pagar. De hecho, lo está pagando.

Así, en este debate, lo que queda claro es que en España el único que cesa es el PP. Así, se cuestiona la destitución de Diego Pérez de los Cobos. Y se cuestiona más si cabe después de darse a conocer el despropósito del intento de informe a la jueza que investiga la responsabilidad del delegado del Gobierno en Madrid en la propagación del virus a través del 8M. Un informe plagado de copias y pegas de medios como OK Diario, de versiones partidistas como la de Isabel Díez Ayuso y sin investigación alguna que pruebe -porque no existe- que las manifestaciones del Día Internacional de la Mujer tuvieron algo que ver con la expansión del covid-19.

Destituciones de la Benemérita

Los cargos de confianza en la Benemérita, según fuentes bien informadas de la Guardia Civil confirman a Diario16, están en expuestas a un habitual cambio que, de hecho, en este cuerpo, se cumple a rajatabla.

Incluso se han dado casos de guardias civiles destituidas de cargos de confianza de sus superiores por pedir sus derechos de conciliación familiar.

Situaciones, de la época de Rajoy, que nunca importaron a nadie, porque esos nombramientos son a dedo y están expuestos -algo completamente real- a que les quiten de un día para otro.

Ceses para la historia

Entre las destituciones del PP, que quedan para la historia, están las de, en octubre de 2013, cuando el Gobierno de Mariano Rajoy cesó al máximo responsable policial en los casos de corrupción, el comisario José García Losada. El policía había avanzado demasiado en las investigaciones de la Gürtel.

Otro ejemplo es el que ocurrió en diciembre de 2014. Así, el comisario José Luis Gudiña dejó la Brigada Central de Investigación del Blanqueo de Capitales y Anticorrupción para dirigir otra de mucho menos peso, la de Investigación del Banco de España. Su lugar al frente de las pesquisas más delicadas para el partido del Gobierno lo ocupó José Manuel García Catalán, de la máxima confianza de la cúpula policial elegida por el PP.

De hecho, en octubre de 2016, cuando la moción de censura contra Mariano Rajoy prosperó, más de 4.000 cargos de confianza quedaron en el aire en el particular juego de tronos de la política. De este número, al menos un 25% había sufrido cambios y destituciones en el PP. Pero claro, eso es otra cosa.

PP, PSOE, Ciudadanos, todos han destituido a alguno de sus cargos de confianza alguna vez. El que esté libre de pecado -si lo es cesar a quien ya no goza de tu confianza y fue nombrado a dedo- que tire la primera piedra.

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