Un jurado popular decidirá, a partir de hoy en el juicio que comienza, si el asesino de Diana Quer es culpable. El juez, de ser así, podría condenar a El Chicle a prisión permanente revisable.

La familia de Diana ha expresado su deseo de que el juicio no se convierta en un showbusiness otra vez. Si bien es cierto que el enfrentamiento de los padres y las continuas intervenciones del progenitor de la malograda adolescente en nada han ayudado.

Diana Quer desapareció en agosto de 2017 al regresar de las fiestas estivales de la localidad donde pasaba las vacaciones en A Pobra do Caramiñal, su localidad de veraneo. Hasta 500 angustiosos días después no se supo con certeza lo que le había ocurrido a la joven adolescente.

La pista del móvil

Meses de angustia por su desaparición, incrementaba aún más si cabe por la guerra interna de los Quer, mientras la Guardia Civil descubría que el teléfono móvil de Diana coincidía en trayectoria con el José Enrique Abuín, alias El Chicle, cuyo coche también fue visto por las cámaras de seguridad de la DGT.

Finalmente, una mujer denunció que El Chicle había intentado secuestrarla, y al detenerle confesó el crimen de Diana y el lugar donde se encontraba su cuerpo.

El asesino de la adolescente se enfrenta a un delito de asesinato, con alevosía y ensañamiento

La recuperación de su cuerpo permitió a los padres y la hermana de Diana despedirse de la adolescente y poder enterrarla tras un multitudinario funeral.

Desde ese momento, comenzaba la cuenta atrás para juzgar a El Chicle.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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