El Banco Central Europeo (BCE) ha remitido una carta a todas las entidades bancarias que están bajo su supervisión en la que instan a los bancos a que midan de manera adecuada los riesgos de crédito en sus balances porque han detectado prácticas muy heterogéneas.

Así lo ha anunciado el presidente del Consejo de Supervisión, Andrea Enria, advirtiendo que las entidades están obligadas a asegurarse de que los riesgos están evaluados, medidos y clasificados de manera adecuada. La aplicación de buenas prácticas es fundamental para dar soluciones a los deudores y que no se provoque un incremento de la morosidad, sobre todo por la situación económica actual.

Para el BCE es fundamental que las entidades significativas logren el equilibrio correcto entre evitar una excesiva prociclicidad y asegurar que los riesgos que afrontan, o que afrontarán, se reflejen adecuadamente en sus procesos internos de medición y gestión del riesgo, en sus estados financieros y en la información regulatoria que remiten. La prociclicidad se produce cuando los flujos de créditos y capitales se multiplican en un contexto favorable y luego desaparecen si la situación cambia. Este fenómeno provoca espirales que resultan optimistas o pesimistas de manera excesiva, generando consecuencias exageradas.

El BCE pretende prevenir que no ocurra lo que sucedió en el año 2008 con las hipotecas subprime y que provocó la crisis global de la que países como España aún no se había recuperado cuando se inició la pandemia.

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