Tal y como publicamos en Diario16, un grupo de accionistas del Santander están constituyendo una Plataforma de Afectados por la Ampliación de Capital de 2017.

Estos accionistas minoritarios denuncian en un documento, al que ha tenido acceso este medio, que Santander ha acudido reiteradamente a una práctica de comunicación engañosa. Así, en una parte de las comunicaciones públicas de sus resultados, ya sea a través de sus notas de prensa, ya sea a través de sus presentaciones para inversores o para los mercados, la entidad cántabra elude cualquier mención al impacto de la evolución de las divisas con las que opera, alegando que esos efectos no son resultados operativos o de las operaciones. Por otro lado, se omite de manera recurrente que esa evolución de los tipos de cambio constituya un riesgo fundamental de su propio modelo de negocio y que ha acabado por deteriorar el patrimonio de forma contundente.

«Baste decir que, hasta el 31 de diciembre de 2017, el Santander declaró que la evolución de las divisas de los países en los que tiene bancos comerciales distintas del euro (Estados Unidos, México, Reino Unido, Polonia, etc.) había supuesto una pérdida acumulada de más de 21.000 millones de euros, la cifra es enorme», afirma el documento.

El impacto, por tanto, es de una enorme magnitud, con enormes oscilaciones internanuales, que «si bien se puede aceptar el argumento del banco Santander de que no son resultados operativos, son de facto pérdidas reales que afectan, y de qué forma, al patrimonio de los accionistas», señala el documento.

El argumento del Santander, llevado al absurdo, justificaría no informar en sus publicaciones a los medios y a los mercados de sus resultados de la evolución de su patrimonio por efecto de la bajada de las divisas de los países citados entre otros, aunque su valor se acercase a cero.

«El argumento es inasumible y ello es evidente que en ejercicios, como 2017, en el que se produjo una corrección en esas divisas de más de 8.000 millones de euros, resulta de todo punto falto de transparencia para los accionistas y una ocultación a los inversores y no mencionarlo en las comunicaciones de resultados de los diferentes trimestres del año (Notas de prensa, Informes financieros, etc.) y dejar su mención a una línea de la evolución del patrimonio neto entre miles de datos», se asevera en el documento.

Sin embargo, a este grupo de accionistas todavía les llama más la atención que Santander no lo mencione en sus comunicaciones públicas y que, por obligación de sus auditores, probablemente, incluye los efectos de esa variación en los estados financieros que deposita en la CNMV y en el Registro Mercantil, no advierta en el hecho relevante de cambios en la información contable tan relevantes respecto a los publicados sólo unas semanas antes con todo lujo de detalles, pero que ignoran la existencia de esas enormes pérdidas no operativas.

Así, Santander publicó un resultado neto de 6.639 millones de euros correspondiente al ejercicio de 2017, cuando avanzó a los mercados esos resultados el 31 de enero de 2018. Se trataba de unos resultados no auditados, lo que es una práctica habitual de las compañías cotizadas. Más tarde, los administradores formulan las cuentas ya auditadas y las depositan en la CNMV y en el Registro Mercantil, sin más publicidad que el Hecho Relevante del depósito, porque en general no hay diferencias sustanciales respecto a las publicadas en enero y, en todo caso, existe un mayor detalle de esa información.

En el caso del Santander, en las cuentas anuales de ese año auditadas se insiste en la página 24, en la rúbrica del beneficio del período, como resultado atribuible a los propietarios de la dominante en la misma cifra de 6.639 millones de euros, pero, para sorpresa de los lectores iniciados en este tipo de informaciones, porque nada se dice en ningún otro sitio, «descubrimos en la página 25 en la rúbrica de «Elementos que pueden reclasificarse en resultados» aparece un resultado negativo de 7.232 millones de euros, sin previa explicación, de los que la «Conversión de divisas» son responsables de 8.014 millones de euros de pérdidas», señala el documento.

Los accionistas denuncian que la comunicación es engañosa porque en esa página 25, en las cuentas auditadas de 2017, «por vez primera conocemos que el verdadero resultado global del ejercicio atribuible a los accionistas del Banco Santander fue negativo en 118 millones de euros».

Semejante diferencia no puede considerarse un ajuste menor, porque realmente el Santander tuvo en 2017 pérdidas y no beneficios, lo cual tiene su reflejo en el patrimonio del Santander que, lejos de crecer lo que aparentaba, hubiese decrecido de no haber sido por la ampliación de capital supuestamente realizada para integrar el banco Popular

Los accionistas del Santander señalan que no se verá jamás una referencia expresa a ese riesgo en las comunicaciones públicas de sus resultados trimestrales, semestrales y anuales. Es más, presumen que Banco Santander presuntamente presiona a determinados medios de comunicación españoles para que no reflejen noticias negativas al respecto y traslada su perplejidad cuando los analistas internacionales le reclaman más capital, o cuando el FMI califica al Santander de riesgo sistémico global.

La complejidad de los hechos recae en el reflejo sesgado de los mismos en las cuentas públicas de 2017 y ese reflejo se contradice con lo que manifiesta el Santander en sus comunicaciones públicas previas (hecho relevante de la ampliación de capital de tres de julio de 2017) o bien sencillamente porque omite comunicar cualquier cuestión al respecto (anuncio de los resultados de 2017 en enero de 2018).

«Es un problema de falta de transparencia y de ocultación de información relevante a los accionistas, en primer lugar, para difundir esa información después dentro de una maraña de documentación en un Informe de Auditoría de cientos de páginas, sin aportar más claridad que el reflejo numérico del impacto de la caída de las divisas», afirma el documento.

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