Ha sido el primero en alzar la voz, quejarse y asegurar que él no está dispuesto a pasar por el aro. Sebastian Vettel, el tetracampeón, el novio del mundo de la F1 entre 2010 y 2013 es DUEÑO DE SÍ MISMO.

-¡Me niego a vivir en confinamiento permanente! -grita, y luego mira alrededor y añade, por si acaso-. ¡Los pilotos no podemos estar confinados durante seis meses! Lo que le ha ocurrido a Sergio Pérez puede sucederle a cualquiera.

Y en seguida se le han unido las voces de Bottas y Hamilton (por el orden en el que hemos escrito los nombres) reclamando lo mismo.

-Por muy de oro que sea una jaula no deja de ser una jaula.

Nosotros, nada más oírlos, en especial a Vettel y a Bottas (dos apellidos con doble T, bonita coincidencia) no hemos podido evitar pensar en el lado oscuro de la naturaleza humana y también nos hemos acordado del título de la novela que inspiró la famosa película de Ridley Scott (otra doble T). Nos estamos refiriendo a Blade Runner y a la novela base firmada por Philip K. Dick: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

¿Sueña Sebastian Vettel con el coronavirus de Charles Lecerc para poder desquitarse y quedar por encima de él en la tabla final?

¿Y si el corona afectase también a Hamilton? Y ya puestos: ¿a Verstappen? Entonces Vettel tendría sus buenas posibilidades de hacerse con la corona libre de virus (perdón por el jueguecito de palabras).

Es imposible que Vettel no sueñe con ello. Somos seres humanos, somos almas atrapadas en un cuerpo finito, y las de los pilotos doblemente atrapadas en el interior de sus robots con ruedas velocísimos.

Sí, Vettel sueña. Os lo aseguramos. Y Bottas…

¿Sueña Bottas con Hamilton tocado por el coronavirus?

Por supuesto y desde luego.

El único que no sueña con ninguno de sus rivales en fuera de juego por Covid es Hamilton: la suerte está de su lado y se siente ultraseguro: seguiría siendo el principal favorito aunque se perdiese dos o tres carreras.

Ruedas reventadas, virus, lluvia… confesamos aceptar cualquier cosa con tal de que este campeonato raro de 2020 no se convierta en un simple paseo triunfal sin ninguna lucha real por el puesto número…. qué tristeza y qué aburrido.

El sueño de Vettel, el oscuro sueño de Vettel…

La F1 como deporte de riesgo…

Los chamanes trabajan, como sabe el desafortunado Nico Hulkenberg. Todos atentos, que el juego continúa absolutamente vivo.

Otro burbon, por favor.

Tigre tigre.

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