A la Robles la comparé con Catwoman por su forma de vestirse y moverse, e incluso sonreír, hace ya algunos artículos.

Marta Robles es una novela negra

Nos mandó un guasp a la CUEVA DE ALMAS la Robles anunciando que presentaba novela en Ámbito (todo lo que mola pasa en Ámbito últimamente), y le respondimos deprisa -se encargó Flores- y en plan Friends: I’ll be there for you.

No íbamos a dejar sola a la chica, a nuestra Catwoman favorita (con el permiso de la Pfeiffer).

Así que fui yo, camuflado tras una bonita barba postiza cortesía de mi maquilladora favorita. Pensando que no habría nadie, total: un libro…

¡Y unas bragas no había nadie! ¡No se cabía! Lo juro. ¡No se cabía! Hasta tuve que aguantar de pie unos minutos antes de que una de mis fans que llevaba la chapita TIGRE MANJATAN: APADRINA A UN ANIMAL EN EXTINCIÓN (tecléalo en Google y fliparás) me hizo señas indicando que me había guardado un asiento. La selva bendiga a mis fans, son lo mejor de mi universo.

Más que una presentación, fue un espectáculo. La Robles se salió de divina, genial, descarada, divertida, profunda… pero controlando hasta la más pequeña de las comas que brotaban de sus labios en todo momento. La flanqueaban: Fernando Marías (Nadal, SeixBarral, Primavera), Nativel Preciados (en uno de sus días simpáticos), Mabel Lozano… y un tío más que no sé quien era).

La nueva novela de la Robles la protagoniza otra vez su inspector favorito, Roures, tercera entrega, y dicen quienes ya la han leído que es la mejor de todas las de Catwoman hasta la fecha. (Se la pediremos a Laura F. , porque francamente apetece largo leerla).

Lo de Ámbito Cultural, como ya apuntábamos al comienzo de este taconeo de letras, es de no creérselo. Hace unos días tuvieron un lleno tan grande como el que consiguió la Robles, con el KELLER CLUB, un show dirigido por Víctor Conde para ese invento flipante que se ha sacado Posadas, Gervasio Posadas, de la manga del edificio que tiene el Corte Inglés de Callao para volver a poner en pie al célebre Hotel Florida.

Pero no sólo son espectáculos. El pasado lunes tuvieron los bemoles -esta gente de Ámbito, qué grandes- de convocar a dos críticos literarios para hablar de poesía.

Sí, ya sé que resulta inverosímil, en una novela nadie se lo creería: dos críticos literarios, y para hablar de poesía…. Pero juro (y van dos esta noche tan bella) que realmente sucedió.

Pero aún más inverosímil es que en la sala, para escuchar a los críticos, hubiese más de cincuenta personas. Claro que uno de ellos era nada menos que Ignacio Echevarría, el hombre que todos los escritores en lengua castellana sueñan que les lea: magnífico e interesantísimo.

En suma y vamos acabando, que ya tengo la garganta seca….

Vamos allá, frase de cierre:

Que la Robles lo petó y su novela va a brillar, y que en Ámbito se lo están montando tan rítmico que ya hay hasta pequeños mundos que empiezan a morir de envidia.

Tigre tigre.

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