El incendio en la nave de Gorg-Badalona que ha costado la vida a tres personas y heridas a otras 17 ha destapado las condiciones de vida deplorables en las que viven decenas de personas en el feudo de Xavier García Albiol, el líder del PP local que en los últimos años se ha destacado por su discurso abiertamente populista contra la inmigración. A esta hora ya se sabe que en el edificio incendiado vivían entre 150 y 200 personas, todas ellas en condiciones de vida lamentables más propias de un caótico campamento de refugiados de Lesbos que de una Cataluña próspera y avanzada. El suceso −que de no ser por la rápida y eficaz intervención de los bomberos podría haber terminado con más víctimas mortales−, ha causado tal indignación en la ciudad que ayer tarde decenas de personas se echaban a la calle en una manifestación multitudinaria para exigir una “vida digna”.  

Los vecinos de Badalona conocen desde hace años la triste historia del edificio de Gorg, cuya desastrosa situación humanitaria se viene manteniendo en el tiempo sin que nadie le haya dado una solución. El inmueble vacío se había convertido en refugio improvisado de migrantes, la mayoría de ellos senegaleses en situación irregular que se ganan la vida buscando chatarra y recogiendo muebles viejos. Hasta donde se sabe, quienes allí vivían (por decir algo lo de vivían) habían sido abandonados a su suerte, sin duda como consecuencia de las políticas ultras e insolidarias que Albiol viene aplicando desde hace años en aquel municipio barcelonés. Es conocido que el polémico líder local popular es una especie de Trump a la catalana que no dudaría en levantar un muro de hormigón en su pueblo para que no entre allí ni un solo extranjero. Hablamos de un hombre que alcanzó la Alcaldía en 2011 gracias a un discurso xenófobo que caló en los barrios más populosos y degradados, alguien que recurrió al vergonzoso lema “limpiando Badalona” y “primero los de casa” para llegar al poder. Todavía se recuerda cómo en los meses anteriores a los comicios editó unos panfletos que vinculaban a los gitanos rumanos con la delincuencia, además de calificarlos como “una plaga que solo ha venido a delinquir”. “O aceptan nuestros valores o que se vuelvan por donde han venido”, dijo en una famosa sentencia que se adelantó varios años al trumpismo más racista que hoy recorre Europa como un espectro.

Hoy podemos decir que las propuestas ultras de Albiol han fracasado pese a que el sheriff de Badalona, azote de africanos y manteros, sigue siendo el mismo hombre y sigue echando los mismos sermones demagógicos. A falta de que las fuerzas de seguridad terminen de esclarecer las causas del fuego en la nave de Gorg, varias organizaciones cívicas, oenegés y la oposición política han cargado contra el alcalde por “criminalizar” y “culpabilizar” a las víctimas del incendio y por fomentar el racismo y la xenofobia. Sugerir que los inmigrantes que malvivían en la nave abandonada, como hace Albiol, generaban “conflictos” e “inseguridad” para el vecindario –“tráfico de drogas, robos, amenazas y otros problemas de convivencia”− no solo es un insulto a las víctimas sino un sarcasmo político, ya que a fin de cuentas el inmueble destruido se encuentra en el término municipal que gobierna el alcalde y con la lógica en la mano la seguridad y la salubridad de las personas que allí se hacinaban era competencia exclusiva del ayuntamiento de la ciudad.

Por si fuera poco, el primer edil se ha referido despectivamente a las personas que habitaban la nave incendiada como “okupas”, ha admitido que el consistorio conocía la situación del inmueble y ha reconocido que “la aglomeración de personas malviviendo no es ninguna novedad”. Además, tal como era de esperar, Albiol ha aprovechado para comprar el discurso de la extrema derecha populista al lamentar que “la ley de este país no permite ni que el Ayuntamiento ni la Policía puedan entrar en un local sin autorización judicial”. Es decir, como siempre la culpa es del Gobierno rojo bolivariano, ese que da cobijo a los okupas y ofrece trabajo a los de fuera en lugar de a los españoles. Todo menos asumir que su gestión municipal en materia de derechos sociales e integración de extranjeros está siendo nefasta.

A esta hora se desconoce en qué situación se encuentran los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Badalona, esos que deberían ser los encargados de atender a los pobres infelices de Gorg, aunque no hay que poner demasiada esperanza. Ya se sabe que de ultraliberales populistas como Albiol no cabe esperar demasiada inversión pública en nada ni demasiada sensibilidad social. De hecho, aunque el alcalde se ha mostrado dispuesto a ayudar a las personas que han perdido el mal techo que les cobijaba tras el incendio, ha recordado que “es evidente que el Ayuntamiento de Badalona no puede estar pagando el hospedaje eternamente de nadie y menos a personas que estaban okupando”.

De momento el Síndic de Greuges ya ha abierto una investigación de oficio para conocer qué ha pasado realmente en Gorg. El Síndic quiere saber cuándo se tuvo constancia de la ocupación de la nave, el número de personas que malvivían allí, su situación de acuerdo con el padrón municipal y si había niños. También le ha pedido información al consistorio sobre las actuaciones que han programado las diferentes áreas, especialmente Servicios Sociales, para resolver la situación. Albiol tiene encima de su mesa un marrón, como suele decirse, además de tres personas muertas. Lo cual demuestra que la demagogia populista puede servir para ganar elecciones, pero no para resolver problemas en la vida real.   

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1 Comentario

  1. Segun este articulo se han de dar casas a todo el mundo que llega irregularmente, pagarle la luz, el agua, la sanidad …….. todo lo que los demas nos esforzamos tanto por conseguir……llamenme lo que sea pero no es nada justo ni solidario hacer eso

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