Al final han llegado un acuerdo Hamilton y Mercedes, dicen los titulares de los periódicos.

¿Acuerdo? ¡Já!

De acuerdo nada, Hamilton se ha tragado todas las imposiciones de Mercedes. De 280 millones por cuatro temporadas a 30 millones por una sola. Poco más de un diez por ciento, pero Hamilton no va a ser el mismo esta temporada 2021, aunque eso lo explicaremos luego, quizá incluso en otro artículo.

Está claro que Ola Kallenius le ha ganado el pulso a Lewis Hamilton; derrotado y vencido.

Ni siquiera la fea cláusula anti Verstappen que se dice ha logrado mantener Hamilton significa nada, porque en 2021 su compañero será Bottas, el fiel escudero. Y en 2022 Hamilton no tiene ningún contrato.

Todo, se lo comido todo sin rechistar: Lewis Hamilton, pobrecito, ¡qué falta de respeto! ¡A un heptacampeón del mundo! Le han ido haciéndose bajar los pantalones poco a poco; primero le dejaron creer que firmaría por al menos dos años aunque con menos dinero. Y cuando Lewis estaba de acuerdo la Mercedes le pegó otro zarpazo: sólo un año.

Y ya Hamilton no hablaba nunca ante la prensa de que estuviese preparado para abandonar la F1 y dedicarse a otras cosas. Más bien admitía que si no se hubiese ido de McLaren seguiría teniendo un único título mundial.

Mercedes ha humillado brutalmente a Hamilton ante el mundo entero, le ha obligado a aceptar hasta la última de sus condiciones porque Mercedes es el patrón, y el patrón es el que manda. Punto.

Por eso creemos que Hamilton no será el mismo la temporada 2020, ha sido humillado, repetimos, ante el mundo entero. Aunque quizá de igual como pilote si el Mercedes mantiene su superioridad sobre el resto.

Sería muy bonito para los aficionados que Ricciardo con el McLaren de motor Mercedes pudiese mirar de tú a tú al británico.

Hamilton, excelente piloto, según las estadísticas el más grande de todos los tiempos. Estamos aburridos de verle ganar sin apenas esfuerzo, cierto, pero también duele ver como el dinero, el gran dinero de verdad, el de los patrones y dueños del mundo, le ha obligado a ponerse de rodillas.

“El mundo es como un pepino, hoy la tienes en la mano, mañana metido en el ano” (Lawrence Durrel, Cuarteto de Alejandría. Justine).

Tigre tigre.

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