Domenicali

Se lo están poniendo difícil. Excepto en el campeonato mundial de resistencia, WEC, y la mítica carrera de Le Mans a “Maravilla” Alonso lo está costando infinito encontrar cabalgaduras dignas de su talento. En Indianápolis el año pasado cargó con un coche malísimo, y nadie olvida lo mal que funcionaban los McLaren en sus últimas temporadas de F1.

Pero él sigue estando en plena forma, quizá hasta en su mejor momento. Cierto que ya ha dejado atrás al chaval salvaje capaz de imposibles, como cuando adelantó a Schumacher en la mítica curva 130 R del circuito de Suzuka, Gran premio de Japón 2005; pero aún ese salvaje sería capaz de volver a convocarlo Alonso si fuera necesario.

Lo que muy recientemente ha conseguido en las carreras virtuales, doblete en Indianápolis, la paliza que le pegó al mismísimo Jenson Button en Silverstone, es en nuestra opinión muy significativo, prueba limpia de su prodigioso talento al volante.

Desde Las Almas y la F1, aunque nadie más lo ha dicho nunca ni siquiera él mismo, pensamos que al igual que una vez fue el campeón más joven de la historia podría llegar a ser también el más viejo en conseguirlo: el reto hasta ahora lo tiene Fangio, con 46 años logró su quinto título, y jamás nadie se ha acercado ni siquiera un poquito. Pero vemos a Alonso no rindiéndose. Sobre todo no rindiéndose nunca. Manteniendo las ganas de competir, de cualquier manera posible. Lo de Renault parece cantado y ya los franceses han reconocido oficialmente que las negociaciones están muy avanzadas… quizá ese sea el buen camino.

Obviamente en la F1 hace falta un bólido en condiciones, pero si lo consigue… “el tiempo está de su lado” como cantaban los Rolling (Time is on my side / yes, it is).

Lo más bonito del automovolismo virtual es que en la nube todos los coches tienen las mismas posibilidades, y por lo tanto no ganan las carreras las escuderías, sino los pilotos.

Desde aquí mantenemos intacta en nuestra fe y pensamos que Fernando Alonso aún puede ganarlo todo. Y simplemente verlo luchando ya es un ejemplo para cualquiera y un espectáculo apasionante y magnífico.

Otro burbon, por favor.

Tigre tigre.

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