Alegría desbordante…

Cuánto sufrimiento. Ahhgg…. No ha sido fácil, en absoluto ha sido fácil, a pesar de la superioridad del Toyota en el WEC, hacerse con el campeonato mundial.

Dos veces campeón del mundo de F1, y ahora también campeón del mundo de resistencia.

¡Y dos veces primero en Le Mans!

Podría no haber sucedido. Es dura y difícil, imprevisible y caprichosa, la carrera más mítica de la historia del automovilismo deportivo: las 24 horas de Le Mans.

Alonso hoy quedaba segundo, parecía decidido, un poco triste: aunque mantenía -grande Alonso- el campeonato mundial. Pero una rueda…

Una rueda que se pincha y ya está. Para bien y para mal.

Los trozos de metacrilato como cuchillos sembrados sobre el asfalto. Mad Dog Conway y su equipo con el Toyota 7 habían estado liderando casi todo el tiempo, merecían ganar. Pero también merecía Fernando Alonso resucitar, completamente resucitar, librarse de la insuficiencia de los McLaren en sus últimos años (de momento) en la F1, dejar atrás el fiasco -una vez más con McLaren- en Indianápolis.

Una rueda, un pinchazo… aunque de cualquier modo, sólo con acabar entre los diez primeros, habría ganado el equipo de Fernando Alonso el título mundial de resistencia. Bravo, alivio, alegría y más alegría. ¡Ya está!

Hoy es un día grande. Grande es el piloto, enorme, y por supuesto se lo merece; pero no olvidemos el inmenso esfuerzo y valentía e imaginación que ha supuesto llegar a coronar esta cima.

Nuestro aplauso y nuestro alegría desde LAS ALMAS Y LA F1.

Bravo Fernando.

We love you.

We love Le Mans (twice)

Tigre tigre.

Daniel Ricciardo luchando por su sonrisa

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

1 + 9 =