El pasado mes de marzo, España sufrió como pocos países de Europa la primera gran oleada de coronavirus. Las lamentables imágenes de médicos y enfermeras improvisando bolsas de basura como equipos de protección y de enfermos muriendo en los pasilllos de los servicios de urgencias por falta de respiradores de oxígeno dieron la vuelta al mundo. Hoy, cinco meses después de aquel infierno vírico, las diferentes administraciones públicas deberían haber aprendido la lección haciendo acopio de material suficiente. Sin embargo, no parece que los almacenes estén sobrados de excedentes y stocks mínimos como para garantizar que el horror no se volverá a repetir. 

Hoy mismo, el Sindicato de Enfermería Satse ha reclamado al Ministerio de Sanidad que adopte “con la suficiente diligencia” las medidas oportunas, en coordinación estrecha con las administraciones autonómicas, para que todos los centros sanitarios y sociosanitarios del conjunto del Estado cuenten con el “suficiente material de protección de cara a una posible segunda oleada de la covid-19”.

La reclamación de Satse ha sido trasladada por su presidente, Manuel Cascos, al ministro de Sanidad, Salvador Illa, después de que se haya conocido que al menos cuatro comunidades autónomas han expresado su “preocupación” ante la existencia de riesgo de desabastecimiento de material de protección para los profesionales sanitarios que siguen atendiendo a las miles de personas afectadas por la pandemia, así como “otras enfermedades y problemas de salud”.

En su carta, Cascos le recuerda al ministro que durante los peores momentos de la pandemia, “las enfermeras, enfermeros, fisioterapeutas y el conjunto del personal sanitario” tuvieron que desempeñar su labor de atención y cuidados a miles de personas en el conjunto del Estado “sin los suficientes y necesarios equipos de material de protección, con el consiguiente riesgo para su seguridad y salud, así como su propia vida”.

Como consecuencia de este grave déficit de material de protección, han sido miles los sanitarios españoles contagiados, más de 53.000, según los últimos datos aportados desde el departamento ministerial. Tal es así que a día de hoy España es el primer país del mundo con un mayor número de sanitarios afectados por el virus. “Un triste y lamentable récord que no se puede volver a producir nunca”, apunta el presidente de Satse.

Por ello, desde la organización sindical se exige al ministerio que adopte, “en tiempo y forma”, las medidas oportunas en coordinación y colaboración estrecha con las administraciones autonómicas, para que “nuestros hospitales, centros de salud y el resto de centros sanitarios y sociosanitarios cuenten con el suficiente material de protección”.

La alerta es preocupante, ya que una segunda oleada de covid-19 llevaría a la población a un nuevo confinamiento y a una segunda paralización de la economía de consecuencias apocalípticas para nuestro país. “Según las informaciones que se nos van trasladando, el acopio de material de protección ya se está haciendo pero insistimos en la necesidad de asegurar este objetivo porque las consecuencias serían muy graves si nuestros profesionales sanitarios, aún muy agotados física y psicológicamente, tuviesen que enfrentarse a una nueva oleada de la pandemia sin el material de protección necesario”, señala Cascos en su misiva.

Por último, el presidente de Satse incide en que una de las lecciones que debemos aprender de todo lo acontecido es la suma importancia de proteger de manera conveniente y segura a nuestros profesionales sanitarios ya que, “si ellos y ellas trabajan desprotegidos, el riesgo de contagio y de enfermar es muy elevado, no solo para su propia persona sino para todas las de su entorno más cercano, como familiares y amigos. No hay que olvidar, además, que si los profesionales se infectan y enferman, ¿quién quedará en los centros para atender y cuidar a los pacientes?”, añade el sindicato de Enfermería.

Satse denuncia que la situación dantesca que vivimos en el mes de marzo no se puede volver a repetir, como tampoco se debe reproducir, “nunca más, las imágenes que se vieron meses atrás de profesionales sanitarios obligados a fabricarse sus propios equipos de protección al no contar con ellos y tener que seguir atendiendo a sus pacientes totalmente desprotegidos e indefensos”, concluye el dirigente sindical.

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