La Conselleria de Inmigración y Ciudadanía, posteriormente denominada Solidaridad y Ciudadanía de la Generalitat Valenciana, estuvo concediendo subvenciones destinadas a la cooperación al desarrollo con países del Tercer Mundo durante los años 2009, 2010 y 2011. En ese período (hasta el 21 de junio de 2011) ostentó el cargo de conseller Rafael Blasco, factótum del PP de la Comunidad Valenciana gobernada por Francisco Camps.

El conseller y su amigo el empresario Augusto Tauroni, al que conocía desde tiempo atrás, “se concertaron” para montar un negocio alrededor de estas ayudas. Blasco, a sabiendas de que “desviaba buena parte del dinero para realizar proyectos en el Tercer Mundo para lucro propio”, favorecería la concesión de subvenciones al industrial y a cambio este le abonaría determinadas cantidades, según consta en los informes de la Fiscalía Anticorrupción a los que ha tenido acceso Diario16. El negocio era redondo. Nadie se enteraría de a dónde iba a parar el dinero de los valencianos que viajaba por medio mundo, perdiéndose en un complejo entramado de oenegés y empresas, con destino a los países más empobrecidos.

La red montada al efecto estaba perfectamente diseñada. Tauroni constituyó una fundación, Entre Pueblos (Fundación Hemosferio), cuya finalidad era presentar directamente proyectos a las convocatorias públicas de subvenciones o bien, ante la falta del requisito de la experiencia que dificultaba que los mismos fueran aprobados, llevar directamente a la Conselleria programas de cooperación por la vía de la firma de un convenio, previa obtención de una línea nominativa, sin necesidad de concurrencia a concurso público.

Por último, el grupo Tauroni también se dedicaba a gestionar proyectos de pequeñas oenegés sin capacidad de gestión por falta de recursos humanos y económicos y de presentarlos a las distintas convocatorias de subvenciones en nombre de estas entidades menores. Además, una vez concedida la subvención, se encargaba de todos los trámites para la ejecución de los proyectos.

Para ello, Tauroni contactó con pequeñas oenegés, facilitándoles parte de los contactos desde la Conselleria, directamente por orden de Rafael Blasco. Muchas de estas entidades con escasa relevancia apenas tenían trayectoria en el mundo de la cooperación, de forma que el empresario se ofrecía para gestionar tanto la parte administrativa de los proyectos como la técnica, animándoles para que concurrieran a las convocatorias públicas y dando por hecho que si lo hacían “prácticamente tenían asegurada la aprobación de los proyectos que presentasen”, según los informes de la Fiscalía Anticorrupción. Entre estas entidades cabe citar a Asade, Asamanu, Ceiba, Esperanza Sin Fronteras y Fudersa. A estas pequeñas oenegés se les aseguraba que si trabajaban con Hemisferio (anteriormente Entre Pueblos) “se les garantizaba el éxito en las subvenciones solicitadas”.

La Fundación Entre Pueblos fue constituida por escritura pública el 5 de diciembre de 2018, en la que comparecieron la mercantil Gestiones e Iniciativas Arcmed SL, representada por A.N; la mercantil Dinamiz-e, Consultoría de Creatividad y Desarrollos Tecnológicos SL, representada por A.S.; y J.T.E., a efectos de patronos; así como J.B.P. como secretario no patrono.

Tanto A.N como A.S. eran testaferros de Agusto Tauroni, de tal forma que en la práctica el empresario amigo de Blasco controlaba la Fundación. A su vez, Gestiones e Iniciativas Arcmed y Dinamiz-e eran meras empresas pantalla tras las que se encontraba el propio Tauroni, según la Fiscalía.

El 16 de diciembre de 2010 se elevó a escritura pública el cambio de denominación de la oenegé, que pasó a denominarse Fundación Hemisferio de la Comunidad Valenciana.

Tanto Rafael Blasco, aprovechando su cargo de conseller, como Augusto Tauroni, disponían dentro de la Conselleria de determinados cargos que iban a facilitar que los proyectos presentados o gestionados por la Fundación Entre Pueblos-Hemisferio obtuvieran subvención o, en su caso, no iban a poner objeción a que ello fuese así. Entre este personal de confianza destacaba M.LL., nombrado jefe de Área de la Dirección General de Cooperación el 1 de noviembre de 2008, tras el cese de S.F.A. M.LL. mantenía relación de amistad con Tauroni y dentro de la Conselleria era persona de confianza de Blasco. De hecho, era normal que despacharan conjuntamente, saltándose al director general.

El jefe de Área de Cooperación intentó allanar el camino para que los proyectos presentados en las distintas convocatorias por la Fundación Entre Pueblos o las oenegés cuyos proyectos gestionaba la fundación de Tauroni fuesen aprobados por la Administración, salvando las distintas trabas administrativas. Posteriormente, en la fase de control de la ejecución del proyecto y justificación del gasto, se les daría todo tipo de facilidades, admitiendo facturas de dudosa legalidad o proponiendo el cambio de unas por otras.

La red estaba tejida, y así fue cómo el dúo Blasco/Tauroni, según la Fiscalía Anticorrupción, desvió hacia sus bolsillos privados el dinero de proyectos que debía llegar a gente necesitada del Tercer Mundo. Hoy el conseller se enfrenta a 16 años de prisión por el saqueo de las ayudas. El industrial a más de 21. Duras condenas por uno de los casos más execrables de corrupción que se recuerdan y que podrían ser suavizadas en los próximos días si es que finalmente el fiscal y los abogados llegan a un acuerdo de conformidad, evitándose así el juicio.

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