Por supuesto que a nosotros Valteri nos cae bien, nos parece un buena gente y es un gran piloto, sino no estaría en F1 y menos aún en Mercedes, pero…

… ¿cómo no odiarlo? ¿Cómo no odiar a Valteri Bottas?

¿Cómo no odiar a Bottas, si tiene un coche con el que un piloto que jamás lo había conducido, Russell, se sube, y se pone primero en un gran premio y tienen que hacerle zancadillas en el equipo para que no se note tanto?

¿Cómo no odiarlo cuando es incapaz de ir pegado al culo del coche que tiene delante porque él, sin aire limpio, no se maneja? ¡Venga ya, tío, que eres piloto de F1, que tienes el mejor coche de la parrilla, que Russel en una sola carrera lo hacía, como lo hacían Rosberg o Hamilton.

¿Cómo no odiarlo cuando jamás se juega ni el alma ni el físico metiéndole el coche a su compañero en las oportunidades que se presentan y siempre acaba cediendo y agachando la cabeza y el pensamiento?

¿Cómo no odiarlo cuando se traga los piropos paternalistas y mentirosos de Hamilton cuando alaba su trabajo y en realidad le está llamando «escudero»?

¿Cómo no odiarlo si está ocupando el único asiento de la parrilla que podría hacer emocionante la lucha por el mundial y jamás lo ha aprovechado?

Es intolerable para el espectador, para el seguidor de la F1, incluso para los otros 18 pilotos.

Nos cae fenomenal, claro, es un buen tío, tiene unos ojos azules mansos que inspiran simpatía, pero ¿cómo no odiar tanto desperdicio?

Tigre tigre.

Tigre tigre.

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