Con una desacostumbrada ceremonia, vista sólo en otras dos ocasiones en la historia del país, el Senado de los Estados Unidos comienza el juicio del presidente Donald Trump, acusado de abusar del poder y obstruir el Congreso.

«El Senado da la bienvenida a los miembros de la Cámara de Representantes para que entreguen las acusaciones del impeachment contra Donald John Trump, presidente de Estados Unidos», dijo el líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, al comienzo de la ceremonia.

Era la tercera vez en casi 231 años que un presidente americano se somete a un juicio político, después de Andrew Johnson en 1868 y Bill Clinton en 1999. No obstante, en ambos casos el Senado no aprobó los cargos formulados en la Cámara de Representantes, y tanto Johnson como Clinton pudieron permanecer en la Casa Blanca hasta el final de sus mandatos.

El siguiente paso, después de la inauguración oficial de la ceremonia en el Senado, los siete congresistas, nominados por la Cámara de Representantes para presentar la acusación contra el presidente Trump durante el juicio, entregaron las acusaciones del juicio político: Uno de abuso de poder y otro de obstrucción del Congreso.

El líder de la Comisión del Servicio Secreto de la Cámara de Representantes, Adam Schiff, leyó la acusación: “El presidente Trump usó los poderes de la Presidencia de una manera que comprometió la seguridad de Estados Unidos y minó la integridad del proceso democrático del país «.

Los 100 senadores presenciaron la ceremonia en silencio: durante el juicio, se les prohíbe ingresar a la sala del Senado con teléfonos u otros dispositivos, y se les exige estar en sus asientos en todo momento para escuchar los argumentos de la Cámara de Representantes y la Casa Blanca.

El papel de los senadores es decisivo en este proceso: se trata del jurado que decidirá, con sus votos, si el presidente Trump es o no culpable de los cargos que se le imputan.

Una vez concluidos lo trámites, el juicio del presidente Trump se reanudará el martes con el inicio de las sesiones, primero con la presentación de la acusación por parte de los portavoces en el caso de la Cámara de Representantes, y luego con el contraargumento de los representantes de la Casa Blanca. Se estima que, si no comparecen testigos, el juicio podría durar unas dos semanas, hasta principios de febrero.

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