Nuevo golpe para Banco Santander y esta vez le ha venido del lugar menos esperado: el Banco de España. Según ha publicado El Confidencial, un informe pericial ha revelado la colaboración entre el banco presidido por Ana Patricia Botín y el HSBC para el blanqueo y evasión de capitales de varias decenas de españoles que movieron fondos opacos en la sucursal de Ginebra del banco británico sin que Hacienda pudiera localizar ni a los emisores ni a los receptores de las transferencias.

En su informe, los peritos se ratifican en las acusaciones de que el Santander puso toda su infraestructura al servicio de una de las entidades que está siempre en el punto de mira de las autoridades supervisoras por el ingente número de sanciones impuestas por, precisamente, el blanqueo de capitales en todo el mundo, sobre todo, por el dinero procedente del narcotráfico.

En concreto, lo que los peritos afirman en dicho informe es que el banco cántabro puso su red al servicio de HSBC para que esos clientes pudieran realizar movimientos en las cuentas opacas que tenían en Suiza sin necesidad de salir de España. Toda la operativa permitía que la Agencia Tributaria no tuviera forma de conocer esos movimientos y, según las investigaciones de Hacienda derivadas de la publicación de la lista Falciani, un elevado porcentaje de esas operaciones nunca fue declarado.

Por ejemplo, entre 2005 y 2008 se produjeron casi 1.100 operaciones por un más de 70 millones de euros. Además, según El Confidencial, el Santander sólo denunció estos movimientos en 3 ocasiones y calificó el riesgo de blanqueo de las operaciones con HSBC era bajo, incluso después de las investigaciones y sanciones que la entidad británica estaba sufriendo en Estados Unidos por, precisamente, lavado de dinero.

¿El nuevo y el viejo Santander?

En los últimos años, el Santander tiene una especie de fijación en hacer ver a la gente, al mercado y a la Justicia la diferencia entre lo nuevo y lo viejo, obsesión que se traslada a algunos foros cercanos a la entidad cántabra.

El Santander ya lo hizo en el Caso Banco Popular cuando la Sala de lo Penal creó la «Doctrina Botín II», en la que el banco presidido por Ana Patricia Botín intentó vender que el Popular tras la resolución era un banco nuevo que nada tenía que ver con el anterior. Eso sí, bien que se está beneficiando la entidad cántabra del patrimonio, los activos y la actividad comercial del «viejo Popular».

Evidentemente, en un asunto tan grave como es el presunto blanqueo de capitales, no podía ser una excepción y ya se pretende separar lo ocurrido durante la etapa de Emilio Botín de lo que ocurre en la actualidad con la excusa de que los 7 directivos imputados ya no están en la estructura del banco o que, como persona jurídica, el banco no está siendo investigado. Sin embargo, fue el Santander, no otro, quien hizo lo que hizo, según indica el informe pericial del Banco de España.

Santander y el escándalo FinCEN

Por otro lado, el blanqueo de capitales no es algo ajeno al Santander. Tal y como publicamos en Diario16, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) hizo pública una investigación en la que se demuestra que a través de los grandes bancos globales se mueven miles de millones de dólares procedentes del narcotráfico, el terrorismo, el tráfico de armas y personas o de las oligarquías dictatoriales de distintos países.

La investigación se focaliza, principalmente, en 5 de los principales bancos sistémicos globales: JP Morgan Chase, Deutsche Bank, HSBC, Standard Chartered Bank y el Bank of New York Mellon, uno de los máximos accionistas del Banco Santander. Varias de las transacciones realizadas por el New York Mellon se hicieron a través del Santander.

En concreto, según los archivos de la investigación del ICIJ, a los que ha tenido acceso Diario16, fueron 30 operaciones en las que estuvo implicado, de una manera u otra, el banco presidido por Ana Patricia Botín.

Las operaciones se realizaron, principalmente, desde JP Morgan, Deutsche Bank, Standard Chartered y desde el New York Mellon Bank. En concreto, desde esta entidad financiera, se ejecutaron 2 operaciones: la primera, en junio de 2016, por un valor de 454.888.333 de dólares. Este movimiento se inició en el New York Mellon Bank, pasó por la oficina del Santander en las Islas Caimán y terminó en la Winterbotham Trust Company Limited de Bahamas.

Respecto a la segunda, realizada en enero de 2013 y un valor de 550.000 dólares, tuvo el mismo origen, pasó por Santander España, para finalizar en el Caledonian Bank Limited de las Islas Caimán. Otras operaciones que aparecen en la investigación de ICIC, se canalizaron desde el New York Mellon y utilizaron al Santander en Portugal y Uruguay.

Deutsche Bank es el que más operaciones realizó con o a través de Santander, en total 22. Estos movimientos se ejecutaron en las oficinas en Argentina (2), Brasil (11), Hong Kong (2), España (3), Suiza (3) y Uruguay (1). Lo mismo ocurre con JP Morgan, con una operación a través de Santander Totta (Portugal). Respecto al Standard Chartered, según los datos de la investigación de ICIJ, realizó con Santander operaciones a través de Brasil y España.

Banco Santander, también en el blanqueo de Petrobras

En el año 2014 saltó a la luz el escándalo del blanqueo de capitales de la empresa estatal Petrobras que, con la mayor capitalización bursátil de toda Latinoamérica, abanderaba el auge de la emergente economía brasileña.

El escándalo «sólo» parecía un caso de blanqueo de capitales del Santander y otras entidades, pero, con el tiempo, se convirtió en el descubrimiento de la mayor red de corrupción de la historia brasileña que involucraba a bancos, políticos —muchos con cargos públicos— y empresarios de Petrobras, Odebrecht y otras empresas de construcción e ingeniería.

El importe del blanqueo de capitales de Petrobras ascendía a 4.400 millones de dólares y se acusó al Santander y otras entidades brasileñas e internacionales de crear cuentas y realizar transferencias a supuestas compañías de importación y exportación que actuaban como fachadas para el lavado de dinero proveniente de los sobreprecios y sobornos, según se colige de los documentos de la investigación judicial centralizada en la ciudad de Curitiba, de la que se encargaron inicialmente seis fiscales, y de la investigación policial con registros bancarios y escuchas telefónicas.

El importe de 4.400 millones de dólares blanqueados, según la policía, incluyen ingresos por evasión fiscal, narcotráfico y dinero presuntamente malversado en los contratos de Petrobras. El capital blanqueado fue a parar a políticos y empresarios que se hacían con «mordidas» en efectivo y regalos por los sobreprecios de los contratos de Petrobras. En la investigación se citan cuentas específicas de las entidades en Brasil y el extranjero.

Carlos Fernando Lima, portavoz del grupo de fiscales asignados al caso manifestó en su día que, por su experiencia, «no hay una operación de lavado de dinero tan grande sin que haya alguien de una institución financiera detrás. Es demasiado como para pasar desapercibido».

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