Artículo dedicado a Ana Orantes en el prestigioso The New York Times,

Aún es excepcional que las ciudades y pueblos de España guarden una de sus calles para rotular el nombre de Ana Orantes, veintidós años después del crimen que conmocionó a la sociedad española y cambió para siempre la percepción de la violencia de género y los asesinatos machistas cometidos por hombres sobre sus parejas o exparejas. Esta visibilización a medias de su figura ocurre actualmente en su propio país, España, donde su muerte removió los cimientos políticos y consiguió que, años después, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero promoviera la pionera ley contra la violencia de género de 2004.

Mientras, el prestigioso diario estadounidense The New York Times ha recordado la figura de esta mujer granadina, quemada viva por su marido en el mismo domicilio de la localidad de Cúllar Vega en el que un juez la obligó a compartir su vida con su maltratador y el que sería finalmente su asesino.

Solo Sevilla capital, Marbella y otros tres municipios sevillanos y granadinos evocan en su callejero la memoria de esta víctima de violencia machista

El corresponsal del prestigioso rotativo estadounidense en España y Portugal, Raphael Minder, firma su artículo incluido en la sección Overlooked (pasado por alto, ignorado, en español), dedicado a recoger obituarios de personas que el NY Times no abordó en su momento. El periodista recuerda a Orantes como la mujer “cuyo horrible asesinato llevó el cambio a España”.

Ana Orantes, estudiada en las escuelas andaluzas

Incluso el Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) ha incluido a Orantes en su calendario coeducativo para promover la igualdad de género en los centros docentes y hacer visible la decisiva contribución de las mujeres en las distintas facetas de la historia.

Ana Orantes acudió a un programa de Canal Sur Televisión quince días antes de ser asesinada el 17 de diciembre de 1997 por su marido para contar su terrible experiencia durante 40 largos años de malos tratos continuados. Su verdugo culminó su venganza largamente anunciada públicamente sólo quince días después: le arrojó gasolina y le prendió fuego mientras contemplaba pasivamente cómo moría. Tras asegurarse de la muerte de su mujer, José Parejo huyó de la vivienda con el cuerpo de Ana aún en llamas. “Esperaba que contando su historia otras víctimas de violencia machista encontrasen consuelo al saber que no estaban solas, que se podía hacer algo por las mujeres como ella”, relata Minder en el rotativo neoyorquino.

Escasa presencia institucional

Esta semblanza sobre lo que representa la figura de Ana Orantes para la sociedad española contrasta con su escasa presencia a nivel institucional. De hecho, son prácticamente inexistentes las iniciativas particulares o públicas emprendidas para rotular con su nombre una calle en algunas de las ciudades de este país. Sólo cuentan en la actualidad con una calle con el nombre de Ana Orantes la capital andaluza, así como una glorieta en Marbella (Málaga), o la calle con su nombre en la localidad donde residió hasta su asesinato, Cúllar Vega, además de la granadina de La Zubia, o de la sevillana Gilena.

La calle Ana Orantes de Sevilla, inaugurada el pasado marzo de 2019 en el barrio de la Alameda, surgió de una iniciativa promovida por la Asociación Hombres por la Igualdad de Sevilla. Posteriormente, la petición fue aprobada unánimemente por el Ayuntamiento hispalense. De este modo, se convirtió en la primera y hasta hoy única capital de provincia con el nombre de Ana Orantes en su callejero.

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