Irene Montero al escuchar las barbaridades de Vox.

Cuando en una organización se generan divisiones internas por las decisiones adoptadas por la dirigencia máxima, esa organización tiene un problema muy grave. Eso es lo que está ocurriendo en Unidas Podemos a cuenta de las políticas que Irene Montero y su equipo están implementando a costa del feminismo.

Más de un millar de dirigentes, inscritos e inscritas, simpatizantes y militantes han firmado un manifiesto, que bajo el título «En Podemos también hay Feministas» hacen una censura absoluta de los proyectos estrella que la ministra de Igualdad ha lanzado en los meses que lleva al frente de dicho Ministerio. El manifiesto se centra en el borrador de la Ley Trans, pero es perfectamente aplicable al resto.

Los y las firmantes manifiestan su profunda preocupación por la manera en que se está abordando la cuestión de la Ley Trans en el partido al que representan y/o en el que militan, es decir, Unidas Podemos.

«En primer lugar nos vemos en la obligación de denunciar que, si bien el texto del borrador publicado por el Ministerio de Igualdad ha sido impulsado por y consensuado con todas las organizaciones en defensa de las personas trans, este no ha sido sometido a debate en ningún órgano del partido ni con las bases. Es más, denunciamos que desde el área de Feminismo(s) del partido a nivel estatal se ha impuesto una posición única e inamovible sobre la “Ley Trans” que no es necesariamente coincidente con la de todo el partido ni con la de muchas de las mujeres al frente de las áreas de Feminismo(s) en los distintos territorios de nuestro país», afirma el manifiesto.

Es decir, que las y los propios dirigentes, simpatizantes y militantes de Podemos están denunciando imposiciones de carácter puramente estalinista a la hora de cerrar filas y sin haber abierto un debate interno sobre el asunto. Por tanto, lo que realmente se denuncia es la traición absoluta a los principios sobre los que se fundó Podemos en los que las decisiones se adoptaban desde abajo a través de la discusión y del voto asambleario de todos y todas las que formaban parte del partido. Pura democracia, valga la ironía y el sarcasmo.

Esta es la razón por la que los firmantes del manifiesto exigen a sus dirigentes máximos «un debate, público e interno, sobre las implicaciones de las políticas de autodeterminación de género, y que se tengan especialmente en cuenta las advertencias de profesionales de las distintas áreas de estudio y conocimiento implicadas en esta cuestión. Asimismo, nos parece un grave error no tomar en consideración los efectos que leyes similares ya están teniendo en otros países de nuestro entorno, donde se empiezan ya a poner en cuestión, llegando en algunos casos a rectificarlas. Tampoco entendemos la urgencia de la aprobación de esta Ley sin debate. Decir que “los derechos no se debaten” es una forma de autoritarismo que no encaja con la idiosincrasia de ninguna organización democrática y que no podemos compartir ni permitir».

Por otro lado, los y las dirigentes, simpatizantes, inscritos e inscritas, y los y las militantes, denuncian la imposición de ideas, conceptos y demandas contrarios a los intereses de las mujeres. «Desde su nacimiento, en Podemos se ha impedido también un debate sereno y sosegado sobre la prostitución, a pesar de las constantes peticiones por parte de la militancia. Todavía a día de hoy Podemos sigue sin tener una posición oficial al respecto, siendo como es un tema clave en la agenda Feminista. Y lo mismo se puede decir de la compraventa de bebés y de la pornografía. Esto evidencia que las prioridades señaladas por el Feminismo no lo son para nuestro partido».  

Los firmantes denuncian, además, la actuación del Ministerio de Igualdad y de importantes dirigentes de Podemos a través de los ataques furibundos hacia las mujeres se han mostrado públicamente contrarias a la Ley Trans, algo que va en contra del ADN con el que nació el partido ahora liderado por Pablo Iglesias Turrión.

«En Podemos somos muchas las mujeres feministas que llegamos a este partido con la firme esperanza de ver nuestras demandas históricas representadas y nuestros derechos protegidos; mujeres que entendemos que nuestra opresión está basada en el sexo con el que venimos al mundo y que éste constituye una realidad biólogica observable y constatable que no podemos obviar ni retorcer si nuestra intención es, efectivamente, lograr la liberación de las mujeres. […] Tenemos claro que la irrupción de las teorías queer en nuestros espacios constituyen una clara maniobra de entrismo que pretende desarticular nuestra lucha, despolitizando y debilitando nuestra fuerza colectiva, haciendo del pensamiento mágico y del más puro individualismo sus armas para manipular la realidad a su antojo», afirma con dureza el manifiesto.

Los y las firmantes de «En Podemos también hay Feministas» señalan que no pueden permitir que se dude de algo tan esencial como que las mujeres constituyen el sujeto político del feminismo y recuerdan algo que Irene Montero y su equipo han olvidado: el feminismo siempre ha apoyado las luchas sociales y políticas por los derechos de todas las personas y colectivos, sin que esto tenga como consecuencia que el feminismo deje de ser lo que es: un movimiento que lucha por la liberación de la mujer y por la igualdad real. Por tanto, el manifiesto se muestra contundente al defender que el feminismo no puede ni debe convertirse en un saco donde guardar cosas que nada tienen que ver con su razón de ser y que chocan frontalmente con sus objetivos.

Además, y en referencia concreta a la Ley Trans que tanta división ha traído a este 8M, el manifiesto señala como absolutamente inadmisible «disfrazar de protección el rotundo maltrato a la infancia que suponen los postulados sostenidos por la irracionalidad queer que se defienden en el documento presentado por el Ministerio de Igualdad y avalado por Podemos. Orientar a las y los menores hacia procesos hormonales y quirúrgicos impidiendo el libre desarrollo de su personalidad, perpetuando los estereotipos sexistas, es algo que no podemos tolerar».

Por tanto, no son sólo las feministas mayores, las que, según los y las defensoras de las teorías queer, no han evolucionado desde la tercera ola del feminismo, sino que dentro de Podemos también hay una dura oposición contra las erróneas y erráticas políticas de igualdad propiciadas por Irene Montero. Por tanto, ya es un clamor del feminismo contra la imposición de las teorías queer que tienen como objetivo final la destrucción absoluta de los avances de la lucha de las mujeres.

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3 Comentarios

  1. Yo creo que la Sr Irene tiene un problema de formas y un problema de fondo. No debería ser ministra de nada:
    1. De formas. Irene es ministra sólo porque es la esposa de Pablo Iglesias. Es un caso de nepotismo, y ojo que no es el único caso de nepotismo en este gobierno. Pero en el caso de Irene es descarado. Esta mujer fue ministra, o fue propuesta candidata para otros ministerios. Como no pudo ser, al final la nombraron ministra de algo que hasta ahora no existía en España: ministra de igualdad.
    Hubo bastante choteo con esto. La han puesto el mote de «ministra de igual da». Tenía que ser ministra de lo que fuera, porque era la esposa del vicepresidente del gobierno.
    2. De fondo. Lo que voy a escribir, se lo he leído a gente en foros de internet. Cuando esta mujer abre la boca, demuestra que es tonta. Y no sólo es tonta, sino que se cree inteligente, lo cual puede ser la peor combinación posible. Si este gobierno considera necesario que siga existiendo el ministerio de igualdad, que eligan a otra persona que sea inteligente y más humilde.

    Y por una cuestión de formas, que no sea familiar de nadie del gobierno.

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