La posibilidad de que la tesis de Pedro Sánchez fuese un plagio abrió las puertas del cielo para Albert Rivera: el líder de Ciudadanos vio por primera vez la oportunidad de liderar la carga contra el Presidente del Gobierno con una campaña de desprestigio. Y la defensa de este pasado domingo de Sánchez (y de toda la semana pasada en realidad) no ha valido a Rivera, que continúa asegurando que “existen dudas razonables”.

“Lo natural en democracia es que el presidente de un gobierno comparezca cuando existen dudas razonables sobre un asunto público que le afecta” ha asegurado esta mañana Rivera en una entrevista para la radio Onda Cero. Todo ello a pesar de que ya ha quedado demostrado que Sánchez no plagió ni copió en forma alguna su tesis. No obstante, Rivera no duda en comparar esta situación con el caso del máster de Cifuentes.

De hecho, el dirigente de Cs ha alimentado la duda sobre la autoría del trabajo al recordar que en apenas un año pasó de pedir documentación y ayuda para hacer la tesis a tenerla hecha. “Es difícil en un año pasar a tener la tesis”, ha dicho, así que el presidente debe “dar la cara” en el Congreso en lugar de “ampararse en Torra o en Iglesias”.

De forma curiosa, mientras que Rivera critica que “alguien se tenga que pasar a sí mismo el software ‘antiplagio’ es raro”, se revuelve cuando se pone en tela de juicio sus propias titulaciones: “Poner en cuestión los másters de ESADE cuando están entre los tops, me parece poco razonable”. Unas titulaciones que como ya explicaba Diario16, han ido cambiando en el CV del líder de Cs a lo largo de los años.

Agotado el tema de la tesis, el líder de la formación naranja ha asegurado que “Sánchez ha abandonado al constitucionalismo intentando lavar la imagen de los nacionalistas” y ha advertido que “el gran reto político de este país es encontrar los puntos en común entre los partidos constitucionalistas, preguntarnos qué nos une a socialistas, liberales y conservadores ”.

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2 Comentarios

  1. El butanito tiene en su quehacer político dos acciones; una crear caos y miedo, y la segunda atacar a otros políticos y desprestigiarlos. Su mala praxis le da muchos sinsabores, pero el erre que erre. Se ve que no tiene otra capacidad en política y en moral.

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