Foto: Robin Hammon para MSF.

Médicos Sin Fronteras (MSF) alerta de la terrible situación de refugiados, migrantes y solicitantes de asilo en las islas griegas y, concretamente en Lesbos y en el campo de Moria, en la que aumentan los intentos de suicidio y las autolesiones entre los niños refugiados en Grecia

Idoia Moreno, enfermera y coordinadora de la clínica pediátrica de MSF, fuera del campo de Moria, en la isla de Lesbos, califica la situación hoy en día en el campo de refugiados de Moría es totalmente inhumana. Solo tengo una palabra para definirlo, que es un infierno”.

Con el aumento del número de migrantes y refugiadas en Lesbos (Grecia), la situación en el campo de refugiados de Moria va camino del caos absoluto. Las miles de personas atrapadas en el campo viven enfrentamientos y disturbios diarios, así como ataques de violencia sexual. Todo ello está afectando gravemente a la salud mental de las personas, incluidos los niños.

Las miles de personas atrapadas en el campo viven enfrentamientos y disturbios diarios, así como ataques de violencia sexual

Moreno denuncia que en el campo de Moria hay más de 9,000 personas, hacinadas en un espacio diseñado para 3.000. La superpoblación en el campo ha hecho que las condiciones de vida sean muy precarias y que la salud médica y mental de los habitantes se haya deteriorado. “La situación es inhumana y una total falta de dignidad, y sin acceso sanitario de calidad. No hay médicos, el vacío lo suple un doctor que pone el Gobierno y las asociaciones de voluntarios”.

Por ejemplo, en el área principal de Moria las condiciones higiénicas son insalubres, “existe un baño para cada 75 personas, una ducha para cada 85. Los niños no tienen ningún tipo de acceso a la escuela, ni a ningún centro sanitario”, denuncia la coordinadora de la clínica pediátrica de MSF. Recursos muy por debajo de los estándares humanitarios recomendados para situaciones de emergencia.

En los últimos meses, hemos sido testigo de la escalada de violencia en Moria y hemos atendido a supervivientes de violencia sexual perpetrada dentro y fuera del campo.

“En solo una semana he tenido que coser la muñeca a dos adolescentes, de 15 16 años, que habían intentado cortarse las venas”

Desde Médicos Sin Fronteras “estamos atendiendo niños que tienen desde hace meses certificados médicos del hospital, diciendo que deben ser trasladados fuera de la isla para recibir el tratamiento que necesitan. Mujeres embarazadas con VIH siguen en Lesbos desde hace incluso 6 meses”, denuncia la enfermera de MSF.

La clínica de salud mental, de Médicos Sin Fronteras, en Mytilene atiende solo los casos más graves y, actualmente, está funcionando a pleno rendimiento.

“Aquí en Lesbos, parte de la razón por la que la salud mental se deteriora tan drásticamente es que las personas han vivido experiencias traumáticas y llegan a Europa esperando un refugio y un trato digno, pero se encuentran con lo contrario: más violencia y condiciones inhumanas”, comenta Giovanna Bonvini, gerente de actividad de salud mental en Mytilene.

“Tenía miedo a la oscuridad y le aterrorizaba constantemente la posibilidad de ser atacado en el campo. Nuestro equipo le trató con medicamentos y sesiones psicológicas intensivas. Ahora se encuentra estable pero nunca progresará mucho, ya que mientras viva en Moria permanecerá encerrado en un ciclo de desesperación y angustia“.

Cada semana, recibimos entre 15 y 18 personas con graves problemas de salud mental, derivadas de otras ONG.

“Algo muy preocupante, que sabemos por medio de nuestro grupo de terapia de salud mental para niños, es que tanto los menores no acompañados como los que tienen familia en el campo, se están traumatizando de nuevo por las experiencias que viven en Moria. En las últimas cuatro semanas, ha aumentado el número de menores que recibimos con intensos ataques de pánico, ideas suicidas e intentos de suicidio. Las atroces condiciones de vida y la violencia cotidiana en el campo están teniendo un impacto muy perjudicial en la salud mental de nuestros pacientes y está provocando que muchos de ellos desarrollen enfermedades mentales graves”, dice el doctor Barberio.

Consecuencia de las condiciones de vida, desde Médicos Sin Fronteras, estamos viendo niños, incluso adolescentes que están intentando suicidarse. “En solo una semana he tenido que coser la muñeca a dos adolescentes, de 15 16 años, que habían intentado cortarse las venas”. “Exigimos ayuda inicial a ACNUR, al Gobierno griego y a la Unión Europea para que descongestionen urgentemente la isla”, afirma Moreno.

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