Ha sido en la Universidad Complutense de Madrid. Esta mañana. Un ministro de exteriores, quien otrora fuera Presidente del Parlamento Europeo, ha explicado en una conferencia que la integración política de los Estados Unidos ha sido, entre otras cosas, porque “lo único que habían hecho es matar a cuatro indios”.

No ha sido solamente eso. No. Josep Borrell ha estirado su explicación hasta el punto de desarrollar su argumento (el mayor nivel de integración política) fundamentándose en dos cuestiones: porque todos tienen el mismo idioma y porque tienen muy poca historia detrás.

No ha sido un lapsus. No ha habido aún disculpas. Ni siquiera un comunicado. A pesar del chorreo de críticas que le han llovido por doquier. Nada. Y por eso retumba todavía lo de los “cuatro indios”, “el mismo idioma” y la “poca historia”.

Mientras escribimos estas líneas probablemente al otro lado del charco aún no hayan terminado de digerir la noticia. Pero sin duda lo harán, y cabría esperar que alguien llame a Borrell para que dé alguna explicación.

Como si el ministerio a Pepe le llegase maldito, desde que asumió su cargo no ha perdido una ocasión para protagonizar episodios lamentables. Porque cuando estaba en Abengoa firmando contratos multimillonarios en USA, alguno de ellos en territorio indio, seguro que no simplificaba el exterminio de las tribus indígenas. Y ya puestos, habría que preguntarse si para el Señor ministro España también “conquistó América” matando cuatro indios.

Respecto a la estabilidad política fundamentada en su argumento (sin soporte alguno) de la única lengua, habría que preguntarle también a Borrell si considera por ello que Suiza, Francia o Reino Unido  tienen problemas de inestabilidad. Porque en estos países se habla más de una lengua.

Decir que América del Norte no tiene historia es escupir sobre las poblaciones indígenas que desde la última glaciación llegaron desde Asia. Quienes, por el distinto uso de la lengua se diferenciaban entre las familias atapasca, álgica y utoazteca. No tenían historia, dice Borrell. Y así evidencia desconocer que la mayoría de los cultivos que hoy se utilizan en todo el mundo de tomates y calabazas vienen de aquellos pueblos. Quizás prefiera el ministro hablar del cultivo del maíz porque también se lo debemos a esos “que no tienen historia”, porque según Borrell fueron “cuatro indios” a los que los colonos dieron matarile. O dicho de otro modo, más comprensible para el ministro: ¿qué importancia tiene lo que hubiera antes de haber desinfectado?

Jugar con ventaja en Abengoa le ha traído una sanción de la CNMV. Y debería haber sido motivo suficiente para que usted abandonase el gobierno. Y sin duda, acusar de escupirle a otro diputado sin tener una sola prueba, hace gala también de los límites que no parece saber comprender. Como reírse de un oponente político, el Señor Junqueras, durante un mitin en campaña electoral.

Fueron doce millones de indígenas asesinados, Señor Borrell.

Sepa, ministro, que ninguna norma a nivel federal ha declarado el inglés como lengua oficial de Estados Unidos. Que allí hablan cientos de idiomas y dialectos, siendo el español el más común de ellos, llegando a tener reconocimiento en algunas jurisdicciones del Suroeste. En Puerto Rico es precisamente el español la primera lengua oficial, siendo el inglés idioma oficial secundario.

Su desconocimiento hace necesario que alguien le indique que en algunos estados como Hawai, Alaska, Luisiana, Maine, Nuevo Hampshire y Vermont, California, Arizona, Nuevo México, Texas, Samoa Americana, Guam, Islas Marianas del Norte y Puerto Rico tiene usted reconocidas oficialmente, o de facto, tres lenguas. Sepa que el estado de Nueva York cuenta con documentación propia del gobierno estatal que está coescrita en neerlandés, y son de los años veinte del siglo pasado.

Y esos cuatro indios que usted dice todavía a día de hoy tienen reconocidas sus lenguas, que son oficiales y cooficiales en muchas de las reservas estadounidenses.

Es cierto que el inglés es el idioma más hablado, pues lo usan 215 millones; pero el español, 45 millones; el chino,2; el francés 1,6; el alemán, 1,4; tagalo 1,2; vietnamita 1,01; coreano, 890.000 personas; 710 hablan ruso; y polaco, árabe, portugués, japonés, francés criollo, griego, hindi, persa, urdu, guyaratí  y armenio -200.000 personas-.

Y no piense que son las únicas. Estas son las más habladas. Porque también están entre ellas el idioma Alabama, las lenguas esquimo-aleutianas, apacheanas, el idioma hopi, navajo, ute, zuñi. Y las lenguas hokanas, penutíes, el idioma cheroki. Las lenguas siux, iroquesas….

Todo esto deberían ser razones para no soportar la vergüenza que debería darle haber hecho semejante declaración. Para dimitir de su cargo como representante de España ante el mundo. No podemos presentarle como imagen de un país lleno de historia, cultura, lenguas, nacionalidades que además es, precisamente eso. ¿Qué otra cosa es, si no, ser español, Señor Borrell?

Hace poco retiraban la estatua de Cristobal Colon en Los Ángeles. Lo hicieron porque “esa estatua reescribía un capítulo manchado de la historia que da una visión romántica de la expansión de los imperios europeos y la explotación de los recursos naturales y los seres humanos”.  Hoy usted debería ser retirado como esa estatua, porque España no puede presentar la imagen que usted ha dado ante el mundo.

En definitiva, por impresentable, váyase, Señor Borrell.

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