Francisco, el asesino de 31 años que el pasado domingo degolló a Antonia, de 33 años, en la localidad almeriense de Huércal de Almería, se encontraba en busca y captura desde hace al menos seis meses, tras una orden de detención inmediata dictada el pasado 6 de julio por el Juzgado de lo Penal número 1 de Almería para que cumpliera una pena de un año de prisión por estafa. Francisco, antes de asesinar a Antonia, también acumulaba cuatro detenciones por malos tratos sobre otras tantas mujeres, así como sus correspondientes cuatro órdenes de alejamiento. Nada de todo ello ha servido para que Antonia haya podido salvar su vida.

La Voz de Almería adelanta que el asesino de Huércal acumulaba un historial delictivo ‘de libro’: ocho condenas anteriores por delitos contra el patrimonio, sin contar las relacionadas con la violencia de género sobre varias mujeres. Nada de todo ello ha servido para que la justicia haya actuado con la diligencia que se le presupone y evidencia que todos los resortes del Estado de derecho han vuelto a fallar en este caso clamoroso. Después de los minutos oficiales de silencio de rigor, las autoridades aún no han respondido aún a este clamoroso fallo de la justicia, porque el historial delictivo del asesino era espeluznante: Francisco S. G. entró en la prisión de Albolote, en Granada, siendo un veinteañero por un delito de robo con fuerza en domicilio. A partir de entonces, ha ido acumulando condenas. Amenazas y robo en 2007, malos tratos en 2012 y 2014, falsedad y estafa en 2015, coacciones, resistencia a la autoridad y delito contra la seguridad vial el pasado año.

Muchas de estas condenas al degollador de Huércal se resolvieron con trabajos en beneficio de la comunidad al ser inferiores a un año. Aun no queda claro cómo con un historial delictivo tan apabullante este individuo llegó en diciembre al domicilio de Antonia, en el Paseo del Generalife de Huércal de Almería, donde la degolló este pasado domingo. Pero llama la atención que en 2012 fue condenado por un juzgado de Almería a diez meses de cárcel por malos tratos por amenazar de muerte a su ex pareja y mostrar un comportamiento agresivo y machista. Por ninguno de los delitos vinculados con la violencia de género el ahora asesino entró en prisión para cumplir pena alguna.

Este miércoles han finalizado los tres días de luto oficial en la localidad natal de la joven, Canjáyar, que sigue conmocionado y sin explicaciones por el brutal asesinato sobre el que la justicia no ha puesto todos los resortes legales para haberlo evitado.

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