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El problema ético de la Economía (nótese que aquí los economistas han dejado ya de leer, ¿Economía ética?) es de distancia. En el fragor de los números, no vemos lo que pasa. Yo, como tiendo a la estupidez intelectual en vez de plagiar citando correctamente con métodos universitarios diluyéndome en la irrelevancia docta, me puedo permitir decir lo que los estudiosos de la Economía han dejado de preguntarse: ¿para qué coño sirve la riqueza?

Ya sé que no podemos desgajar un fragmento de un cuerpo para estudiarlo sin saber cómo se conecta con el organismo, es arte y parte del total… pero también separamos al órgano sencillo, vemos su anatomía, sus límites y posibilidades y aprendemos… la Economía debe preguntarse esto aunque sea un simple experimento mental aparentemente inútil, porque toda esta locura monetaria que está nada más que ¡arrasando un planeta! debe explicitarse.

La riqueza se entiende como legítima seguridad, si no quieren sus dineros dénmelos a mí, los acepto con gusto, pero hay que distinguirla del lujo, que es a la riqueza como la cocaína al desayuno matinal… Escandalosamente simple: en un mundo en el que la muerte y la fugacidad lo determinan todo de forma ineluctable, el consumo de inutilidades con precios de insulto prefigura la marcha de toda la sociedad planetaria… lo planteo de otra forma, ¿para que funcione este sistema en cascada necesitamos una casta de consumidores ridículos y exclusivistas subidos a la chepa de muertos de hambre?

Esta pregunta es muy sencilla y yo sólo veo una respuesta: la regulación. De momento no arriesgaría más, el marxismo es un bello y acertado diagnóstico, una estupenda opción para nosotros los marxistas que ansiamos morir con nuestra naturaleza, ser hedonistas y sabemos que lo de Dios es mentira, que la Cultura es ideológica, etc., pero observando el trabajo que nos ha costado llegar a estas ideas después de una vida de arduos estudios: pensar que 8.000.000.000 de personas vamos a alcanzar estas metas a la vez… me parece arriesgado cuando no iluso, e imponerlas no muy respetuoso con la libertad de los demás… Me sorprende lo fácilmente que algunos sustituyen un yugo por otro, el Capital es esclavitud pero ¿una revolución socialista soluciona el peso de las cadenas de verdad? Yo no me creo tan listo como para obligar a pensar como yo, y eso que coincido con la explicación marxista de la economía bastante…

Regular es dejar que la gente se equivoque. Ética apofática, palabros unidos que acuño yo: no dar normas sino penalizar el daño, he ahí el margen de libertad individual: por un lado calcular consecuencias y por otro formarse para pensar, esto obliga al estudio y a la reflexión. La moral es para siervos consentidos. Admitamos la realidad del capitalismo, mas hagámoslo depender de una constitución universal basada en los derechos humanos básicos, ésa es la gran revolución de la izquierda actual, que debería haber aprendido con Orwell (un comunista) que el cerdo tiende a satisfacer su glotonería.

Lo que no puede ser es que una élite planetaria por numerosa que sea, porque la riqueza siempre tiene su base en la ruina de otros, por pocos que sean, se imponga como Ley natural; triunfar tiene una lógica aplastante, todos los ricos creemos merecer lo que tenemos pero ¿y el fracaso? Si el fracaso es igualmente merecido yo postulo, a lo Jonathan Swift y sus propuestas, el exterminio de los pobres… ¿cree que no está bien?, claro porque ve con nitidez que si ellos no trabajan, si no son explotados, ¡si no los matamos lentamente sacándoles los jugos que nos comemos!… la riqueza nuestra no existiría, la riqueza insultante no es más que la espuma que sale en esta prensadora de carne que es el capitalismo desregulado, fluido sanguinolento que devoramos para sentirnos a gusto los ricos, canibalismo… sarcástico.

Usted, economista, tiene un compromiso intelectual con la Humanidad; cuando no lo profesa hace lo mismo que los ingenieros de Hitler: escudarse en lo técnico para permitir e incluso ejecutar el crimen de la pobreza. No hay sistema sin ricos, pero alimentar a un cuerpo para que sólo crezca la cabeza no parece ser Medicina muy cabal. No se trata de solucionar la penuria, ya sabemos que de eso no va, aunque debería… sino, al menos, de no dejar a una parte enorme de nuestros congéneres en la indignidad y la miseria más vejatorias.

El abandono del Humanismo está generando al monstruo de la indiferencia que se viste con ropajes moralistas, porque el rico y su esclavo gestor del patrimonio, aspirante a manumitirse (esto ocurría mucho en el Mundo Antiguo), agradecen a Dios su posición y terminan creyéndose parte de un elevado plan que no les corresponde valorar: bajen a la Tierra, por favor, el hambre, la necesidad perentoria, la explotación, la destrucción del medio ambiente, las guerras, la muerte y el exterminio de poblaciones, los ahogados en las fronteras, la violencia gratuita de las mafias, bandas y sectas… eso está detrás de sus números, de sus algoritmos para invertir, todo eso tiene una parte importante de causa en nuestro caviar, en nuestro viaje alucinante, en ese restaurante maravilloso de recetas gilipollescas, o esa camisa o zapato exclusivos… ya sé que no lo vemos, construimos nuestra vida en el egoísmo ramplón más infantiloide y canalla, porque: o somos ciegos o unos hijos de…

 

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Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor de instituto, de filosofía, hasta donde lo permita el gobierno actual. Director del Festival Internacional de Música Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008. Asesoría musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Colaboro semanalmente con la prensa escrita en Huelva Información. Junto a Javier Blasco, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes para Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ, junto al profesor Javier Blasco (2013) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016) He publicado cuentos en diversas revistas y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, y más recientemente en Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012). En el blog literario de este crítico se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en: quenosenada.blogspot.com.es

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