Foto: Óscar Peña González.

Es lunes, claro, porque estamos una vez más en los cada vez más prestigiosos y conocidos #Lunesdelírica del Corte Inglés. Hace dos semanas fue Aute: un homenaje, hace cuatro estuvo Javier Ruibal, y antes muchos otros: desde Genoma Poético hasta Sheila Blanco, pasando por el genial Mestre y su gabardina negra o la banda de once poetas volando en perfecta formación desde Callao hasta la Castellana.

La protagonista es hoy Luisa Castro y su libro Actores vestidos de calle. Tiene Castro como embajador nada menos que a Ray Loriga, El Hombre Que Inventó La Nueva Narrativa Joven Española. Están sentados sobre el escenario, agradablemente iluminado, con una mesita en medio, y silencio por favor porque enseguida comienza el más difícil todavía.

La presentación de hoy, quizá más presentación que show, es una vuelta de tuerca de Gonzalo Escarpa, Scarpa, en su empeño de ofrecer desde la atalaya de Ámbito Cultural una panorámica lo más completa posible de cómo es -y sucede y se escribe y se comunica- la poesía aquí y ahora, en 2019, en España.

Loriga cita a Pavese, “Lo normal es no escribir”, y tanto él como Luisa Castro parecen un poco cohibidos, y es lógico: están hablando de algo de lo que no se habla, y por eso Gonzalo Escasrpa, Scarpa, está hoy tan contento. “Esto sí que es poesía” dice nimbado por su propio entusiasmo.

Y en efecto, es poesía. El show, mínimo show, no es tan fácil de seguir como en otras ocasiones, y el aplauso final suena menos teatral, pero el poso y la huella de la conversación entre Loriga y Castro, la lectura de los poemas de Actores vestidos de calle, siguen haciendo efecto incluso cuando ya no hay nadie en la sala; aparentemente vacía. Y pasarán los días y seguirán resonando los ecos, los efectos colaterales de las palabras en quienes las escuchamos. Era poesía en el Corte Inglés.

Mientras camino hacia el metro pienso en aquel pasaje de Orzowei en el que se obliga a las mulas a beber sangre pura, pues es el único modo de atravesar el desierto, y para ello el guía va mezclando el agua que les ofrece cada vez con una mayor proporción de sangre, hasta que ya no es necesaria ni una sola gota de agua.

Algo similar lograron Scarpa y Ámbito el lunes once de febrero de 2018. Las mulas bebían sangre pura, los espectadores bebimos poesía pura. Ochenta personas bebiendo poesía pura en un séptimo piso un lunes y en el centro de Madrid. Un milagro digno de ser contado en una novela, o al menos en un artículo.

Experiencia inolvidable:poesía en mi paladar de humilde mula. Desde aquí aplaudo y agradezco.

Foto: Óscar Peña González.
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Javier Puebla ha sido galardonado con diversos premios, tanto en prosa –Nadal, por Sonríe Delgado, y Berenguer, por La inutilidad de un beso– como en poesía: El gigante y el enano: V Certamen Vicente Presa. En 2010 recibió el premio Cultura Viva por el conjunto de su obra. Es el primer escritor en la historia de la literatura en haber escrito un cuento al día durante un año: El año del cazador; 365 relatos que encierran una novela dentro. En 2005 fundó el taller 3Estaciones y la editorial Haz Mlagros. Cineasta, escritor, columnista y viajero: ejerció funciones diplomáticas en Dakar durante cuatro años, y allí escribió Pequeñas Historias Africanas, Belkís y Blanco y negra. Gusta de afirmar en las entrevistas que nació para contar historias, y quizá por eso algunos de sus artículos parecen relatos o cuentos.

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