Fotografías: Óscar Peña González.

Aunque el show maravilloso que tienen montado uno de cada dos lunes los de Ámbito Cultural sea gratuito me temo que a mí van a acabar cobrándome entrada; porque no me pierdo ni uno.

Y el lunes de lírica era ese día en martes (para la Poesía es fácil hacer cosas así) y en el cartel anunciaban a los Huerga y Fierro con los que nunca he tenido ningún trato (yo estaba en La Banda de Moebius, que era mucho más pintona) y pensé en no ir. Pero a veces sucede, bastantes veces, que se decide una cosa y luego se pasa de la decisión como si nunca hubiera existido. Fue el caso y, naturalmente, fui.

Haya lo que haya en la planta séptima del Corte Inglés de Callao siempre están al menos dos personas que me encantan: Pita Sopena y Gonzalo Escarpa (Scarpa para los amantes de los nombres que suenan a marca comercial); y eso ya era suficiente motivo.

Los de Huerga y Fierro…, bueno, bien. Recuerditos de la época del rastro cuando se vendían libros sin tener que pedir permiso al ayuntamiento (yo vendía fotos y me piropeaba el mismísimo García-Alix), pero la verdad es que no estaba flipando tanto como de costumbre. La presentación era larga y la gente -más de cincuenta personas ¿cómo diablos lo consiguen siempre?- se iba y volvía al cabo de un rato con una bolsa del Corte Inglés. Me di un paseo discreto (lo de hacer fotitos me permite moverme con todo descaro) para husmear en las bolsas. Algunas, dos, eran del supermercado, pero vi una con una lámpara de mesilla dentro, y otra con ropa (pensé en ropa interior; perdón, pero la chica que estaba al lado de la bolsa amén de poeta era un pibón) y todavía una tercera con lo que parecía un juguete para niños (un elefante azul).

Entonces me di cuenta de lo que habían logrado -logran ya en cada intento y como una costumbre- Sopena y Scarpa: crear un ambiente en el que la gente estaba como en su casa: cómoda y sin tensiones, solo disfrutando. Así que yo también me permití darme una vuelta por la zona de los sofás (nada más salir de la sala de Ámbito) y al volver o regresar (como habría escrito Javier Marías) estaba ella. No era una ella mía, pero si una de las ellas más ellas de mi más querido amigo y colegazo: el pintor Fernando Camarero “Tizón”. Tizón murió hace casi dos años y a mí me dejó en herencia su mirada genial e irrepetible. Y con su mirada, desde su mirada, tuve la fortuna de ver a Isabel Ordaz sobre el escenario: deliciosa, como persona y como poeta y como actriz. Fer siempre decía que era una de las mujeres más guapas del mundo y la mejor actriz que había conocido en su vida; y eso que en la época Isabel actuaba junto a Alicia Mohino, a quien admiro muchísimo, y Yolanda García Serrano, en un show bautizado como Probitois.

Fotografías: Óscar Peña González.

Allí estaba la Ordaz, y la mirada de mi amigo Fer, la que llevo conmigo siempre, se iluminó como si el World Trade Center hubiese vuelto a brotar de la tierra.

Qué grande lo que está haciendo el equipo de Ámbito Cultural del Corte Inglés, qué cosas más mágicas y maravillosas pasan en la sala de la planta 7 de Callao todo el tiempo. Van a acabar cobrándome entrada, ya digo; pero mientras tantoy , por eso de guardar las formas y la cortesía, compré uno de los libros de Huerga y Fierro: Bonabella; casualmente lo firmaba Isabel Ordaz, pero no me quedé al final para que me lo rubricara, porque quizá no habría sido capaz de decidir para quien era, si para mí o si para Fernando Camarero, mi gran amigo.

Era todo poesía en el Corte Inglés un martes que se hacía pasar por lunes; y yo tuve la suerte de estar allí… para contarlo.

Hoy se ha muerto mi mejor amigo

Compartir
Artículo anteriorConmoción en el deporte español con el infarto de Iker Casillas
Artículo siguienteCaso Semenya: la discriminación contra las mujeres no tiene fin
Javier Puebla ha sido galardonado con diversos premios, tanto en prosa –Nadal, por Sonríe Delgado, y Berenguer, por La inutilidad de un beso– como en poesía: El gigante y el enano: V Certamen Vicente Presa. En 2010 recibió el premio Cultura Viva por el conjunto de su obra. Es el primer escritor en la historia de la literatura en haber escrito un cuento al día durante un año: El año del cazador; 365 relatos que encierran una novela dentro. En 2005 fundó el taller 3Estaciones y la editorial Haz Mlagros. Cineasta, escritor, columnista y viajero: ejerció funciones diplomáticas en Dakar durante cuatro años, y allí escribió Pequeñas Historias Africanas, Belkís y Blanco y negra. Gusta de afirmar en las entrevistas que nació para contar historias, y quizá por eso algunos de sus artículos parecen relatos o cuentos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

5 × cinco =