Parece que la parte difícil en esta negociación con aires de culebrón televisivo que es la firma del contrato entre Lewis Hamilton y la escudería Mercedes Petrovna de Fórmula 1 ya no es Lewis Hamilton.

Todos pensábamos que las exigencias de Hamilton eran lo que estaba parando la firma del contrato multimillonario. Pero las exigencias de Hamilton han ido bajando y bajando. La bajada de pantalones del británico, lo llamábamos desde Las Almas y la Fórmula 1.

Los pantalones de Lewis Hamilton ya no pueden estar más bajos. Difícilmente se le puede culpar a él de estar bloqueando o deteniendo la negociación por su contrato para la temporada 2021.

Es evidente que Hamilton quiere un octavo título mundial y está dispuesto a hacer lo que sea para conseguirlo. Hace la pelota cuánto puede a la Mercedes en sus declaraciones públicas y no abre la boca tocando ningún tema que pueda molestar a sus antiguos jefes. Nos permitimos lo de antiguos jefes porque lo de los futuros evidentemente sigue sin estar claro. Y en cuanto a los temas que no está tocando en sus declaraciones públicas… dejamos al inteligente lector que entienda por él mismo.

Quién ahora se hace la remolona es la Mercedes, que mira con ojitos enamorados al joven George Russell, que le costaría baratísimo y daría
a la escudería un nuevo aire más acorde con su imagen de siempre. Al cabo el usuario de los Mercedes de calle, ese coche antaño de gran lujo y que ahora se ha popularizado hasta alcanzar el segmento medio alto, puede que se sienta más inspirado por el joven británico en la veintena que por el ya casi viejo heptacampeón.

¿Conseguirá Hamilton firmar su ansiado contrato? ¿Le obligarán a pagar por ello???

😉

Tigre tigre

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