La ultraderecha está exultante tras las elecciones catalanas. Anoche, después de confirmarse que Vox se convierte en la primera fuerza nacional en Cataluña, Santiago Abascal tuiteaba: «Vox va a estar a la altura. Sabemos que tenemos la responsabilidad de construir una alternativa patriótica contra el socialismo sin escrúpulos y contra el separatismo egoísta». La formación verde ha superado con creces sus objetivos en las elecciones catalanas celebradas este domingo. No solo ha logrado representación por primera vez en el Parlament sino que además lo hace como cuarta fuerza política y por delante de PP y Ciudadanos. Este resultado da fuerza a su presidente, Santiago Abascal, para disputar al ‘popular’ Pablo Casado el liderazgo de la oposición al Gobierno de Pedro Sánchez.

Con el 90 por ciento escrutado, Vox suma 11 diputados y el 7,70 por ciento del voto. Solo por detrás de PSC, ERC y Junts; ha logrado hacerse con el liderazgo del centro derecha en Cataluña la primera vez que se presentaba allí a las urnas en unas elecciones autonómicas.

Durante la campaña, los de Abascal decían que su objetivo era entrar en el Parlament y, si era posible, formar grupo parlamentario propio, lo que han conseguido ampliamente (para tener grupo se requieren cinco diputados y han obtenido 11); aunque en privado reconocían que el éxito sería superar al PP.

El líder de los ‘populares’, Pablo Casado, rompió públicamente con Abascal en la moción de censura debatida en el Congreso en el mes de octubre y esta era la primera vez que ambos partidos se medían en las urnas.

Vox se presentó a las elecciones catalanas ofreciéndose como única alternativa «real» al independentismo y un mensaje con un marcado carácter anti inmigración. Pero los últimos días antes de la votación han estado además marcados por la violencia sufrida por sus dirigentes y simpatizantes en casi todos sus actos.

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