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Vigilar al cantante

Antonio Guerrero
Antonio Guerrero
Antonio Guerrero colecciona miradas, entre otras cosas. Prefiere las miradas zurdas antes que las diestras. Nació en Huelva en 1971 y reside en Almería. Estudió relaciones laborales y la licenciatura de Filosofía.
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análisis

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Hace días, un cantante conocido bajó del escenario para encararse con un vigilante de seguridad al malinterpretar unos hechos. El video circula por las redes en estos momentos destacándose el momento en el que el cantante realiza una presunta agresión verbal al profesional de la seguridad privada. También es cierto que este recientemente ha pedido disculpas por su comportamiento. No obstante este hecho a abierto un debate social porque es uno de los muchos que se producen en este tipo de eventos. Por ejemplo, en este ultimo año otros dos cantantes conocidos también profirieron insultos a vigilantes cuestionado las acciones de estos, y dejando entrever una ristra de prejuicios nada recomendables. Ante este preocupante aumento la devaluación social de la profesión del vigilante de seguridad es preciso dar una respuesta pública y plasmar los principales interrogantes.

A este respecto la FTSP USO Andalucía se hace las siguientes preguntas: si tales cantantes, sus productores, o managers, no creen en la profesionalidad de la seguridad privada, ¿por qué la contratan? ¿por qué no se encargan ellos mismos de protegerse de los asistentes, de las salidas y llegadas en coche, de las agresiones, y del mantenimiento de su privacidad? ¿por qué no cancelan los contratos con las empresas que les proveen seguridad? A bote pronto no es lógico contratar seguridad y después descalificar en público a un profesional. Es más, parece a todas miras un acto de hipocresía y hasta una representación guionizada.

Para poder criticar a un profesional en primer lugar hay que conocer la legislación al caso y discernir si una acción es o no presuntamente ilegal. Por otro lado hay que conocer los hechos y no ir al insulto público – que si es ilegal- sin haberse tomado la molestia de contrastar. Y en tercer lugar hay que ser templado a la hora de criticar, sensato, en lugar de dejarse llevar por una ira injustificada.

Por otro lado no sé si alguien cree que en estos tiempos del Covid es tarea fácil hacer cumplir las medidas de seguridad, evitar la proximidad y hacer entender al púbico la importancia de evitar los contagios. No sé si alguien lo cree pero desde la FTSP USO Andalucía damos fe de que no lo es, sobre todo cuando quién trabaja para ello encima recibe insultos, descalificaciones, no sólo del público sino de quién lo contrata. Es más, esta situación es una injusticia que nadie ve y que se le escapa a los solidarios (que solo lo son para las causas populares o populistas); es una grieta moral que no se corrige porque se origina por culpa de unos falsos estereotipos que no son verdad ni han sido nunca verdad porque proceden de los profesionales de otro sector ajeno a la seguridad privada y con el que la sociedad se confunde constantemente.

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En resumen, lo ocurrido con este cantante es otra muestra más de que este, el nuestro, es el país de la doble moral por excelencia y de que tal rasgo nos encierra en el fracaso del prejuicio. La FTSP USO  Andalucía si cuestiona la actuación de estos cantantes por considerarla no sólo fuera de tono sino sobre todo inmerecida. Los grandes profesionales que les estaban protegiendo no se merecían ese trato desconsiderado.

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