Vox ha reconocido que financió el 80% de su campaña en las elecciones europeas de 2014 con fondos de donantes y simpatizantes del Consejo Nacional de Resistencia de Irán (CNRI), un grupo opositor al Gobierno iraní que ha figurado como organización terrorista en los archivos de Estados Unidos, Canadá y también de la Unión Europea hasta enero de 2009. Sin embargo, pese a los siniestros antecedentes, Vox decidió financiarse con los donativos de los Muyahidines del Pueblo de Irán (Moyahedin-e Jalq en persa, o también MEK o MJ). En realidad, el MEK o MJ fue el brazo armado del CNRI, una coalición política más amplia que no deja de ser un alias, una especie de marca blanca que la oposición iraní adopta en Occidente para no infundir miedo o sospechas, según aseguran los informes del FBI. En los últimos años los dirigentes del CNRI han intentado desmarcarse de los Muyahidines del Pueblo de Irán para dar una apariencia de mayor moderación y que no se les pueda tachar de fundamentalistas religiosos.

¿Pero cómo llega un partido ultraderechista del perfil de Vox a entablar contacto con algo tan antioccidental e islámico como los Muyahidines del Pueblo? El hombre clave de esta extraña conexión contra natura entre los supremacistas españoles que pretenden expulsar a miles de musulmanes de España y los radicales islámicos no es otro que Alejo Vidal-Quadras, el expresidente del PP de Cataluña que tras abandonar el partido por sus discrepancias con la dirección a cuenta del Pacto del Majestic con CiU decidió pasarse a Vox.

La relación entre el controvertido político expopular y los opositores iraníes se remonta a su época de europarlamentario, concretamente al período 2009-2014, cuando Vidal-Quadras fue vicepresidente del Parlamento europeo y tuvo la oportunidad de participar en numerosos actos del CNRI. Incluso llegó a visitar en 2009 el cuartel general de este grupo opositor iraní en Camp Ashraf, a 80 kilómetros al noroeste de Bagdad, donde residían 3.500 milicianos, tal como publica el diario El País. Además, participó en encuentros multitudinarios anuales organizados por el CNRI en París bajo el lema “Irán libre”. Pero quizá su relación más estrecha con el “mundo persa” comenzó cuando el socialista portugués Paulo Casaca, que presidía un grupo denominado Amigos del Irán Libre, le pidió que recibiera en Bruselas a los representantes del CNRI. Fue así como se estrecharon los lazos y como los supuestos donativos empezaron a fluir. “Yo, por mi parte, no conocía de nada a los donantes. Eran personas que no tenían nada que ver con Vox. La candidatura era yo. Eran donativos a mi persona. He ayudado a salvar muchas vidas”, ha asegurado a El País Vidal-Quadras.

En enero de 2014 Vidal-Quadras causó baja en el Partido Popular tras 30 años como afiliado e ingresó en la formación ultraderechista alegando “falta de democracia interna en el partido” y “discrepancias con las políticas de Mariano Rajoy”. En la campaña electoral de 2014, el ex político popular aparece ya como candidato de Vox a las europeas. Fue precisamente ese año cuando la formación verde financió su campaña al 80% con fondos de la oposición iraní. El partido de extrema derecha recibió al menos 146 donativos de exiliados iraníes por valor de 800.000 euros a lo largo de tres meses. Las inyecciones de fondos llegaron de quince países distintos –entre ellos Alemania, Suiza, Italia, Estados Unidos o Canadá– y sirvieron para costear los gastos electorales de Vox en aquellos comicios. La conexión Vidal-Quadras empezó a funcionar precisamente cuando en marzo de 2014 fue nombrado presidente provisional del partido ultra. Finalmente resultó elegido cabeza de lista a las elecciones europeas del 25 de mayo, donde Vox no obtuvo representación, de modo que en junio anunció su renuncia a la reelección como presidente. Poco a poco fue desvinculándose del proyecto ultranacionalista, sobre todo cuando empezó a ser desautorizado por sus compañeros por apostar por un acercamiento a Ciudadanos. En febrero de 2015 Vidal-Quadras comunicó su baja oficial.

Tras el fracaso de Vox de las europeas, Vidal-Quadras abandonó el partido de Santiago Abascal. Fue así como el conseguidor de la financiación de Vox en el extranjero se apartó de la formación verde. Pero la simiente económica ya estaba plantada. Aquella ayuda de los iraníes –que ha sido reconocida por los propios líderes de Vox– resultó crucial para el futuro del partido que hoy, tras las elecciones andaluzas y los sondeos que le dan hasta 40 escaños en las próximas generales, se antoja exitoso. Vidal-Quadras no renuncia a ponerse aquella medalla que considera propia, ya que él mismo admite en público que el apoyo en forma de jugosas donaciones llegó a Vox directamente de los amigos muyahidines. “La comunidad iraní en el exilio envió apoyo a la campaña cuando yo me presenté”, ha afirmado el político catalán en la Sexta. “El CNRI no tiene nada de marxista, tiene un programa que podríamos firmar todos nosotros”, añade.

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