Los usos comunes de las amoladoras. Esa es la principal cuestión que acompaña a estos utensilios que vemos en tantos talleres, y es que no todo el mundo sabe exactamente para qué sirven, como tampoco sabe qué son exactamente.

Esa última cuestión no la vamos a resolver aquí, pero la primera sí. Con el apoyo de la información disponible en topamoladoras, portal especializado en las reseñas y comparación de los diferentes modelos de estas herramientas, te traemos una explicación larga y detallada sobre las principales utilidades de las amoladoras tanto tradicionales como con batería.

Echa un vistazo, porque tenemos muchas cosas que explicarte. Esto te servirá no solo para saber qué uso tienen, sino también para saber cuáles son los modelos más adecuados según las circunstancias.

Usos más frecuentes de todos los tipos de amoladoras

Debes saber que existen varios tipos de amoladoras, desde las angulares hasta las pequeñas, o incluso las de gran tamaño. Toda la familia de esta herramienta da lugar a una gran variedad de usos distintos, y eso es algo que las hace especialmente interesantes para quienes buscan la mayor versatilidad a la hora de incorporar un aparato nuevo a su conjunto de herramientas.

Ahora bien, ¿cuáles son los usos más habituales que podemos encontrar a la hora de ver a alguien usando una amoladora? O más bien, ¿para qué se pueden emplear? Esas son las cuestiones que vamos a abordar a continuación, algo que te será de especial utilidad si estás estudiando comprar alguna.

Seas un particular o un profesional, conocer los usos frecuentes de las amoladoras es algo fundamental para lanzarse directamente a por el modelo adecuado. Al final, siempre son una herramienta interesante, sobre todo para los talleres en los que se lleven a cabo muchos trabajos manuales.

Cortar materiales

Esto es algo para lo que se usan, sobre todo, las amoladoras de mayor tamaño. Al ser máquinas con motores más grandes y potentes, y también al tener discos de dimensiones mucho más pronunciadas, pueden trabajar con materiales mucho más contundentes y cortarlos de un lado a otro sin complicaciones.

Puedes cortar desde madera hasta pequeñas varillas de hierro, pero al mismo tiempo, con las amoladoras angulares grandes, lanzarte a cortar vigas de acero o de hormigón, cortar forjados de hormigón armado y mucho más.

Su potencial como herramienta de corte es descomunal, pero hay que ser consecuente con los tamaños y los materiales con los que trabajar. Si necesitas un trabajo de precisión, necesitas una amoladora pequeña; si buscas cortar algo grande y especialmente resistente, necesitas una amoladora que sea grande y con buen motor.

Pulir superficies

Otro de los grandes usos, y de los más frecuentes, de las amoladoras de diferentes tamaños. Son idóneas para pulir cualquier tipo de superficie, sin importar su rugosidad o el material del que estén hechas. Elige el tamaño adecuado y, por supuesto, el disco correspondiente, y podrás trabajar con ella para que la superficie quede impecable.

Obviamente, no se puede usar del mismo modo que para cortar. Si bien en aquel caso se trabajaba con el borde del disco, ahora lo que se hace es trabajar con su superficie en plano. Por eso, se puede ver que la textura de los discos de pulido es muy diferente a la que tienen los discos más orientados al corte.

Son dos modos de empleo radicalmente distintos, pero igualmente posibles gracias a la versatilidad de esta herramienta. Lo mejor es que no es lo único que se puede hacer con ella.

Eliminar el óxido

Aunque es algo que, de manera indirecta, está vinculado al pulimento de superficies, otro de los grandes usos de las amoladoras es combatir el óxido en grandes elementos metálicos. De nuevo, volvemos a hablar del uso de discos especiales, aunque en estos casos la máquina se puede utilizar de dos maneras diferentes.

Se puede usar con el disco en plano, en el caso de tener que quitar placas de óxido de poco grosor; pero también se puede usar el disco en perpendicular en el caso de que sean de mayor tamaño.

Talleres especializados en el trabajo con metal son los que suelen usar las amoladoras en este sentido. Eso las hace muy interesantes para la restauración de grandes verjas y otras estructuras metálicas con cierta antigüedad.

Todo esto es lo que suele vincularse a las amoladoras, y donde más destacan estas herramientas. Son tremendamente versátiles, y pueden usarse para muchas cosas más; pero estas que hemos listado son las más frecuentes, las principales razones por las que alguien puede comprarlas.

Y tú, ¿has comprendido ya para qué sirven estas herramientas de desbastado, pulido y corte? Esperamos que esto te haya sido de utilidad y ahora tengas más claro si vale la pena, o no, hacerse con una.

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