La ciudad de Douma parecía estar en tregua hasta que el alto al fuego cesó. Sometida a intensos bombardeos, el resultado han sido cientos de heridos y decenas de bajas. Un golpe durísimo que culminó con la destrucción masiva de un gran número de centros médicos y equipo de defensa civil, lo que paralizó la capacidad médica de la ciudad. Las armas químicas están absolutamente prohibidas por el derecho internacional humanitario. Por ello, el uso de las mismas es una atrocidad que ha conmocionado al mundo entero.

De este modo, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas decide reunirse este lunes después de las solicitudes rivales de Rusia y Estados Unidos tras el presunto mortal ataque químico en Siria y una advertencia del presidente estadounidense Donald Trump de que habrá un «gran precio a pagar».

Al menos 42 personas han muerto y 500 resultaron heridas la noche del sábado. Es el peor ataque químico desde el que tuvo lugar en la ciudad de Khan Shaykhun que mató a 86 personas. Fue un ataque de gas sarín, y Estados Unidos reaccionó lanzando 59 misiles de crucero Tomahawk a una base aérea siria que, a su parecer, fue la utilizada para lanzar el ataque químico que tuvo lugar el 4 de abril de 2017.

Rusia pidió una reunión de los 15 miembros del consejo para analizar las «amenazas internacionales a la paz y la seguridad”. Un minuto después, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Suecia, Polonia, los Países Bajos, Kuwait, Perú y Costa de Marfil convocaron a una reunión para discutir el ataque con armas químicas en Siria.El domingo por la noche, se llegó a un acuerdo para celebrar una única reunión el lunes.

«El Consejo de Seguridad debe reunirse y exigir acceso inmediato a los equipos de primera respuesta, apoyar una investigación independiente sobre lo ocurrido y responsabilizar a los responsables de este acto atroz», dijo en un comunicado el domingo la embajadora de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Nikki Haley.

Haley advirtió el mes pasado que si el Consejo de Seguridad de la ONU no actúa sobre Siria, Washington «sigue dispuesto a actuar», tal y como lo hizo el año pasado cuando bombardeó una base aérea del gobierno sirio con un mortal ataque de armas químicas.

Trump dijo el domingo que habría un «gran precio a pagar» después de que grupos de ayuda médica informaron que decenas de personas murieron a causa del gas venenoso en una ciudad asediada por los rebeldes en Siria, Trump, dijo a través de su cuenta de twitter que “Rusia e Irán son responsables por respaldar al animal de Assad. Gran precio…a pagar”.

Por su parte, el gobierno sirio niega que sus fuerzas hubieran lanzado dicho ataque y Rusia, el aliado más poderoso del presidente Bashar al-Assad, calificó los informes como falsos.

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