Un gobierno municipal progresista y de la Izquierda es posible. Los socialistas junto a la coalición formada por Ganemos Salamanca (Podemos, IU y EQUO) pueden cambiar la alcaldía de la ciudad. Un grupo de salmantinos que va a poner la política de nuevo al servicio de la gente, y que se compromete con Salamanca.

Un pacto municipal para garantizar un cambio real y no seguir con las mismas políticas caducas e ineficaces del PP, en tantísimos años –más de 24– mal gobernando y manipulando la gestión del Consistorio charro.

Todos esos años del PP en la Alcaldía de Salamanca (con Lanzarote, Mañueco y Carbayo) “han envejecido y vaciado la ciudad”. Nuestros jóvenes no han conocido un gobierno que no sea del PP en la comunidad C y L y en Salamanca. Más de 24 años en la capital y 32 en la Junta son muchos para estas generaciones sin futuro.

El empleo que el PP tanto cacarea que ha generado es una ironía. Hay que recordar a los populares que este gran ´empleo´ –precario, claro–, se debe a la despoblación y a la “huida despavorida” de cientos de miles castellanoleoneses en busca de oportunidades de trabajo en otros lugares. En este primer trimestre del 2019 somos la autonomía con más perdida de autónomos –una auténtica sangría–, y con menos protección para los talentos jóvenes y emprendedores. Por ejemplo, las industrias socioculturales, las de entretenimiento, las audiovisuales, las escénicas, las musicales, o las del arte, siguen siendo las más abandonadas por los gobernantes peperos.

Y en la última legislatura los concejales de Cs han sido mamporreros del PP en ese mal gobierno. Les han consentido todo desde la opacidad en la administración municipal hasta los abusos de autoritarismo y prebendas para los ´los negocietes de sus amiguetes empresarios´.

Eso sí, Mañueco ´míster fotitos´, se hace continuamente fotos, obviando los verdaderos problemas del futuro socioeconómico de los castellanos leoneses.

Y siguen siendo –el PP- los responsables de que la corrupción, la prevaricación y el cohecho embadurnen todavía los terrenos de la política castellanoleonesa.

Han olvidado a los vecinos y sus intereses. Lo han corroborado todas las federaciones de asociaciones de vecinos, Fauba y Fevesa: ”El PP no cree en la participación ciudadana, nunca lo ha hecho”. Y ha impuesto políticas que en general se han construido siempre dando la espalda a la ciudadanía.

Por eso, “es necesario pensar un cambio para la ciudad de Salamanca. Urge atajar las sangrantes políticas conservadoras de los últimos años”.

Por ejemplo, hay que acabar con las estrategias reaccionarias en la cultura de la ciudad, fundamentalmente las llevadas por la opaca Fundación Municipal de Cultura y Saberes. No hay que ´cargarse´ la Fundación, solo hay que reconducirla y ponerla al servicio de los ciudadanos y no del ´enchufismo´ y de los ´chiringuitos culturetas´ de los ´amiguitos´ del PP.

La rácanas y obsoletas políticas del PP también han provocado una perdida de población francamente alarmante. La despoblación en nuestra Comunidad se ha convertido en una enfermedad endémica. El turismo, el Patrimonio cultural y las industrias socioculturales son claves para solucionar este problema de la Castilla vaciada, de la Salamanca despoblada. Más allá del monocultivo turístico –del mero mercado cultural de nuestras piedras, otro modelo productivo y turístico sí es posible. Y que abogue por unas profesiones y oficios en torno a estas industrias y turismo de más calidad, digno, valorado. Es el actual modelo económico productivo de C y L, el que hace expulsar a la población del medio rural.

Algunas veces con intención ´buenista´, las políticas e industrias de la cultura llevadas en Salamanca y C y L han confundido la ´cultura´ con una buena situación en las ofertas del turismo de masas. Bienvenidas sean estas, temporalmente, aunque resulten erróneas a medio y largo plazo.

Las alcaldías de Lanzarote, Mañueco y Carbayo han provocado un gran vacío en políticas sociales, abandono real de los agentes culturales de la ciudad, olvido de las comunidades y barrios, etc.

Pero sí existe alternativa a la caduca gestión del PP. Creemos que la política cultural y la nueva economía de la cultura también cuentan hoy para transformar la realidad. Y buscan esencialmente “una transformación radical de las interacciones entre las capacidades y posibilidades del territorio”. Un nuevo plan de ciudad, una nueva Salamanca.

Se necesitan grandes inversiones en el ámbito del I+D+i de Salamanca y de C y L. Explotar, además de las Tecnológicas, otras industrias e investigaciones socioculturales, agroalimentarias, gastronómicas, biosanitarias, ecológicas y turísticas (especialmente del patrimonio cultural y de la enseñanza del español). Y alejarse poco a poco de los espacios temáticos (Plaza Mayor, catedrales y universidades), que actualmente convierten a Salamanca en un coto de la tercera edad, del turismo de piedras, de low cost, de las bochornosas despedidas de solteros (con borracheras y vomitonas incluidas), de desfiles de tunas, de los botellones universitarios.

No despreciamos el patrocinio o donaciones privadas, pero mal vamos si la industria de esta nueva cultura (tanto la que llegue a los barrios como la de las vanguardias), la mangonea la extinta Caja Duero, o Iberdrola, Mapfre, B. Santander, Berkeley, Coca Cola o Mahou.

Tenemos que reconvertir ´eso´ e innovarlo con espacios de cultura ´anti food´ para Salamanca. Es la hora del cambio.

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