En pleno renacimiento, pintores como Peter Paul Rubens no daban abasto para abastecer a las cortes europeas, con la española a la cabeza, de una enorme demanda de arte. Los talleres de los genios de la época trabajaban incesantemente para producir obras que se vendían como rosquillas. Seguramente que Rubens se hubiese vuelto loco de contento, o quizá no, si hubiese tenido entre sus discípulos a la robot de inteligencia artificial Sophia capaz de realizar retratos a la perfección en unos segundos y que acaba de vender su última obra de arte, titulada: Sophia instantiation, en una subasta por 580.000 euros.

Robots sociales

Sophia es una robot de aspecto humanoide que fue creada en 2016 por Hanson Robotics, una empresa vanguardista dedicada a la robótica, la tecnología y el arte. La robot artista supone un escalón en la evolución de los llamados robots sociales, que pretenden interactuar con los seres humanos desarrollando aplicaciones comerciales. Y parece que a los inversores les empieza a interesar cada vez más este mundo de vanguardia lo que ha hecho que la obra de Sophia aumente su valor.

Una obra virtual

La obra vendida por esta artista mecánica no es un retrato al uso. Se trata de criptoarte. Es decir, una modalidad en la que el artista entrega al comprador una especie de archivo con la obra encriptada; garantizando su autoría y autenticidad. En este caso concreto, el coleccionista ha adquirido un  un archivo en formato MP4 imposible de duplicar.

Trabajando con humanos

La robot ha colaborado con el artista de carne y hueso Andrea Bonaceto. Juntos han realizado el proceso artístico que consiste en un retrato de Sophia realizado por Bonaceto, que posteriormente es reinterpretado por la robot Sophia. En el archivo de 12 segundos de duración puede apreciarse el trabajo de la artista. Cuanto hubiese agradecido Rubens tener unas manos tan rápidas, o quizá no.

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