lunes, 15agosto, 2022
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Una planta submarina invasora ayuda a capturar carbono de la atmósfera

José Amestoy Alonso
José Amestoy Alonso
Escritor y profesor licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Zaragoza. Sus líneas de investigación son Climatología, Medio Ambiente y Tercer Mundo.
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análisis

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Según Joan Lluís Ferrer,(25/4/21) en Azul y Verde, una planta submarina de origen tropical que está invadiendo el Mar Mediterráneo podría convertirse en una inesperada aliada para el secuestro de carbono, según han descubierto científicos del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (Imedea). Las observaciones han demostrado que puede llegar a igualar la eficacia de la Posidonia oceánica.

Un equipo de investigadoras con participación del Imedea (CSIC-UIB) ha demostrado que la invasión de la fanerógama marina tropical Halophila stipulacea puede tener un papel importante en mantener la capacidad de secuestro sin embargo, en ocasiones concretas, estas especies invasoras pueden suponer algún beneficio inesperado.

Halophila stipulacea es propia del Mar Rojo y el Océano Índico, y entró en el Mediterráneo a través del Canal de Suez.

Gracias a su extraordinaria capacidad de adaptación térmica, ha colonizado el litoral del este y centro del Mediterráneo, llegando hasta Sicilia.

En este estudio se obtuvieron testigos de sedimento de praderas exóticas de H. stipulacea y de praderas nativas de Cymodocea nodosa y Posidonia oceánica de Chipre y Creta (Grecia) y aplicaron distintas técnicas para reconstruir la cronología de la invasión de H. stipulacea. Al mismo tiempo, se midió su capacidad de secuestrar carbono: determinaron la edad de los sedimentos de las praderas, analizaron el contenido de carbono orgánico y secuenciaron el ADN ambiental del sedimento, una herramienta genética que se utiliza para detectar especies en muestras ambientales sin necesidad de conectarlas.

Más carbono capturado que con Posidonia oceánica.

“Los resultados muestran que H. stipulacea llegó a Chipre en 1930 y a Creta en 1970 aproximadamente y, desde entonces, las praderas de la planta exótica han enterrado más carbono orgánico que las praderas nativas de C. nodosa y P. oceánica cercanas” comenta Marlene Wesselmann, investigadora del Imedea y primera autora del trabajo.

“Aunque la capacidad de secuestrar carbono de H. stipulacea es reducida si se compara con las praderas de P. oceánica del Mediterráneo occidental”, donde esta planta es mucho más abundante, añade Wesselmann.

En el Mediterráneo se espera que el cambio climático provoque importantes pérdidas de praderas de P. oceánica, porque es una especie muy sensible al calentamiento y su mortalidad aumenta considerablemente cuando la temperatura del agua supera los 28 grados.

“En cambio, H. stipulacea tolera temperaturas superiores a 36 grados, por lo que el calentamiento estimularía su crecimiento y se podría expandir y seguir secuestrando carbono, junto a C. nodosa (que también tiene una tolerancia térmica alta)”, explica la investigadora del Imedea Núria Marba.

“Sin embargo, no disponemos de una imagen completa del papel de H. stipulacea en el ecosistema marino del mar Mediterráneo, y por eso, no sabemos si otros servicios ecosistémicos fundamentales pueden verse afectados por su actual presencia y futura expansión”, concluye Marbà.

Este artículo, junto a otros publicados en este medio sobre la absorción de Dióxido de Carbono, complementa otra solución más para mitigar el Cambio Climático.

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